El grave atentado a la fiscal Gladys Echaíz.
Desde hace varios días buscaba la oportunidad para que esta columna se ocupara del papel sobresaliente que está cumpliendo la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, en el caso de los audios chuponeados a unos mafiosos por otros mafiosos. Qué mejor ocasión para hacerlo que unas horas después del atentado en el que quisieron asesinarla.
Porque eso es lo que, sin duda, pretendieron hacer los facinerosos que la interceptaron en la noche del sábado. La hipótesis de un asalto para robarle el automóvil es muy débil. Felizmente, los sicarios fallaron y la escolta repelió el ataque.
Si el objetivo del atentado es sencillo de precisar –matar a la fiscal–, identificar a los responsables sí es complejo. Ojalá que la investigación llegue a conclusiones veraces pues sería de mucha importancia conocer quiénes querían asesinarla.
Lo más sencillo sería atribuirles la responsabilidad a los perjudicados por el hecho de que el Ministerio Público haya avanzado con firmeza en la investigación de los chuponeadores (con mucho más velocidad que la de los chuponeados).
En este sentido, los chuponeadores estarían muy molestos por ello pero, también, muy preocupados por lo que se viene, es decir, porque los peces gordos recién estarían por caer. Y, entonces, prefieren bajarse a la fiscal como una señal inequívoca del destino que tendrían los que sigan en esa dirección.
A veces, sin embargo, como se suele ver en tantas películas de investigación policial que hay ahora en la televisión, lo obvio no es lo cierto. No se puede dejar de lado la posibilidad de que otros intereses se estén moviendo detrás de lo aparente.
En este sentido, no se debería descartar que algún otro grupo delincuencial haya querido aprovechar el eventual biombo del caso del chuponeo para actuar en contra de la fiscal.
Será tarea de la policía indagar lo que realmente sucedió. Mientras ello ocurre, no se puede dejar de hacer notar, por un lado, el espléndido papel que está cumpliendo el Ministerio Público en el caso del chuponeo, lo que no ha sido usual en esta institución cuando el delito ha rozado al poder político.
Por el otro lado, es lamentable que el asesinato como mecanismo para acallar al que lucha contra la corrupción siga avanzando en el país. Cuidar a la fiscal es crucial para que pueda seguir adelante con la investigación, al igual que al resto de personas que está tratando de descubrir la verdad en este embrollo delictivo, incluyendo, sin duda, a los periodistas que siguen contribuyendo a revelar lo sucedido a pesar del esfuerzo concertado de algunos políticos y ‘colegas’ que ahora se dedican a atacarlos con vileza.
la repulica
Desde hace varios días buscaba la oportunidad para que esta columna se ocupara del papel sobresaliente que está cumpliendo la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, en el caso de los audios chuponeados a unos mafiosos por otros mafiosos. Qué mejor ocasión para hacerlo que unas horas después del atentado en el que quisieron asesinarla.
Porque eso es lo que, sin duda, pretendieron hacer los facinerosos que la interceptaron en la noche del sábado. La hipótesis de un asalto para robarle el automóvil es muy débil. Felizmente, los sicarios fallaron y la escolta repelió el ataque.
Si el objetivo del atentado es sencillo de precisar –matar a la fiscal–, identificar a los responsables sí es complejo. Ojalá que la investigación llegue a conclusiones veraces pues sería de mucha importancia conocer quiénes querían asesinarla.
Lo más sencillo sería atribuirles la responsabilidad a los perjudicados por el hecho de que el Ministerio Público haya avanzado con firmeza en la investigación de los chuponeadores (con mucho más velocidad que la de los chuponeados).
En este sentido, los chuponeadores estarían muy molestos por ello pero, también, muy preocupados por lo que se viene, es decir, porque los peces gordos recién estarían por caer. Y, entonces, prefieren bajarse a la fiscal como una señal inequívoca del destino que tendrían los que sigan en esa dirección.
A veces, sin embargo, como se suele ver en tantas películas de investigación policial que hay ahora en la televisión, lo obvio no es lo cierto. No se puede dejar de lado la posibilidad de que otros intereses se estén moviendo detrás de lo aparente.
En este sentido, no se debería descartar que algún otro grupo delincuencial haya querido aprovechar el eventual biombo del caso del chuponeo para actuar en contra de la fiscal.
Será tarea de la policía indagar lo que realmente sucedió. Mientras ello ocurre, no se puede dejar de hacer notar, por un lado, el espléndido papel que está cumpliendo el Ministerio Público en el caso del chuponeo, lo que no ha sido usual en esta institución cuando el delito ha rozado al poder político.
Por el otro lado, es lamentable que el asesinato como mecanismo para acallar al que lucha contra la corrupción siga avanzando en el país. Cuidar a la fiscal es crucial para que pueda seguir adelante con la investigación, al igual que al resto de personas que está tratando de descubrir la verdad en este embrollo delictivo, incluyendo, sin duda, a los periodistas que siguen contribuyendo a revelar lo sucedido a pesar del esfuerzo concertado de algunos políticos y ‘colegas’ que ahora se dedican a atacarlos con vileza.
la repulica



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