UN MUSEO PARA RECONCILIARSE
Por: Fernando Vivas Periodista
Los fachos están robando el tema a los caviares. Digo está barbaridad para pasar a corregirla.
En primer lugar, no debí decir ni fachos ni caviares, que esas son generalizaciones despectivas para vapulear a legítimas derecha e izquierda.
En segundo lugar, no debo invocar ni a derecha ni a izquierda en este asunto del museo de la memoria, pues no son ideologías las que aquí mandan sino las conductas de las personas, sus trayectorias y no sus requisitorias. Los opositores se ponen intolerantes y los que estamos a favor queremos ser conciliadores con el pasado. Así de simple.
En tercer lugar, no hay robo porque la memoria de la violencia terrorista y de los excesos de las fuerzas del orden no es monopolio de nadie.
Es cierto que la izquierda y algunas de sus ONG se han profesionalizado en el tema, pero ello no le crea ningún derecho de exclusividad para la curaduría del recuerdo.
No hay robo alguno, además, porque se trata de una preocupación compartida. La comisión ad honórem presidida por Mario Vargas Llosa tiene a personajes de raigambre izquierdista como Luis Bambarén y Enrique Bernales junto a otros que están a su derecha, como Fernando de Szyszlo y Juan Ossio. Y al medio está el filósofo Salomón Lerner, que no le conozco filiación de izquierda, pero fue tildado de caviar honorario por los críticos de la CVR. De aquellos no hay ninguno, pero el reto de los comisionados es recoger sus objeciones y afinar el balance del concurso militar. Jaime de Althaus pide que el museo muestre textos de Marx y Mao como inspiración violentista, pero eso volvería a ideologizar la memoria del horror.
Las coloraciones, repito, son lo de menos, pues, por ejemplo, el pepecista Salvador Heresi, con el aval de su lideresa Lourdes Flores, se ha subido hoy al mismo barco junto a Ideele y Aprodeh.
Tómese este proyecto de museo como un ensayo de reconciliación nacional. Si Vargas Llosa ha aceptado ser comisionado de García con resolución en “El Peruano”, los humildes perro, pericote y gato podemos ponernos de acuerdo.
EL COMERCIO
Por: Fernando Vivas Periodista
Los fachos están robando el tema a los caviares. Digo está barbaridad para pasar a corregirla.
En primer lugar, no debí decir ni fachos ni caviares, que esas son generalizaciones despectivas para vapulear a legítimas derecha e izquierda.
En segundo lugar, no debo invocar ni a derecha ni a izquierda en este asunto del museo de la memoria, pues no son ideologías las que aquí mandan sino las conductas de las personas, sus trayectorias y no sus requisitorias. Los opositores se ponen intolerantes y los que estamos a favor queremos ser conciliadores con el pasado. Así de simple.
En tercer lugar, no hay robo porque la memoria de la violencia terrorista y de los excesos de las fuerzas del orden no es monopolio de nadie.
Es cierto que la izquierda y algunas de sus ONG se han profesionalizado en el tema, pero ello no le crea ningún derecho de exclusividad para la curaduría del recuerdo.
No hay robo alguno, además, porque se trata de una preocupación compartida. La comisión ad honórem presidida por Mario Vargas Llosa tiene a personajes de raigambre izquierdista como Luis Bambarén y Enrique Bernales junto a otros que están a su derecha, como Fernando de Szyszlo y Juan Ossio. Y al medio está el filósofo Salomón Lerner, que no le conozco filiación de izquierda, pero fue tildado de caviar honorario por los críticos de la CVR. De aquellos no hay ninguno, pero el reto de los comisionados es recoger sus objeciones y afinar el balance del concurso militar. Jaime de Althaus pide que el museo muestre textos de Marx y Mao como inspiración violentista, pero eso volvería a ideologizar la memoria del horror.
Las coloraciones, repito, son lo de menos, pues, por ejemplo, el pepecista Salvador Heresi, con el aval de su lideresa Lourdes Flores, se ha subido hoy al mismo barco junto a Ideele y Aprodeh.
Tómese este proyecto de museo como un ensayo de reconciliación nacional. Si Vargas Llosa ha aceptado ser comisionado de García con resolución en “El Peruano”, los humildes perro, pericote y gato podemos ponernos de acuerdo.
EL COMERCIO



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