EN ÉPOCA DE CRISIS
Por: José Miguel Gamarra*
Experiencias en países desarrollados en materia de turismo demuestran que el primer paso para su impulso es trabajar de manera interna y sostenidamente. Para lograrlo debemos promover el turismo por carretera y, por qué no, los viajes en tren, combinación muy utilizada en dichos países, para lo cual se necesita mejorar las condiciones de seguridad. A ello habrá de sumarse la mejora de la infraestructura de transporte, la habilitación de miradores y de paradores turísticos, así como la señalización de carreteras y lugares turísticos siguiendo estándares internacionales.
Resulta curioso que esta última sea una de las deficiencias más evidentes en todo el Perú e irónicamente una de las mejoras menos costosas de poner en práctica. Para ello Prom-Perú desarrolló hace algún tiempo manuales de señalización turística, los cuales deberían ser de aplicación generalizada en todos los gobiernos regionales y locales.
Las nuevas inversiones en el mercado peruano, algunas de ellas de lujo, no solamente benefician al país con mayor empleo directo e indirecto, sino que además se convierten en un importante instrumento promocional del Perú como destino turístico y de inversiones. Sin embargo, esa no puede ser la prioridad ni debe ser el objetivo principal hacia el cual dirigir nuestro esfuerzo.
Quienes viajan hoy con una mochila en la espalda serán los que en el futuro cercano irán con sus familias a mostrar lo que de jóvenes fue una de sus más maravillosas experiencias de viaje por el mundo. No lo hacen porque carecen de recursos, sino porque es una forma de vida; se convierten, por un par de semanas, en los aventureros que siempre quisieron ser.
Es fácil advertir que la oferta de establecimientos de hospedaje de categoría media (comúnmente identificados con tres estrellas) continúa mostrando un gran déficit. Es urgente incrementar la oferta de hoteles, hostales y posadas que ofrezcan todas las comodidades básicas, sin lujos, pero con todas las facilidades. En el Perú algunos grupos hoteleros vienen consolidando su presencia en este segmento, con lo cual demuestran lo que nuestros empresarios son capaces de hacer.
Gracias a la inteligencia de los mercados, conocemos las características y el comportamiento de quienes nos visitan, por lo que proponemos hacer algo que sin duda será más complicado y probablemente más costoso: entender los motivos por los que muchos turistas no vienen al Perú. Esto permitiría tomar medidas correctivas con un costo-beneficio más eficiente.
Finalmente, no pretendamos convertirnos en un importante destino turístico si no somos capaces de asegurar que quienes nos visitan superen sus expectativas recibiendo el mejor trato posible de todos. Es hora de iniciar una dinámica campaña de conciencia turística en todo el país y a todo nivel (incluyendo a nuestras autoridades) que haga valorar la importancia del turismo para el Perú.
La única manera en que podremos alcanzar un turismo sostenido será siendo coherentes y asegurando que los recursos generados por él reviertan en beneficio de las poblaciones locales y en la conservación de los recursos naturales y culturales que nos permiten desarrollarlo.
El turismo es una locomotora de desarrollo, pero no miremos el tren desde la estación. Aprovechemos la crisis para avanzar. Estamos frente a una gran oportunidad.
(*) Ex viceministro de Turismo
EL COMERCIO
Por: José Miguel Gamarra*
Experiencias en países desarrollados en materia de turismo demuestran que el primer paso para su impulso es trabajar de manera interna y sostenidamente. Para lograrlo debemos promover el turismo por carretera y, por qué no, los viajes en tren, combinación muy utilizada en dichos países, para lo cual se necesita mejorar las condiciones de seguridad. A ello habrá de sumarse la mejora de la infraestructura de transporte, la habilitación de miradores y de paradores turísticos, así como la señalización de carreteras y lugares turísticos siguiendo estándares internacionales.
Resulta curioso que esta última sea una de las deficiencias más evidentes en todo el Perú e irónicamente una de las mejoras menos costosas de poner en práctica. Para ello Prom-Perú desarrolló hace algún tiempo manuales de señalización turística, los cuales deberían ser de aplicación generalizada en todos los gobiernos regionales y locales.
Las nuevas inversiones en el mercado peruano, algunas de ellas de lujo, no solamente benefician al país con mayor empleo directo e indirecto, sino que además se convierten en un importante instrumento promocional del Perú como destino turístico y de inversiones. Sin embargo, esa no puede ser la prioridad ni debe ser el objetivo principal hacia el cual dirigir nuestro esfuerzo.
Quienes viajan hoy con una mochila en la espalda serán los que en el futuro cercano irán con sus familias a mostrar lo que de jóvenes fue una de sus más maravillosas experiencias de viaje por el mundo. No lo hacen porque carecen de recursos, sino porque es una forma de vida; se convierten, por un par de semanas, en los aventureros que siempre quisieron ser.
Es fácil advertir que la oferta de establecimientos de hospedaje de categoría media (comúnmente identificados con tres estrellas) continúa mostrando un gran déficit. Es urgente incrementar la oferta de hoteles, hostales y posadas que ofrezcan todas las comodidades básicas, sin lujos, pero con todas las facilidades. En el Perú algunos grupos hoteleros vienen consolidando su presencia en este segmento, con lo cual demuestran lo que nuestros empresarios son capaces de hacer.
Gracias a la inteligencia de los mercados, conocemos las características y el comportamiento de quienes nos visitan, por lo que proponemos hacer algo que sin duda será más complicado y probablemente más costoso: entender los motivos por los que muchos turistas no vienen al Perú. Esto permitiría tomar medidas correctivas con un costo-beneficio más eficiente.
Finalmente, no pretendamos convertirnos en un importante destino turístico si no somos capaces de asegurar que quienes nos visitan superen sus expectativas recibiendo el mejor trato posible de todos. Es hora de iniciar una dinámica campaña de conciencia turística en todo el país y a todo nivel (incluyendo a nuestras autoridades) que haga valorar la importancia del turismo para el Perú.
La única manera en que podremos alcanzar un turismo sostenido será siendo coherentes y asegurando que los recursos generados por él reviertan en beneficio de las poblaciones locales y en la conservación de los recursos naturales y culturales que nos permiten desarrollarlo.
El turismo es una locomotora de desarrollo, pero no miremos el tren desde la estación. Aprovechemos la crisis para avanzar. Estamos frente a una gran oportunidad.
(*) Ex viceministro de Turismo
EL COMERCIO



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