9.10.09

Las regiones y la educación

Grave la denuncia hecha por el ministro de Educación, José Antonio Chang, sobre un nuevo incumplimiento de los gobiernos regionales que, pese a haber recibido las trasferencias correspondientes, no han aumentado los sueldos de los docentes incorporados según la Ley de la Carrera Pública Magisterial.

Los gobiernos regionales en falta son los de Amazonas, Áncash, Cajamarca, Junín, Piura, San Martín y Ucayali. Contra sus presidentes, el ministro interpondrá denuncia ante la Contraloría General de la República.

La evaluación docente es uno de los logros más importantes del gobierno en el sector Educación. No sólo ha despertado expectativa entre los maestros, sino que a la carrera pública magisterial le ha dado un estímulo capacitador y pecuniario, indispensable para mejorar el nivel del docente, y con ello alcanzar la calidad educativa nacional. Además, la aceptación que ha generado esta evaluación ha vuelto a marginar la llamada plataforma de lucha del SUTEP, ese grupúsculo partidarizado y extremista al que la educación peruana debe sus principales frustraciones y tropiezos. Estandarizar la mediocridad y homogenizar la indolencia han sido, son y serán las banderas de la lucha sutepista, al lado de las políticas violentas del bloqueo de carreteras, las huelgas generalizadas y las movilizaciones para interrumpir el normal desenvolvimiento de las labores escolares.

La evaluación docente y el establecimiento de la Carrera Pública Magisterial han significado golpes contundentes para el Sutep, lo que por cierto es sumamente importante para que no existan tropiezos camino a hacer realidad la ansiada meritocracia en dicha carrera.

Pertinente es pues el llamado que ha hecho el ministro Chang a los gobiernos regionales y a sus direcciones de educación para que cumplian con el pago a los docentes. Si en Lima es un reto elevar el nivel de la educación pública, hacerlo al interior del país es una apuesta mucho mayor. De eso debemos ser conscientes todos y, en especial, quienes gobiernan las regiones y tienen, en virtud de la transferencia de competencias, responsabilidad directa en el sector educativo. Hacer del proceso descentralista un proyecto revolucionario e irreversible, pasa necesariamente por el fortalecimiento de las capacidades regionales para administrar la educación, la salud, los programas de desarrollo social etc.

La Carrera Pública Magisterial es un extraordinario y promisorio avance. Nadie la puede detener sin pagar caro por su incompetencia, desidia o mala fe.


EL COMERCIO

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