4.4.09

La Vía Libre de Eddie Blume

Por Augusto Álvarez Rodrich.
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Nunca nos vimos en persona pero tuvimos –durante los años en que dirigí Perú.21– un contacto epistolar cercano gracias a los e-mails que me enviaba con regularidad para solicitar apoyo para sus campañas, para felicitar por alguna nota, o para quejarse por algún enfoque del que discrepaba.

Creo que Eduardo Blume hacía un gran trabajo para el país, y por eso me dolió enterarme de su muerte, hace unos días, justo regresando a casa después de ver ‘Milk’, esa espléndida película con la que Sean Penn gana el Óscar, y que no solo es sobre la lucha por el reconocimiento de los derechos de los gays en Estados Unidos, sino una lección magistral sobre cómo construir una plataforma política desde el espacio restringido de una cuadra de barrio hasta el nivel nacional.

Con su estilo un poco rochoso pero útil para llamar la atención, como eso de entrar a una farmacia gritando “¡qué condones tiene!” con el fin de que la gente pierda la timidez al comprar un preservativo, Eddie Blume fue una especie de Harvey Milk peruano que luchó por la difusión de los conceptos básicos para responder apropiadamente al VIH y el sida.

Con dicho fin, Blume participó en Vía Libre, la entidad que, desde su creación, en 1990, lidera el trabajo sobre sida en el Perú, a través de investigaciones, defensa de los derechos de las personas con VIH y sida, capacitación y, en general, difusión de información seria y oportuna sobre el tema.

Si los peruanos estamos hoy un poco más preparados para enfrentar el VIH y el Sida, no es por el trabajo que el Estado debe realizar y no hace bien, sino por el esfuerzo de organizaciones como Vía Libre y, principalmente, por el valor, entusiasmo y valentía con que Eddie Blume emprendió su tarea.

El avance es todavía insuficiente pero se está logrando que la población tome mayor conciencia de las precauciones indispensables para evitar el VIH y sida, así como para que las personas afectadas y sus familiares puedan enfrentar mejor la discriminación que suele acompañar a este mal.

El país le debe a Eddie Blume un agradecimiento profundo por el valioso trabajo que desplegó en favor de dichos objetivos. Ojalá que este esfuerzo que es tan importante en el país sea continuado con el mismo entusiasmo, lo que seguramente ocurrirá a través de Vía Libre y de otras organizaciones.

Ese será el mejor homenaje que se le debe a este peruano valiente y entusiasta por la causa de la defensa de los derechos sexuales y de las personas con mayor riesgo al VIH y sida, una forma más de, sin duda, promover y proteger los derechos humanos de un segmento de la población peruana.

LA REPUBLICA

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