1.8.09

Plegarias no atendidas

BAYLY

Hace diez años, una noche de junio, me invitaron a una fiesta gay en la mansión Vizcaya de Coconut Grove. Al tiempo que los anfitriones me dejaban saber que se trataba de una fiesta muy exclusiva a la que asistirían gays millonarios como Calvin Klein y David Geffen, me informaron minuciosa y enfáticamente de que debía ir vestido de blanco por completo, de los zapatos al sombrero o la gorra si se me ocurría llevar la cabeza cubierta, dado que dicha fiesta llevaba el nombre de White Party.

No por rebelde, sino porque no tenía pantalones ni zapatos blancos y carecía de vitalidad o espíritu glamoroso para salir a comprarlos, me vestí de negro y pensé que no me dejarían entrar por violar el estricto código de etiqueta nívea. Tal vez porque me reconocieron de la televisión o porque pensaron que me había vestido de negro para hacerles un desplante nihilista o porque creyeron que mi reticencia a disfrazarme de blanco tenía que ver con que no me sentía del todo gay sino solo en parte, los suaves y fornidos señores que permitían la entrada de unos y echaban a otros sin miramientos me saludaron con simpatía y me dieron la bienvenida a la mansión.

De pronto me encontré en medio de un enjambre jubiloso de querubines afeminados, travestis emplumados con las bocas ahítas de carmín, señores distinguidos que bebían champagne delicadamente y recios varones de brazos marineros, todos en perfecta comunión o reverencia al dios que adoraban esa noche, el color blanco inmaculado y purísimo, un blanco que refulgía, un blanco tan blanco como el de la nieve recién caída antes de ser pisada, un blanco que parecía, por lo mucho que resplandecía con una textura fosforescente, un color que ellos se habían inventado y yo no había visto antes.

Comprensiblemente, me sentí incómodo y fuera de lugar, me sentí una mancha humana, me sentí un intruso que contaminaba tanta felicidad translúcida, risueña y apretujada, alguien que afeaba la fiesta con sus vaqueros gastados, sus zapatos negros y su barriga insoslayable. Sentí además un número no menor de miradas reprobatorias que desdeñaban con un mohín torcido menos mi ropa desafiante que mi panza bochornosa.

Poco duré en la fiesta. Ya me iba cuando advertí que estaban expulsando de la mansión a un joven fornido, de corta estatura, vestido de negro. Apuré mis pasos y lo saludé y elogié su buen gusto. Nos hicimos amigos. Era alemán, hablaba inglés perfectamente, trabajaba como modelo a pesar de no ser alto, se llamaba Harry (o así dijo que se llamaba y yo no le creí porque aquella noche había en el ambiente un cierto aire falso a felicidad simulada, esforzada, posada).

Hacía ya unos años que me había divorciado y vivía solo en Miami y esperaba con creciente impaciencia la oportunidad de irme a la cama con un hombre atractivo, sin pagarle ni jugarme la vida. Harry pareció esa oportunidad que había esperado dos o tres años: era joven, guapo, divertido, tenía un lindo cuerpo y cara de chico bueno y por suerte no sabía quién era yo, no me había visto nunca en televisión ni había leído las ficciones más o menos chapuceras que había publicado. Tanto mejor.

Me ofrecí por eso a llevarlo a su apartamento en Hollywood, al norte de Miami. En aquella época conducía una camioneta verde que entonces encontraba elegante y ahora me parece espantosa. Harry me contó que vivía entre Berlín y Miami, que venía a Miami cuando le salían trabajos como modelo, que estaba ahorrando para retirarse en unos años del agobiante mundo de las fotos y las pasarelas y las sonrisas impostadas y dedicarse a lo que en verdad le interesaba, estudiar medicina. Quería ser un doctor, un doctor alemán, y, aunque apenas tenía veintidós años, decía estar harto de la vida itinerante del modelo que no puede engordar y tiene que exhibir un catálogo de no menos de ocho sonrisas, todas falsas por supuesto.

Nunca había hecho lo que me permití aquella noche: conocer a un extraño, llevarlo a su casa, entrar en su casa invitado por él, beber unos tragos y terminar en su cama. Siempre había pensado que confiar en un extraño, por simpático que pudiera parecer, era correr un riesgo excesivo, pero esa noche no me lo pareció o Harry me gustó tanto que neutralizó mi sentido de la prudencia.

Pasó lo que tenía que pasar, y como lo que pasó no fue tan placentero como había pensado que sería (no por culpa de Harry, sino por incompetencia o impericia mía), me quedó un mal sabor, una sensación de desasosiego, confusión y vértigo sobre mi destino incierto. Lo cierto es que, tras despedirnos, conduciendo aprisa por la autopista de regreso a casa, sentí que había esperado dos o tres años ese encuentro con aquel muchacho encantador, y las escaramuzas o refriegas eróticas a las que nos habíamos entregado me habían dejado inesperadamente decepcionado y triste, como si hubiese idealizado una forma de placer que, en realidad, no era tal cosa, no era el goce o el deleite o la fruición que mi imaginación había prometido, era algo bastante más mediocre y predecible, unos movimientos o posturas que incluso me habían resultado en cierto modo indecorosos, como si no hubiese sido capaz de dejar de observar con espíritu crítico lo que estaba haciendo con ese joven modelo.

Por supuesto, no era la primera vez que me iba a la cama con un hombre, pero esta era sin la duda la peor de las decepciones que había vivido en ese territorio peligroso, el del amor entre varones. Mi memoria registraba unas pocas noches de intoxicación feliz: una noche con un músico en un apartamento sin muebles, una o varias noches con un actor en el mismo apartamento ya con muebles, una noche fallida con un camarero francés, ninguna noche más a pesar de mi fama de promiscuo y libertino (ya se sabe que a menudo se escribe de lo que no se pudo vivir, de lo que se hubiera querido vivir).

Al llegar a casa llamé a mi ex esposa y le conté lo que me había ocurrido y creo que rompí a llorar y ella me consoló y me dijo que siempre había estado segura de que lo mío con los hombres era solo una confusión, un trauma o una herida provocada por la mala relación con mi padre. Humillado por mis dudas y mi confusión, le pedí a mi ex esposa que volviera conmigo, que me diese una nueva oportunidad, que esta vez las cosas serían distintas. Me dijo que no convenía atropellarse, que ella estaba saliendo con un estudiante de medicina, hijo de un ministro, y que no quería interrumpir esa relación, y dijo además que no quería sacar a nuestras hijas del colegio en Lima y me aconsejó que fuese al siquiatra y que me tomase un tiempo para saber bien quién era y qué quería.

