Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe
Rafael Rey habló ayer de manera magistral en el Congreso. Hace mucho tiempo que no escuchábamos a un ministro –de éste o de anteriores gobiernos– enfocar de manera tan clara y contundente el tema de la lucha antiterrorista. Como debe ser. Al pan, pan y al vino, vino. Sin artificios ni medias vueltas. Sin irse por las ramas. Rescatamos algunos aspectos de la intervención del titular de Defensa que nos impactaron especialmente:
- Los atentados perpetrados por los grupos narcoterroristas en el VRAE deben ser considerados como crímenes de lesa humanidad, mientras que las acciones de las Fuerzas Armadas, incluyendo algunos excesos, no pueden ser calificados como tales.
- Los militares merecen el respaldo y el apoyo de todo el país, debido a que arriesgan su vida por cumplir con su deber y, muchas veces, van hacia el sacrificio con tal de defender a toda la sociedad peruana de la lacra de la subversión.
- Los tres oficiales de la FAP que murieron cuando iban a rescatar a los heridos del último enfrentamiento entre militares y terroristas se ofrecieron como voluntarios para realizar esa misión aun cuando sabían que sus vidas estarían en riesgo.
- Al VRAE no se va a jugar canicas sino a pelear. Y cuando se pelea, lamentablemente se producen bajas. Para que no las hubiera habría que retirarse y dejar la zona en manos de Sendero.
Pero Rey también nos ha mostrado –como anota con acierto Jorge Morelli en la aguda “Media Columna” que distribuye por Internet– que esta guerra se está perdiendo en el frente judicial.
“Todos los oficiales y soldados de las patrullas que tienen enfrentamientos con muertos o heridos son sistemáticamente denunciados por asesinato agravado o lesiones, o citados por los fiscales a declarar fuera de la zona de combate. Las consecuencias en la organización y la moral de las tropas son devastadoras. Los soldados se sienten con razón abandonados por aquellos a quienes protegen”, apunta Morelli y coincidimos totalmente con esta apreciación.
A dichas observaciones debemos añadir otras ya consignadas aquí en reiteradas ocasiones. Una es la persecución mediática orquestada por las ONG que hacen de quinta columna de SL con el cuento de los derechos humanos. Otra, la falta de recursos económicos, debido a la insensibilidad y estrechez de miras del tecnócrata que se sienta en el MEF (y para colmo, el Congreso arrastra los pies en el tema del canon a las FF AA y prefiere ocuparse en aumentar el número de curules o en condecorar a cantantes).
De modo que la guerra en el VRAE deben librarla tropas desmoralizadas, con las manos atadas por un sistema judicial y una argolla mediática que le hacen el juego al terrorismo, sin logística adecuada por culpa del ministro Carranza y en medio de la indiferencia de la mayoría de los políticos. ¡Cómo debe festejar Abimael desde su celda esta conducta suicida!
LA RAZON
uribs@larazon.com.pe
Rafael Rey habló ayer de manera magistral en el Congreso. Hace mucho tiempo que no escuchábamos a un ministro –de éste o de anteriores gobiernos– enfocar de manera tan clara y contundente el tema de la lucha antiterrorista. Como debe ser. Al pan, pan y al vino, vino. Sin artificios ni medias vueltas. Sin irse por las ramas. Rescatamos algunos aspectos de la intervención del titular de Defensa que nos impactaron especialmente:
- Los atentados perpetrados por los grupos narcoterroristas en el VRAE deben ser considerados como crímenes de lesa humanidad, mientras que las acciones de las Fuerzas Armadas, incluyendo algunos excesos, no pueden ser calificados como tales.
- Los militares merecen el respaldo y el apoyo de todo el país, debido a que arriesgan su vida por cumplir con su deber y, muchas veces, van hacia el sacrificio con tal de defender a toda la sociedad peruana de la lacra de la subversión.
- Los tres oficiales de la FAP que murieron cuando iban a rescatar a los heridos del último enfrentamiento entre militares y terroristas se ofrecieron como voluntarios para realizar esa misión aun cuando sabían que sus vidas estarían en riesgo.
- Al VRAE no se va a jugar canicas sino a pelear. Y cuando se pelea, lamentablemente se producen bajas. Para que no las hubiera habría que retirarse y dejar la zona en manos de Sendero.
Pero Rey también nos ha mostrado –como anota con acierto Jorge Morelli en la aguda “Media Columna” que distribuye por Internet– que esta guerra se está perdiendo en el frente judicial.
“Todos los oficiales y soldados de las patrullas que tienen enfrentamientos con muertos o heridos son sistemáticamente denunciados por asesinato agravado o lesiones, o citados por los fiscales a declarar fuera de la zona de combate. Las consecuencias en la organización y la moral de las tropas son devastadoras. Los soldados se sienten con razón abandonados por aquellos a quienes protegen”, apunta Morelli y coincidimos totalmente con esta apreciación.
A dichas observaciones debemos añadir otras ya consignadas aquí en reiteradas ocasiones. Una es la persecución mediática orquestada por las ONG que hacen de quinta columna de SL con el cuento de los derechos humanos. Otra, la falta de recursos económicos, debido a la insensibilidad y estrechez de miras del tecnócrata que se sienta en el MEF (y para colmo, el Congreso arrastra los pies en el tema del canon a las FF AA y prefiere ocuparse en aumentar el número de curules o en condecorar a cantantes).
De modo que la guerra en el VRAE deben librarla tropas desmoralizadas, con las manos atadas por un sistema judicial y una argolla mediática que le hacen el juego al terrorismo, sin logística adecuada por culpa del ministro Carranza y en medio de la indiferencia de la mayoría de los políticos. ¡Cómo debe festejar Abimael desde su celda esta conducta suicida!
LA RAZON



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