El Ministerio del Interior ha removido del cargo de Inspector General de la PNP al general Luis Enríquez Palacios. Lo reemplaza ahora el teniente general Carlos Alberto Esaine Armas. El motivo de la medida es porque el oficial saliente estaba siendo investigado por Asuntos Internos del referido portafolio ministerial. Recordemos que dos coroneles de la PNP –José Trinidad Muñoz y Julio Maza Quevedo– denunciaron, a través de EXPRESO, las irregularidades en la distribución de combustible a las unidades motorizadas de la institución policial. En su momento precisaron los denunciantes, de forma categórica, que había una mafia, una red montada y conformada por malos policías y griferos particulares. Contrastadas las pruebas, publicamos informes detallando los mecanismos utilizados para robar combustible. No había duda que estábamos ante un “gasolinazo” en la PNP. Pero los dos coroneles fueron más allá, cuando señalaron que el general Enríquez Palacios era el jefe de esa red. Y a pesar que la denuncia periodística se hizo hace meses, el tiempo transcurría sin que el alto mando de la PNP ni los responsables políticos del gobierno de turno adoptaran una resolución inmediata y drástica sobre tamaño desaguisado. Pero los documentos mostrados desde entonces detallaron que también se perpetró una venganza contra los denunciantes, pasándolos al retiro a ambos y a uno de ellos denunciándolo por haber investigado a uno de los grifos sospechosos de la mafia.
Sin embargo, en medio de tantas idas y vueltas, ahora la ministra Mercedes Cabanillas tomó la trascendental decisión de cambiar al Inspector General de la PNP, luego de que 25 fiscales hallaran indicios de robo de combustible en 15 grifos de Lima, tal como lo adelantó EXPRESO en febrero pasado. El teniente general PNP Luis Henríquez Palacios ha sido separado del cargo, oficial que no podrá negar que le dimos la oportunidad de exponer ampliamente sus descargos sobre los hechos materia de la denuncia en su contra.
De otro lado cabe señalar, tal como suele ocurrir a veces en nuestro país cuando los denunciantes –en este caso los dos valientes coroneles aludidos líneas arriba– pasan a ser denunciados, que efectivamente se impuso el amedrentamiento y la represalia de manera puntual contra el coronel Trinidad Muñoz. No obstante, esta vez esa mala costumbre que buscó acallar a los que denuncian, no prosperó pues en la misma resolución que remueve del cargo de Inspector General de la PNP, también se repara al coronel Trinidad al archivarle definitivamente la denuncia que se le abrió para atemorizarlo, simplemente por haber investigado a uno de los grifos integrantes de la mafia de combustibles. Justicia tardía para Trinidad y para el país pero que de ningún modo deberá terminar aquí sino que tendrá que llegar hasta las últimas consecuencias administrativas y penales.
Sin embargo, en medio de tantas idas y vueltas, ahora la ministra Mercedes Cabanillas tomó la trascendental decisión de cambiar al Inspector General de la PNP, luego de que 25 fiscales hallaran indicios de robo de combustible en 15 grifos de Lima, tal como lo adelantó EXPRESO en febrero pasado. El teniente general PNP Luis Henríquez Palacios ha sido separado del cargo, oficial que no podrá negar que le dimos la oportunidad de exponer ampliamente sus descargos sobre los hechos materia de la denuncia en su contra.
De otro lado cabe señalar, tal como suele ocurrir a veces en nuestro país cuando los denunciantes –en este caso los dos valientes coroneles aludidos líneas arriba– pasan a ser denunciados, que efectivamente se impuso el amedrentamiento y la represalia de manera puntual contra el coronel Trinidad Muñoz. No obstante, esta vez esa mala costumbre que buscó acallar a los que denuncian, no prosperó pues en la misma resolución que remueve del cargo de Inspector General de la PNP, también se repara al coronel Trinidad al archivarle definitivamente la denuncia que se le abrió para atemorizarlo, simplemente por haber investigado a uno de los grifos integrantes de la mafia de combustibles. Justicia tardía para Trinidad y para el país pero que de ningún modo deberá terminar aquí sino que tendrá que llegar hasta las últimas consecuencias administrativas y penales.



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