7.2.09

Pisco Perú

Exitosa ha sido la campaña sostenida por nuestro país en los últimos años que promociona la calidad de una bebida espirituosa como el “pisco sour”. Este trago de bandera del Perú no sólo encarna las características de un agradable cóctel sino que está hecho a base del pisco, cuyo origen y nacionalidad cada vez más es reconocido en el mundo entero –y como debe ser porque es la verdad histórica– a favor del Perú.
Es cierto que en círculos gastronómicos y en reductos especializados de los barman o bartenders ya no cabe duda de que el pisco es peruano, pues su imitador chileno sólo se proyectó en función de agresivos planes de marketing, nada más.

Por otro lado, acaso en el imaginario de los consumidores neófitos es difícil separar a este aguardiente de uva (pisco) de una de sus formas en que puede ser preparado (el “sour”). Sin embargo, si bien la existencia del “Día del Pisco Sour” ha contribuido a este resultado, lo fundamental es constatar el gran salto que ha tenido su consumo en diversas latitudes del planeta. Pero por encima de esta digresión, reconozcamos que el “pisco sour” es la bebida punta de lanza del pisco, y las personas que lo consumen quedan prendadas de su encanto. Por ello nos aunamos al festejo que destaca la prestancia de un cóctel en medio de tanta emoción, colorido y proyección. Obviamente que este sábado 7 de febrero es el día central de la efemérides pisquera, no obstante toda la semana se realizaron masivas degustaciones gratuitas entre el público nacional y extranjero que se encuentra de visita por nuestro país, lo cual abona en su promoción.

No olvidemos que en una oacasión como ésta, corresponde destacar la labor realizada por las autoridades, como por ejemplo el énfasis puesto por la ministra de la Producción (PRODUCE), Elena Conterno, quien –acompañada de alcaldes de los distritos de Surco y San Miguel– ha participado de las presentaciones más importantes sobre el “pisco sour”, tan llenas de peruanidad porque esa bebida es sinónimo de identidad nacional. Gracias a esfuerzos de este tipo es que en los últimos años la cosecha de uva, la producción de pisco y la elaboración de diversos tragos como el “pisco sour”, entre otras formas igualmente sabrosas, se ha podido incrementar las exportaciones a distintos mercados.

Con el incremento de ventas al exterior se ha podido comprobar cómo el mundo está volteando la mirada y sus preferencias a favor del “pisco Perú”, nombre este propuesto por el entonces ministro de la Producción David Lemor a fin de salvar las barreras impuestas por la denominación de origen del pisco que algunos países, como consecuencia del mercadeo de nuestro vecino del sur, mantenían a favor de Chile. Pero, a diferencia de hace cinco o seis años atrás, actualmente el Perú ha demostrado en los salones más exigentes y en los restaurantes más afamados del orbe que es la verdadera cuna del pisco desde hace más de tres siglos y que, posteriormente, el barman estadounidense Víctor Morris, radicado en el Perú, creó la fórmula para presentarlo como “pisco sour”, allá en la década del veinte del siglo pasado.

Hay mucho que festejar en este día pues –bajo el pretexto del “pisco sour”– el consumidor no sólo dará un gusto a su paladar sino que probará una bebida cargada de significado de lo peruano, de nuestra cultura, gastronomía y de nuestro ser nacional. Celebremos dentro y fuera del país este día, en especial en las embajadas y restaurantes peruanos en el exterior donde seguramente hoy se sumarán miles de personas a la legión de admiradores del “pisco sour”

EXPRESO

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