Llamé entonces a mi madre y le pedí que viajase a Miami a acompañarme unos días. Mi madre, siempre tan generosa, no dudó en subirse al primer avión. Pasó un par de semanas conmigo. Como era previsible, se alegró cuando le conté que no había encontrado el placer que estaba buscando aquella noche con Harry. Me dijo que yo era un varón, un varón heterosexual, un recto varón heterosexual, un pío y recto varón heterosexual, y que todas mis dudas al respecto se despejarían rezando, confesándome y asistiendo a misa con ella todos los días.

Por una vez, para variar, le hice caso a mi madre. Fui a misa con ella todos los días, le pedí a Dios que borrase de mi mente las apetencias prohibidas y me encaminase en el amor a mi ex esposa y me confesé con un sacerdote de la parroquia católica de la isla, que me pareció tan afeminado que sospeché haberlo visto en la mansión Vizcaya, vestido de blanco, y que por supuesto me conminó a contarle en detalle mis escarceos eróticos con varones, unos juegos que ahora me parecían viciosos, extraviados, y de los que me arrepentía muy de veras.

Mi madre me recomendó que visitase a una siquiatra amiga suya. De paso por Lima, la visité. La señora siquiatra me dijo con mucho aplomo que la homosexualidad no existía, que yo estaba confundido y aturdido, que debía tomar unas pastillas antidepresivas, hacer mucho deporte y olvidarme de las dudas puramente ficticias sobre mi identidad sexual. Tú eres un hombre, no puedes convencerte de que eres una mujer porque no lo eres, tienes que aceptar que eres un hombre y que por lo tanto te gustan las mujeres, dijo la siquiatra.

Calculo que mi fervorosa cruzada por borrar todo vestigio o residuo gay que hubiese en mí y convertirme en un recto varón heterosexual duró como mucho un par de meses. No exagero si digo que hice mi mejor esfuerzo. Oré, me ejercité, ingerí hormonas, lloré ante un cura afeminado, le rogué a Dios que me enseñase el camino. Entretanto, mi ex esposa y mi madre me arengaban a no desmayar en la lucha por rescatar mi virilidad perdida y la siquiatra me recetaba cápsulas hormonales para aniquilar al chico suave y confundido que habitaba en mí desde que tenía uso de razón (y uso de esas partes que no gobierna la razón).

Fue entonces cuando Harry me llamó una tarde, me dijo que estaba de paso por la isla, vino a mi casa, me regaló unas galletas de chocolate que había horneado él mismo y me sugirió meternos a la piscina. Esa tarde luminosa, viendo a Harry deslizarse en el agua azulada con olor a cloro, perdiéndome en su sonrisa, comiendo una galleta más, confirmé sin la menor duda que no tenía que besar ni tocar a un hombre para saber que la proximidad de un chico como él era algo que me hacía curiosamente feliz. Y no había Dios ni madre ni ex esposa que justificase renunciar a esa felicidad esquiva y en cierto modo ficticia, pero tan parecida por otra parte a la felicidad que sentía cuando me encerraba a escribir ficciones. Quizá, después de todo, uno no era esto o lo otro, uno podía convertirse en la suma de ficciones que era capaz de urdir para escapar de la mediocridad católica y avinagrada de la vida misma.

PERU 21

Por qué mueren los amigos

J. BAYLY

Hay amigos que se mueren de pronto y hay amigos que siguen vivos pero es como si ya estuvieran muertos. La muerte de estos suele ser provocada por una suma de decepciones, mezquindades y desengaños que uno percibe como tales (una percepción que no siempre tiene asidero real); la de aquellos suele dejarnos con el mal sabor y la culpa de que no supimos querer y frecuentar al amigo que ya no estará más.

Curiosamente, puede que duela más la muerte de los amigos que siguen vivos que la muerte de los que de verdad han expirado. Los que siguen vivos nos recuerdan un fracaso (un fracaso que siempre es compartido por el amigo que se nos murió virtualmente y por nosotros, que lo dejamos morir con cierto despecho o rencor). Los que de verdad se murieron nos recuerdan un fracaso distinto: que no supimos estar a la altura de los desafíos que aquella amistad planteaba, que no cuidamos esa amistad como debimos, que no vimos todo lo que hubiéramos querido a ese amigo al que ya no veremos más.

En ambos casos, sin embargo, y quizá porque uno se hunde en la trinchera del cinismo para sobrevivir a las balas enemigas (que con el paso del tiempo silban más cerca de nuestras cabezas), la reacción más habitual cuando muere un amigo, sea virtual o real su deceso, es pensar que esa amistad no se desarrolló todo lo que podría haberse desarrollado no por culpa nuestra sino porque el amigo perdido no supo entendernos y querernos como éramos, porque el amigo muerto no daba la talla, no era tan buena gente como pensábamos, o porque ese amigo, siendo en apariencia nuestro amigo, era en realidad un tipo más o menos pesado, irritante, que, con el paso de los años, se fue haciendo cada vez menos simpático y más insoportable.

Las personas suelen practicar la curiosa costumbre de no hablar mal de un muerto (al menos en público). A muchos les parece que hablar mal de un muerto, aun si el muerto fue un miserable, es de mal gusto. Tal vez por eso, cuando se muere un amigo al que, al mismo tiempo, apreciábamos y evitábamos sistemáticamente porque su presencia nos resultaba incómoda después de los primeros cinco minutos, sentimos una rara mezcla de tristeza porque no lo veremos más y de alivio porque, en realidad, ya habíamos decidido que no queríamos verlo más.

Me pasa a menudo cuando muere un amigo que me digo: qué pena que no pude verlo una última vez, que pena que no alcancé a tener un gesto de generosidad con él, que lástima que no supe expresarle mi cariño. Poco después me digo: qué alivio saber que ya no me lo encontraré en el pasillo de un aeropuerto o en el restaurante en el que a veces coincidíamos (y donde yo me escondía de él) o en una librería o en un café.

En cualquier caso, parece un hecho que, a medida que uno envejece, se nos van muriendo los amigos, le van quedando menos amigos. También parece cierto que esto, que podría provocar tristeza o amargura, nos deja con una extraña sensación de alivio, de liviandad, de habernos sacado un peso de encima, de habernos desembarazado de un bulto o un mono que ya resultaba incómodo.

¿Vamos perdiendo amigos porque, al conocernos mejor, los conocemos mejor a ellos también y descubrimos de pronto, disgustados por una felonía, que quienes simulaban ser nuestros amigos no lo eran en verdad y eran solo unos sujetos entregados a la inercia o la rutina de una amistad hecha de imposturas y falsificaciones, eso que llamamos la cortesía? ¿O vamos perdiendo amigos porque, al conocernos mejor, y al encontrar creciente placer en los momentos de soledad, advertimos que los que antes nos parecían divertidos o simpáticos ahora nos parecen unos charlatanes insufribles? ¿O es simplemente que el paso del tiempo cambia tanto a las personas que resulta inevitable que nuestra percepción de ellas cambie tan radicalmente como la que ellas tienen de nosotros, y por lo tanto nadie, salvo el tiempo, tiene la culpa del naufragio de esa amistad, puesto que esas dos personas que se hicieron amigas tiempo atrás no son ya estas otras dos personas que no encuentran razón alguna para seguir fatigándose en el juego de una amistad que el tiempo y solo el tiempo corroyó?

No sé bien por qué me van quedando tan pocos buenos amigos, pero advierto que en los últimos años se han muerto casi todos mis mejores amigos, siendo que muchos de ellos siguen vivos, pero si me dijeran que acaban de morir por completo, no sentiría tristeza, sentiría incluso la vergonzosa satisfacción de haberlos sobrevivido. ¿Cómo puede ser que si ese sujeto fue uno de mis mejores amigos ahora solo sea un nombre fantasmagórico que evoca vilezas y traiciones y que uno espera que salga en los obituarios? ¿Cómo puede ser que los años corrompan minuciosa y cruelmente aquellas amistades que pensábamos que eran para siempre y ahora sabemos que solo fueron unos años confusos, un mal recuerdo?

Se murió de verdad un amigo escritor y sentí remordimientos por no haberlo visitado y alivio porque no me seguiría humillando con sus libros. Se murió de verdad un amigo famoso y sentí un fastidio vanidoso porque no vino a verme al teatro cuando lo invité y un alivio porque yo pude haber muerto intoxicado como él. Se murió de verdad un amigo actor y me quedé con las notas manuscritas que me dejaba en el restaurante, pidiéndome que lo llamase, y con el recuerdo culposo de las tardes en que me escondí en ese restaurante para que no me viese. Se murió un amigo millonario y lo que más me molestó fue que nunca me devolvió los libros que le presté. Se murió un amigo y recordé que cuando me regaló su libro lo tiré a la basura sin leerlo y pensé que en estos tiempos publicaban cualquier cosa. Ninguna de esas muertes me apenó en modo alguno. Peor todavía, me dejaron contento de estar vivo y tranquilo de saber que no los vería más.

Luego están los amigos que se han muerto y sin embargo siguen vivos y seguramente esperan a que uno se muera antes que ellos para alegrarse, y entonces lo que antes fue una amistad (o la simulación de una amistad) ahora es una competencia miserable para ver quién resiste más, quién sobrevive al otro, quién se da el gusto de saber cómo murió el otro. No son pocos los amigos vivos que se me han muerto ya. Está el intelectual de aire pontificio. Está el escritor filibustero. Está el escritor plúmbeo. Está el escritor canoso de mal aliento y mala entraña. Está el escritor bobo. Está el actor en el armario. Está el actor narciso. Está el canciller frustrado. Está el editor mafioso. Está la marica vocinglera. Está la vieja loca. Está la loca de mi tío. Está la argentina tatuada. Está el chileno pérfido. Está el uruguayo felón. Está el enano intrigante español. Está la editora que rechazó mi novela. Está la foca amaestrada. Cuántos enemigos. Cuántas ganas de que la muerte les tienda una emboscada y me procure así una discreta alegría. Cuánta gente innoble que fingió que me quería y luego me hundió la puñalada artera. ¿O será que soy yo el innoble paranoico que mató a esos amigos sin razón alguna o para que dejaran de estorbar mi vocación ermitaña? No lo creo: creo que esas personas nunca fueron en verdad mis amigas y mi vida es mejor o menos espesa sin ellas. Que lo sepan: no los echo de menos, espero leer sus nombres en las páginas de defunciones, no esperen de mí coronas de flores. Por mi parte, sé que ellos esperan mi muerte con impaciencia y los que consigan sobrevivirme escupirán sobre mi memoria y sentirán el mismo alivio que sentiré yo cuando ellos mueran del todo.

Lo raro de todo esto es que a esos amigos muertos en vida les tuve bastante cariño y en la mayor parte de los casos no podría precisar por qué se murieron para mí, qué bajeza o mezquindad me hicieron para no querer verlos más. En algunos casos, recuerdo el minúsculo incidente que provocó la ruptura (una crítica, un desplante, una traición, un ensañamiento incomprensible), pero en otros no consigo recordar por qué ese amigo ya no lo es más y si lo viera procuraría esquivarlo para ahorrarme el mal trago de saludarlo. Quizá, pensándolo bien, no hubo razones para matar en vida a esos amigos, solo nos fuimos inventando pretextos y coartadas, alucinaciones paranoicas, complejos megalómanos para expulsarlos de nuestras vidas y darnos el gusto de quedarnos solos. Quizá esos amigos nos querían de verdad y nosotros todavía los queremos clandestinamente, pero resultaban un estorbo para permitirnos el solapado deleite de estar en casa, a solas, en silencio, escuchando una melodía vibrante y odiando a todo el mundo porque sí. Es decir que ningún amigo podría procurarnos nunca semejante deleite, ni siquiera el más fiel y virtuoso de los amigos, y por eso es preciso matarlos a todos para poder quedarse uno solo y hacer lo que le salga de los cojones, por ejemplo escribir de esos cabrones a los que ahora uno recuerda con un punto de desprecio y rencor y que, por supuesto, no son peores que uno mismo, pero al menos no están acá, metidos en la casa, haciéndonos preguntas, afeándonos la vida con sus chácharas, sus cotorreos y sus flatulencias doctorales, jodiéndonos con su sola presencia.

Mi experiencia G.I. JOE

Mi locura G.I. JOE empezó cuando me aferré al General Hawk, soldado de plástico (9 cm.) destacado entre estos juguetes relanzados en 1982, en la línea A real american hero. El ‘héroe’ caló: totalmente articulado pateó a los de Star Wars con un acabado del rostro nunca antes visto, además del diseño impactante de su caja. Pero lo alucinogenopastruleitor, lo que me aceleró a mil, fue notar que sus enemigos estaban clasificados con un adjetivo muy usado en las noticias locales para Sendero Luminoso. Los Cobra, los terroristas, sazonaron mi juguetería mental en los ochentas para siempre. Me encerraba horas haciendo montañas, destruyendo puentes con mis ralos muñecos para luego guardarlos exacto o sino me caía ladrillo seco. Una fakin arma perdida malograba el día (o el lonche). Me vacilaba sus fichas personales, especie de vidas secretas; agarraba diccionario y a traducir the words, apuntándolas en su caja cual corrector de estilo. Ya en el colegio pocos tenían ‘guiyois’ –en motefaiter-. Luzca, el pecoso, tuvo como ochenta, con aviones y tanques pero mi vagón minero rompe plástico, pe. Platanito mosqueado vivía en medio cuarto nomá, la otra parte pá el universo Hasbro: una base enorme a lo casa BARBIE, pero camuflada. Un día, se incendió su casa y el flaco se desmayaba en todas los himnos nacionales escolares. Fácil, Storm Shadow hizo el cortocircuito del siniestro. La mejor colección de la promo se había extinguido entre las llamas. Adiós a sus inéditos Comandante Cobra y Gung-Ho. Cual sombra de Snake Eyes fugó hacia otra nación. La Cerda Díaz, el sucesor, viajaba a Miami cada semestre; fue el de los últimos modelos hasta que dijo: “eso es de aniñados, ya no colecciono”–se creía Flint, pero sin suerte en el amor; lo descalificaron por traicionero joe-. Yo, solo en la onda, veía a los muñecos casi adornos. Paraba más en la lleca, entre las pichangas y broncas. Tomé el skate y ante sus

LA PRIMERA

El “ravinismo” vive y goza de buena salud

Eudocio Ravines, peruano de pura cepa, político y periodista, era agente de la CIA, según lo hicieron constar ex agentes tan conocidos como Jim Wilcox o Phillip Agee: o periodistas de tanta reputación como Carl Bernstein, pionero del periodismo de investigación moderno. Nunca fue secreto en el Perú por supuesto pero la revelación temprana fue adjudicada a una treta… comunista.

Comunista arrepentido, era un tránsfuga que luego de intentar liquidar a Mariátegui ofreció sus servicios a los Estados Unidos y fue reclutado para servir a propósitos específicos. Eran tiempos de la Guerra Fría, un contexto irrepetible.

Su tarea no era espiar, trazar planes subversivos... para eso estaban los embajadores y agentes de otro rango y especialización. A Ravines le encargaron la parte más sucia del oficio, esto es, cazar comunistas, denunciarlos, inventar complots antidemocráticos, desbaratar sindicatos, demoler voces contestatarias y si era posible llevarlos a la cárcel.

Era la encarnación criolla del senador MacCarthy, aquel que desató la célebre “cacería de brujas” o persecución cuando agitó su maletín frente a sus colegas y gritó: “Aquí tengo una lista de cien comunistas del departamento de Estado”. Era mentira, nada de lo que denunció era verdad pero no importaba porque servía a los propósitos de intereses distintos a la política.

Ravines editaba el semanario Vanguardia y hasta tuvo un programa de televisión en los que el único objetivo era denunciar comunistas. Reinó casi veinte años como el cazarojos favorito de las derechas locales hasta que finalmente fue expulsado y terminó sus días en México atropellado en un parque.

Parecía que después de tantos años el mal espíritu ravinista se había disuelto, desaparecido, que el viejo sistema de anunciar hallazgos de complots había pasado a la historia. Pero quienes pensaban así estaban equivocados. MacCarthy y Ravines todavía habitan en algunas tiendas políticas porque son sumamente útiles para acallar voces y sacar adversarios del medio.

La reaparición del viejo método de señalamiento de enemigos imaginarios no sorprende en la prensa tabloide de ultraderecha pero no puede dejar de llamar la atención en nuestro Decano, cuyas notas son suscritas por una dudosa “unidad de investigación”.

Los mismos que revelaron la terrible amenaza de las casas del Alba, ahora descubren que el peligro rojo se cierne nuevamente sobre nuestra democrática nación, y dan argumentos para que otros y otros señalen más complots, convirtiendo al Decano en el guachimán criollo de la libertad de pensamiento. O con nosotros o contra nosotros, como dijo su editorialista hace pocos días.

Quizá no se percaten todavía de que ya es imposible tomarlos en serio.


LA PRIMERA

Esperpéntico Chávez

Más esperpéntico que nunca, Hugo Chávez ajusta la maquinaria de su régimen personal.

De otro modo no se puede interpretar la propuesta de ley presentada ayer por la Fiscalía de Venezuela en relación con la libertad de expresión.

¿Qué dice esa propuesta?

Que serán “delitos mediáticos” aquellas informaciones que atenten contra “la paz social, la seguridad y la independencia de la nación, la seguridad de las instituciones del Estado, la salud y la moral pública de los venezolanos”.

O sea que, desde esa óptica, “La Primera” tendría que ser clausurada en Caracas. Y sus periodistas tendrían que terminar encausados y, casi seguramente, encarcelados.

El artículo cuarto del proyecto afirma que también serán considerados delitos punibles “las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial...”

Ese artículo podría suscribirlo un nuevo Pinochet, un viejo Somoza, un estalinista de toda la vida. He aquí su versión extendida:

“Constituyen delitos mediáticos las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, la estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública, que generen sensación de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”.

¿Y quién decidirá qué es independencia de la nación, atentado contra la paz social, agravio al orden público, amenaza a la salud mental?

Pues Hugo Chávez y su corte de aduladores impávidos, sus fiscales ad hoc, sus jueces al hilo, sus tribunales sin escrúpulos y sus congresistas sin vacunar.

El artículo quinto promete una pena de prisión de dos a cuatro años para “toda persona que divulgue noticias falsas que ocasionen una grave alteración a la tranquilidad pública, pánico en la población, la hubieren mantenido en zozobra, que haya alterado el orden público, que hubieren producido un perjuicio a los intereses del Estado...”

Con esta gramática y con estas intenciones, ¿qué puede esperarse? Pues, entre otras cosas, que mañana alguien deslice, desde un ministerio, una noticia bamba y atractiva y que algún ingenuo de oposición la acoja. Bastará eso para que la maquinaria estilo Granma se eche a andar.

Leer el artículo sexto del proyecto mandado a hacer por Chávez y que el Congreso chavista está dispuesto a aprobar es descender al surrealismo involuntario y con palmeras:

“Toda persona que manipule o tergiverse la noticia, generando una falsa percepción de los hechos o creando una matriz de opinión en la sociedad, siempre que con ello se hubiere lesionado la paz social, la seguridad nacional, el orden público o la salud mental o moral pública, será castigada con una pena de prisión de dos a cuatro años”.

¿Creando una matriz de opinión? ¿Generando una falsa percepción? ¿La moral pública?

Parecen los años cincuenta, cuando Marcos Pérez Jiménez gobernaba Venezuela con su Semana de la Patria y su Seguridad Nacional, sus cárceles repletas, sus enemigos amordazados y sus amigos prosperando.

La tragedia es que la derecha venezolana vertebra la oposición a Chávez y está, penosamente, al servicio de la embajada estadounidense.

La tragedia es que para Venezuela no parece haber salida en democracia: o la corrupción adeca o este “socialismo” con borceguíes y mala fe dictatorial.

Para evitar la guerra civil y la anarquía, al general del ejército Marcos Pérez Jiménez lo tuvieron que derrocar los militares venezolanos.

La última tragedia es que no hay ningún Rómulo Betancourt en el escenario.

LA PRIMERA

El núcleo de los núcleos

César Calvo anotó en su libro La campana de palo: “Vivir fuera del Presupuesto es vivir en el error”.

Esa es justo la idea que recorre el Apra a raíz de la creación de los núcleos ejecutores, anunciados por Alan García en su Mensaje del 28 de Julio y que están destinados a manejar obras pequeñas en el país, con gastos de hasta 500 mil soles.

Un lema forjado no se sabe por quién expresa: los compañeros que no consiguieron empleo del Estado tienen ahora su oportunidad.

García demostró que eso es cierto, porque al día siguiente de su discurso se reunió en Palacio con los primeros núcleos ejecutores. Sería bueno que, en aras de la transparencia prometida, la oficina de la Presidencia informara sobre el método que se siguió para elegir a esos pioneros y el nombre de cada uno.

Corresponde a partidos y organizaciones sociales exigir que eso ocurra, porque el propósito evidente es lanzar a militantes del partido gobernante a la conquista no sólo de un empleo, sino también de una palanca electoral.

Se trata de una versión del palanqueo, para emplear el argentinismo incorporado a la jerga financiera. La viveza criolla del aprismo ha hallado una forma de palanqueo electoral.

Ayer, el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, salió a defender una institución tan poco institucional, y tan partidarizada. Lo hizo de forma poco rigurosa. Dijo que la Contraloría, Foncodes (el padre de la criatura), los municipios y el propio pueblo podrán fiscalizar el manejo de los recursos de los núcleos ejecutores.

“No habrá un dispendio indiscriminado de los mismos”, afirmó. ¿Qué quiso decir? ¿Qué habrá un dispendio, pero bien calculado?

En sus declaraciones, formuladas ayer en rueda de prensa, Velásquez adujo que el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes) es una institución que tiene referencias positivas del Banco Mundial.

No precisó de cuándo son esas referencias. Deben de ser las que el Banco Mundial expuso cuando Fujimori estaba a punto de desalojar al ingeniero Alejandro Affuso de Foncodes. No creemos que corresponda al periodo de Arana, quien tiene menos de un año en el cargo.

Lo evidente es que la incorporación de los núcleos ejecutores a la esfera del Foncodes jefaturado por Arana resulta sospechosa no sólo por el pasado del personaje, sino también por la rapidez con que los núcleos son incorporados al engranaje de ese amigo de Agustín Mantilla y peón electoral de García.

Esa celeridad, así como el nombramiento de núcleos que brotan como hongos de la noche a la mañana, revela, por un lado, el miedo del Apra al voto ciudadano. Y, por otro, su decisión desesperada de recurrir a todas las artimañas posibles para fortalecer su apuesta electoral.

El país debe salir al encuentro de esa maniobra.

LA PRIMERA

Canciller cuadra a Chile y dice que no se callará ante su armamentismo

Ellos se arman, pero nosotros tendremos capacidad disuasiva que evite peligros, advierte
CARLOS LINARES

El ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde, afirmó de manera tajante que nuestro país no callará su preocupación por la carrera armamentista de Chile, pese a que le disguste a los funcionarios de La Moneda, y tras calificar de excesivas sus adquisiciones bélicas, aclaró que Perú busca alcanzar una gran capacidad disuasiva que anule cualquier peligro a nuestra seguridad.

En declaraciones a la prensa extranjera, García Belaunde señaló que “hay la percepción en la sociedad peruana de que hay gasto excesivo de armamentismo en Chile. Yo no puedo callar que en el Perú hay preocupación legítima por el armamentismo chileno, somos conscientes de ello”.
Según informa un cable de la agencia DPA recogido por el informativo venezolano Cadena Global, el titular de Torre Tagle restó importancia a los cuestionamientos realizados por su par sureño Mariano Fernández.

“Ahora, que al señor canciller de Chile no le parezcan oportunas mis declaraciones, eso no tiene por qué dañar la relación”, comentó.

Respecto a las críticas del ministro mapocho de Defensa, Francisco Vidal, quien dijo que la insistencia peruana sobre el tema es “una majadería”, el jefe de la diplomacia nacional prefirió no emitir ningún pronunciamiento. En tono irónico explicó que “hacerlo (responderle) sería majadero”, motivando las risas entre algunos de los presentes.

Consultado sobre el peligro que significa el armamentismo chileno para la seguridad y soberanía nacional, precisó que “(los chilenos) se están armando, pero nosotros estamos haciendo todo lo posible para tener una gran capacidad disuasiva, de suerte tal que no haya peligro para la seguridad del país”.

De otro lado, sobre la pretendida reelección del chileno José Miguel Insulza como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo que aún no se ha tomado ninguna decisión.

“No hemos tomado ninguna decisión (...) yo creo que es muy temprano para tomar una decisión, la elección va a ser recién de acá a un año, así que vamos a considerarlo”, refirió.

Bolivia y Venezuela
García Belaunde también se refirió a otros temas de carácter internacional. En este sentido, denunció la protección que el gobierno de Bolivia viene dando al ciudadano peruano acusado de terrorismo Walter Chávez, quien reapareció el jueves en La Paz en una reunión presidida por Evo Morales y a la que asistieron ministros y congresistas oficialistas para evaluar el desempeño del gobierno.

“No tenemos la menor duda de que Walter Chávez, que es un convicto de terrorismo en el Perú, goza de la protección del gobierno boliviano, y así se lo hemos hecho saber”, afirmó.

LA RAZON

Guarda con esa "promo"...

Así nomás un canciller israelí no visita Sudamérica y cae por Lima. Tel Aviv, uno de los puntos centrales de la inteligencia mundial con el Mossad, anda inquieto con las actividades del antisemita Hugo Chávez en la región. Algo gordo saben los israelíes para haberse puesto tan activos y para haber enviado a Lieberman a nuestro país. De paso con este tema, no queda más que felicitar al cardenal Cipriani por tener los pantalones de denunciar la amenaza chavista contra el continente durante el último Te Deum. Esa venta de armas del ejército venezolano a las FARC y ese financiamiento de este grupo terrorista a la campaña del actual presidente ecuatoriano Correa, amén de los elogios sandinistas a estos subversivos y el cobijo que le da Evo a un emerretista reclamado por nuestros jueces, revelan que se están orquestando cosas muy serias desde Caracas. Los "tontos útiles" locales y los fujicaviares se burlan del "Grupo Complot", pero algo subterráneo y muy peligroso se está moviendo por allí.

Particularmente, a mí me preocupa que la mayor parte de la promoción del Ejército de Ollanta Humala va a tener puestos claves a partir del 2011. ¿Alguno de ellos estará contaminado con su "pensamiento" y estará dispuesto a una aventura si éste pierde las elecciones? Guarda...

- Me llamó la atención que el presidente García le haya dedicado apenas una leve mención al tema de la titulación durante su discurso de Fiestas Patrias, máxime cuando su aparente "delfín" Omar Quezada está al frente de Cofopri. Sorprende que no tenga las antenas atentas a un tema tan demandado por los asentamientos humanos.

- Esto de que las bancadas se rompan en el Congreso por intereses es una historia vieja y no debemos exagerar tampoco con que es una lacra actual. En 1963 ingresaron la "Alianza", compuesta por Acción Popular y la Democracia Cristiana (DC), contra la opositora "Coalición", integrada por el APRA y la Unión Nacional Odriista (UNO).

Salvo el APRA, todas se dividieron: Acción Popular en las ramas belaundista (moderados) y seoanista (rojos), el PPC se escindió de la DC y la UNO se rompió en la rama del general Odría y el autodenominado GAPI o "Socialdemócratas Nacionales" de Julio de la Piedra. El nomadismo político es un hábito nacional. ¿Han visto en cuántos partidos han estado Henry Pease o Anel Townsend? En media docena, por lo menos.

- Hizo bien el TC en no permitir la excarcelación de Antauro "el demonio de Tasmania" Humala, un sujeto que así nomás no puede salir de prisión dada la gravedad de su delito, su peligrosidad extrema y el nefasto precedente que hubiera sentado (y que hubiera favorecido la libertad de sus sanguinarios reservistas), y además se hubiera premiado su sistemática política de boicotear las sesiones judiciales para precisamente forzar su salida de Piedras Gordas. No me sorprende que el caviar Landa y su compañero de viaje Beaumont hayan votado a favor de Antauro, pero sí que Calle los haya acompañado en tan insensata decisión. Es decir, quedó claro que estos magistrados caviarones soltarían sin problemas a Abimael o a Polay por cualquier formalismo discutible. Imitan así la típica actitud de aquellos jueces que en la década de los 80 soltaban alegremente a los terroristas. Ahora bien, esto no redime la tremenda responsabilidad de un inútil Juzgado que no puede dar una sentencia en 36 meses, máxime cuando incluso existen filmaciones del "Andahuaylazo" y las culpabilidades son absolutamente claras.

CORREO

No al carnaval electoral permanente

Sobre el mensaje presidencial, es positivo que se ponga énfasis en el orden público. Positivos esos gestos conciliadores a la oposición. Positivo que se enfatice que el gas es prioritario para el consumo interno. Positivo crear el "reenganche" militar. Positivo dar un mensaje optimista en lo económico. Positivo reconocer cierta "lejanía" con el pueblo. Positivo que se "cuadre" a Doe Run. Positivo promocionar la ley de las MYPE, la gran chamba pendiente de la Miss Nistra Aráoz. Positivo incentivar las obras por impuestos (aunque las abortaron con la "suma alzada"). Positivo rendir homenaje a los policías abatidos durante el "Baguazo". Lo que sí, hay que cambiar el ceremonial de Fiestas Patrias. Ya se ve muy huachafo eso de los cañonazos de salva, que hasta resultaron peligrosos. Después me dicen que ese Ejército va a enfrentar a los chilenos... Si me preguntan qué fue lo que más eché de menos en el mensaje, diría que fue la ausencia de mención a la reforma del Estado. Se me contestaría que ya poco va a hacer al respecto un gobierno que anda por el segundo tiempo, pero se trata de una política de Estado que alguna vez debe empezarse, como también reparar ese desgraciado yerro presidencial de no corregir la absurda reducción de las remuneraciones públicas de los tecnócratas, lo cual ha debilitado mucho al tejido gubernamental. También me preocupa que se esté hablando de la posibilidad de un fenómeno de El Niño y no se haya mencionado ninguna previsión al respecto. Asimismo, se pudo ahondar un poco más en el tema de la corrupción en vez de hablar sobre reabrir el SEPA (lo que no se va a dar por sus altos costos. Mucho más fácil y barato es El Frontón), a pesar de la debacle de la extinta ONA. Lo que definitivamente no me gustó fue esa iniciativa de querer implantar la renovación parcial del Congreso, menos aún con esa amenaza chavistoide de ir a un referéndum. Sería de lo más nefasto entrar a una dinámica de campaña electoral permanente, con los inversionistas no sabiendo si el próximo Congreso va a cambiar las reglas de juego y con la demagogia a flor de piel, tanto de quien defendería su curul como de quien lo pretendería. ¡El remedio va a ser peor que la enfermedad! De otro lado, sería una práctica bastante cara para el erario nacional, porque cada elección en nuestro país cuesta como S/.80 millones. Me asombra que García ignore la historia del Perú y no sepa que esa medida ocasionó el golpe de Benavides contra Billinghurst en febrero de 1914. Como buen aprista, debe haber leído Bajo el oprobio, de Manuel González Prada, que se centra en ese tema. Y menos aún retar a este débil Congreso con un reférendum, pues lamentablemente este último ha quedado desprestigiado por el chavismo. Además, dicha figura se aplica sólo en regímenes parlamentarios y no en sistemas presidencialistas como el nuestro. Sería todo un despropósito por donde se le vea. Mejor hubiera planteado crear circunscripciones parlamentarias uninominales para que se elijan congresistas en distritos electorales determinados y cada ciudadano sepa a qué legislador reclamarle sus derechos, tal como se hace exitosamente en Chile. O el voto voluntario, para que no sufrague tanto desinformado que termina eligiendo a cualquiera. O reducir el mandato presidencial y parlamentario a cuatro años (como Chile y Colombia), pues ya se ha visto que con las justas nuestros gobernantes llegan a los cinco años en pie. En cambio, sí estoy totalmente de acuerdo con la segunda vuelta regional, a pesar de sus costos. No podemos tener máximas autoridades regionales que han ganado con menos del 25% de los votos. A esos señores no los respeta nadie y mal pueden controlar su región con tan magro apoyo. De todas formas, mucho me temo que en pocos años veremos un inevitable proceso de "recentralización". Las regiones no funcionan para nada y no sería imposible que un hipotético gobernante con mucha autoridad (¿Keiko? ¿Humala? ¿Castañeda?) decida eliminarlas o mediatizarlas. Ya ocurrió en 1992, cuando Fujimori abolió las regiones creadas por el primer gobierno aprista sin que nadie proteste por ellas. Aquí la gente es muy pragmática, y si ve que las obras se van a acelerar sin regiones, pues poco les importaría su desaparición. ¿Acaso Guillén, "Trueno", Fuentes, Álvarez, Altamirano, Triveño u Ordóñez han servido para mejorar en algo la vida de sus gobernados? Recuerden que Toledo las creó apresurado por la presión aprista y del diario La República. Además, la gente sigue reclamando al gobierno central como si las regiones no existiesen en absoluto. Somos un país "inca", unitario y centralista hasta el tuétano. Eso no se va a cambiar tan fácilmente. También me puso la carne de gallina eso de los "núcleos ejecutores" para gastar en obras y lo de los controles en tasas y moras. Lo primero me pareció chino y no lo entendí. ¿Para qué están los alcaldes entonces? ¿Quién va a velar por que no se despilfarre o se robe el dinero? ¿Quién va a ser el responsable? Lo segundo es delicado y podría ir contra el libre mercado. Tampoco me seduce mucho elevar de 2 a 4 puntos el Foncomun, que sale del 19% del IGV. ¿Para qué darles más dinero si no saben gastar?


CORREO

Otra vez Chile

Solamente a este gobierno chileno, tan torpe en la administración de sus relaciones con nuestro país, se le puede ocurrir tildar virtualmente de "majadero" a nuestro Canciller en vísperas de las Fiestas Patrias peruanas, por no hablar de la malcriadez de Bachelet de dejar con el ademán de estrechar la mano al titular de Torre Tagle. Es que si la administración pasada de Lagos fue chambona con nosotros (aunque hay que reconocer que los irresponsables de Toledo y su canciller Rodríguez Cuadros agitaban las cosas con Chile cuando llegaban al zócalo de las encuestas o vivíamos algún escandalete), Bachelet ha sido peor y ha tomado nuestro legítimo derecho de acudir pacíficamente a La Haya como una mentada de madre. Ese lamentable recorte de nuestra frontera al crearse la nueva provincia de Arica prácticamente obligó al presidente García a acudir a La Haya, un recurso que no estaba inicialmente dentro de sus proyecciones. Es más, Alan hizo saber, al tomar el poder, que dos de sus objetivos diplomáticos prioritarios eran restablecer las buenas relaciones con Japón y Chile, tan deterioradas por culpa de los dos caballeros ya mencionados. Se logró con los nipones, pero los mapochinos no dejaron de soltar exabruptos y de armarse hasta los dientes, gestos que indudablemente a nadie agradan. ¿Para qué juntan tantas armas frente a tres vecinos desarmados? ¿Para bombardear a los pingüinos de la Antártida? A menos que estén corriendo jugosas comisiones de los traficantes de armas por debajo de la mesa y algunos militares mapochinos se estén forrando mucho más que Montesinos. Ya varias investigaciones han revelado que algo de eso ocurrió años atrás con unos Mirage que los sureños compraron y ya se vio cómo Pinochet lucró con estas adquisiciones. Los chilenos son humanos, no ángeles, y en ese mundo de las armas corre mucho, mucho dinero. Ya han aparecido también cuestionamientos con respecto a la eficacia de ese par de carísimos submarinos Scorpene. Ojalá pues que estén comprando armas simplemente por corrupción.

Encima, las autoridades chilenas se pusieron muy insolentes cuando se les tocó el tema de la venta de armas a Ecuador en pleno conflicto y siendo garantes, para luego admitir a regañadientes que dicha infamia sí se había producido cuando todas las pruebas eran imbatibles. Incluso, algunas últimas declaraciones desacertadas del ex presidente Frei dan que pensar si es verdad o no que esto se hizo a espaldas de los civiles por orden de Pinochet. Sospecho que no y que Frei sí estuvo al tanto. Si se hizo el cojudo (por miedo o cálculo) o si maquiavélicamente la alentó ya es otra cosa. Por eso no nos conviene que vuelva al poder y mejor sería ver allí en enero a Piñera o Enríquez-Ominami.

De otro lado, es muy preocupante cómo están evolucionando las cosas en lo que fue la Gran Colombia. Las relaciones de Bogotá con el eje Quito-Caracas están a niveles mínimos y, la verdad, ya no descarto próximos choques fronterizos en esta escalada. Cada día se prueba más la complicidad de Correa y Chávez con las FARC, aunque de seguro en Bogotá también habrá tontos útiles tan miopes como varios colegas aquí, que dirán que Uribe encabeza un "Grupo Complot" y que no está pasando nada.

La situación ya se está volviendo inadmisible para Bogotá y Chávez es un desequilibrado capaz de cualquier cosa, máxime cuando su régimen está en franco deterioro. Recuerden que las aventuras bélicas externas son el recurso favorito de los dictadores acorralados. Pregúntenle a Galtieri (las Malvinas) o a Papadopoulos y sus coroneles griegos (Chipre). Aquí casi nos la hace el desgraciado de Velasco con Chile en 1975.

CORREO

Una más de Hugorila

Este inefable y demente cachaco (porque una cosa es ser un respetable militar) populista que lamentablemente gobierna Venezuela no cesa de imitar a nuestro dictador Velasco y me entero con asco de que sus esbirros acaban de proponer una vergonzosa norma de prensa que imita al desgraciado Estatuto de Libertad de Prensa que redactó el incondicional colaborador velasquista Héctor Cornejo Chávez a comienzos de los 70 para amordazar a la prensa peruana.

Cornejo Chávez, quien aún no acude al juicio de Dios por todas las maldades que apadrinó desde esa tiranía, incluso cometió el error de declarar que allí se establecían los "parámetros" dentro de los cuales la prensa peruana debía moverse, por lo que se pasó a llamar "parametrados" a todos aquellos periodistas que prestaron sus plumas a la dictadura cual lacayos y que en su mayoría ahora se hallan en aquellos que superan los 60 años y que aún beligeran en este mundo, salvo algunas honrosas excepciones (Zileri, Salazar Larraín, Baella, Rey de Castro). Lo más gracioso es que estos "parametrados" a menudo tienen la concha de ponerse a pontificar sobre la libertad de prensa y existen idiotas desinformados que los llevan a las universidades para que les narren cuentos a los jóvenes, que se los creen sin chistar porque a menudo son unos indocumentados que leen e investigan muy poco. En fin.

Y claro, por supuesto que Insulza, su OEA y su CIDH se han quedado calladitos con este manazo chavista. Mucho más fácil es asfixiar a un país chiquito pero muy digno y valiente como Honduras que poner en su sitio al petrolero gorila caribeño. También seguramente el brasileño Lula, el "amigo de todos", fungirá de alcahuete de este exceso, mientras que los satélites Ecuador, Bolivia y Nicaragua aplaudirán, junto a la decadente Argentina (hasta ahora alucino con qué pasividad y qué facilidad los Kirchner les robaron sus ahorros en las AFP). Probablemente Colombia y la derecha chilena protestarán (Bachelet preferirá seguir haciendo negocios con Caracas).

Ya veo a César Lévano, lacayo chavista que dirige un órgano de financiación muy dudosa, defendiendo cual foca de circo esta barbaridad. No me sorprende. No sólo es un necio comunista, sino que además también fue un sirviente planillero de Velasco en los medios capturados, pues fue director de Jornada, un suplemento de La Prensa expropiada por la bota militar. También traicionó a Zileri en las horas más complicadas. Y existen estudiantes idiotas en San Marcos que lo veneran como "maestro". ¡Ja,ja,ja! Que Juan Gargurevich le escriba una de sus "historias".

No es necesario ser adivino para vaticinar que el próximo paso de Chávez será expropiar los diarios, tal como Velasco lo hizo el 28 de julio de 1974. Nuestro dictador antes había intervenido la tv y se había engullido Expreso (que se lo regaló al Partido Comunista. Allí trabajó el ahora "maestro" e "historiador" Gargurevich) y La Crónica.

Esa intervención duró hasta 1980, pues el timorato y cobarde Morales Bermúdez no se atrevió a devolvérselos a sus propietarios. Los "parametrados" saquearon esos diarios con sueldazos, gastos de representación y mil pendejadas más, limitándose a lo que les dictaba la tristemente célebre Oficina Central de Información (OCI) de los generales Segura y Vinatea.

Pero que aproveche Chávez su cuarto de hora, porque va a acabar tan mal como su admirado Velasco: solitario, despreciado, enfermo y amargado; si no es que antes el mismo populacho que cultiva no lo termina colgando. No podemos permitir que el chavismo capture a nuestro país. ¡Jamás!


CORREO

Después del mensaje

Por: Mirko Lauer

os comentarios del exterior al discurso de Alan García se han concentrado en el aumento del gasto social, al cual consideran una reacción a las protestas recientes en el país. En cambio entre algunos opositores de dentro esto ha sido visto como populismo (en su nueva acepción de ganar favor político solventando a los pobres).

La izquierda lamenta que García no haya modificado sus puntos de vista en estos pasados tres años, ni dado la razón a quienes lo vienen criticando. Por su parte la derecha ha estimado que las medidas de alivio social equivalen a un desplazamiento hacia el centro político, lo cual extrañamente no parece molestarle.

Los diversos sectores de interés con voz pública en el país han hecho notar sobre todo las ausencias de medidas que hubieran podido beneficiarlos. Lo cual en cierto modo es un eco de las sugerencias previas que funcionan como suerte de eco de las sugerencias-memorandos de cara al mensaje que va a ser pronunciado por el presidente.

Si los medios son una medida, la reacción ha ido entre un apoyo tibio y un clima de reclamo. Es sintomático que dos de los anuncios más aprobados han sido en el campo de la reforma electoral: doble vuelta en las elecciones regionales y elección por mitades al Congreso. Incluso algunos congresistas y presidentes regionales han expresado su acuerdo.

Pero los comentarios de política pura y dura han hecho hincapié en la enorme cantidad de promesas en el discurso, y en las dificultades que va a tener García para cumplirlas. Lo cual ha ido de la mano con el tema del cúmulo de promesas realizadas en anteriores mensajes (electorales y a la Nación) y que todavía no se han materializado.

Una visión panorámica de los comentarios locales muestra que si bien es cierto que García en lo esencial no ha modificado la línea iniciada en el 2006, el mensaje también ha servido para que sus críticos se ratifiquen en sus propios puntos de vista. Lo cual confirma que también en estos tiempos la política no es un diálogo, sino una pugna.

La reacción del propio García a las críticas ha sido un displicente “Dejemos que hablen”, quizás una manera de comunicar que no piensa establecer polémica en torno al tema. Lo cual es sensato, pues un discurso de este tipo es un calidoscopio de flancos abiertos donde el emisor del mensaje no tiene manera de salir airoso.

Lo que viene ahora son los efectos del mensaje, que no necesariamente serán un espejo de las reacciones. Los inversionistas habrán entendido que las cosas siguen igual, a pesar del llamado populismo. Los políticos acaso hayan visto la llegada de un Ejecutivo más activo en política de lo que fue hasta el momento.

LA REPUBLICA

Mensaje cifrado

Por Mirko Lauer

Como era previsible, este mensaje a la Nación se mueve más o menos en el mismo campo semántico que el anterior: una carrera por superar carencias y alcanzar metas. La real novedad de un año al otro es que el proceso ahora se da bajo una doble amenaza: los efectos de la crisis internacional y los agentes del desorden político.

Sobre lo primero no se dijo mucho. Después de todo el Estado se siente protegido por sus reservas y su administración central de los recursos, y los efectos negativos están acumulados en el sector privado o la economía de las personas. Lo segundo, el desorden político, fue tratado con guantes de seda, y alguna discreta disculpa al paso.

La acumulación de ofertas de cambios sustantivos (en este caso llamadas reformas) hizo que este pareciera más un discurso de primer año de gobierno que de tercer año. Algunas ofertas de cambios fueron interesantes, otras sonaron muy conocidas, en especial las que consisten en asignarles más dinero a problemas que quizás requieren medidas adicionales.

Acaso lo más inquietante haya sido escuchar a un orador eximio como Alan García encorsetarse en un género de discurso que hace ya mucho tiempo que no comunica nada. El mensaje a la Nación no le brinda al país una imagen útil de sí mismo, sino un informe del debe y haber de un gobierno en funciones, que no es ni remotamente lo mismo.

Si hubiera que reducir las casi dos horas a una frase, esta sería: estamos trabajando. Lo cual es efectivamente cierto, pero no sirve para romper la barrera psicológica entre lo que la población ha obtenido y lo que ella desea. A pesar de sus llamados a la autoestima y el optimismo, el propio presidente no sonaba exactamente así.

Es insólito que haya llegado el día en que García da la impresión de necesitar un buen redactor de discursos para hipnotizar a ese gran salón que es la atención nacional. Su celo administrador y productivista lo ha llevado a reducir los datos sociales (la pobreza, pero también la prosperidad) a cifras en las cuentas nacionales.

En medio de todo esto, algunas propuestas que producirán polémica: doble vuelta en elecciones regionales, renovación del Congreso por mitades, más dinero directamente en bolsillos populares, la revisión de un par de contratos con empresas extranjeras. Todo esto perdido por entre el cúmulo de kilómetros, hectáreas y unidades construidas.

En cuanto al momento político, da la impresión de que García considera que lo peor en términos de ola de protesta ya ha pasado. Lo cual contrasta con las esperanzas de un sector de la oposición sobre un segundo semestre caliente. