A PROPÓSITO DE LA CRISIS EN PUNO
Por: Roberto Accinelli Tanaka Médico
La epidemia de influenza AH1N1 solo ha producido algunos casos no mortales en el Perú, pero se han usado en su difusión más espacios y minutos en los medios de comunicación que en presentar las decenas de niños fallecidos por infecciones respiratorias agudas (IRA) entre las familias pobres que viven en las zonas andinas.
Estas muertes nos llevan a todos a hacernos la pregunta de si se pudieron evitar. Los cínicos dirán que ante las heladas nada podemos hacer, y que menos podremos mejorar las casas de los pobres del Perú. Algunos pedirán que repartamos frazadas u otros medios de protección contra el frío. Pero las muertes continuarán debido a que las heladas solo empeoran otro gravísimo problema que no queremos ver: la contaminación intradomiciliaria.
Les aseguro que todos los niños fallecidos vivían en casas donde sus padres usan biomasa para cocinar (leña, excrementos de camélidos o de vacunos, champas de ichu o pasto). Y en estas viviendas los niveles de contaminantes exceden en gran proporción los límites permisibles, y son muchísimo más altos que los que hay al interior de una vivienda en la que todos los adultos fuman más de una cajetilla por día.
Estudios hechos por diferentes investigadores médicos, incluyendo a los de nuestro grupo del Instituto de Investigaciones de la Altura de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, han demostrado que las personas expuestas a biomasa presentan inflamación crónica de todo su organismo, y no solo de los pulmones. Una de las consecuencias de esta exposición crónica es que la capacidad de defensa de los pulmones está disminuida, lo que hace que estas personas presenten más neumonías, bronquitis e IRA. Las infecciones virales respiratorias son más frecuentes en los inviernos. Durante las heladas las personas pasan más tiempo dentro de sus viviendas, lo que facilita la transmisión de infecciones en la familia. Se conoce que los mecanismos de defensa pulmonares también se afectan por el frío. Tendríamos entonces un efecto sumatorio: biomasa y frío.
Nuestros estudios han demostrado que la frecuencia de los síntomas respiratorios y sistémicos disminuye por lo menos a la mitad cuando se usa la cocina Inkawasi. En los lugares en donde Sembrando ha implementado el programa que promueve el uso de estas cocinas, la IRA ha disminuido drásticamente: de 28,1% a 11,1%. Además, cada una de estas cocinas evita que se liberen a la atmósfera tonelada y media de dióxido de carbono.
Por tanto, una forma sencilla de prevención es colocar cocinas mejoradas y certificadas en las casas de las personas residentes en estas zonas. Si para el 2010 usásemos en estas cocinas la misma cantidad de dinero (70 millones de soles) que el Ministerio de Salud ha solicitado este año para el manejo de la epidemia de gripe en el Perú, tendríamos una cocina Inkawasi en todas las casas de las familias residentes en las áreas afectadas por las heladas.
Es una decisión que afecta más a los gobiernos regionales y municipales que al central, pues necesitaríamos un ejército de varios miles de instaladores de cocinas que residan en los lugares afectados para hacer esta simple medida de prevención una realidad. Espero que así sea. Los peruanos sí podemos.
INVESTIGACIONES DE LA ALTURA. UNIVERSIDAD CAYETANO
EL COMERCIO
Por: Roberto Accinelli Tanaka Médico
La epidemia de influenza AH1N1 solo ha producido algunos casos no mortales en el Perú, pero se han usado en su difusión más espacios y minutos en los medios de comunicación que en presentar las decenas de niños fallecidos por infecciones respiratorias agudas (IRA) entre las familias pobres que viven en las zonas andinas.
Estas muertes nos llevan a todos a hacernos la pregunta de si se pudieron evitar. Los cínicos dirán que ante las heladas nada podemos hacer, y que menos podremos mejorar las casas de los pobres del Perú. Algunos pedirán que repartamos frazadas u otros medios de protección contra el frío. Pero las muertes continuarán debido a que las heladas solo empeoran otro gravísimo problema que no queremos ver: la contaminación intradomiciliaria.
Les aseguro que todos los niños fallecidos vivían en casas donde sus padres usan biomasa para cocinar (leña, excrementos de camélidos o de vacunos, champas de ichu o pasto). Y en estas viviendas los niveles de contaminantes exceden en gran proporción los límites permisibles, y son muchísimo más altos que los que hay al interior de una vivienda en la que todos los adultos fuman más de una cajetilla por día.
Estudios hechos por diferentes investigadores médicos, incluyendo a los de nuestro grupo del Instituto de Investigaciones de la Altura de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, han demostrado que las personas expuestas a biomasa presentan inflamación crónica de todo su organismo, y no solo de los pulmones. Una de las consecuencias de esta exposición crónica es que la capacidad de defensa de los pulmones está disminuida, lo que hace que estas personas presenten más neumonías, bronquitis e IRA. Las infecciones virales respiratorias son más frecuentes en los inviernos. Durante las heladas las personas pasan más tiempo dentro de sus viviendas, lo que facilita la transmisión de infecciones en la familia. Se conoce que los mecanismos de defensa pulmonares también se afectan por el frío. Tendríamos entonces un efecto sumatorio: biomasa y frío.
Nuestros estudios han demostrado que la frecuencia de los síntomas respiratorios y sistémicos disminuye por lo menos a la mitad cuando se usa la cocina Inkawasi. En los lugares en donde Sembrando ha implementado el programa que promueve el uso de estas cocinas, la IRA ha disminuido drásticamente: de 28,1% a 11,1%. Además, cada una de estas cocinas evita que se liberen a la atmósfera tonelada y media de dióxido de carbono.
Por tanto, una forma sencilla de prevención es colocar cocinas mejoradas y certificadas en las casas de las personas residentes en estas zonas. Si para el 2010 usásemos en estas cocinas la misma cantidad de dinero (70 millones de soles) que el Ministerio de Salud ha solicitado este año para el manejo de la epidemia de gripe en el Perú, tendríamos una cocina Inkawasi en todas las casas de las familias residentes en las áreas afectadas por las heladas.
Es una decisión que afecta más a los gobiernos regionales y municipales que al central, pues necesitaríamos un ejército de varios miles de instaladores de cocinas que residan en los lugares afectados para hacer esta simple medida de prevención una realidad. Espero que así sea. Los peruanos sí podemos.
INVESTIGACIONES DE LA ALTURA. UNIVERSIDAD CAYETANO
EL COMERCIO



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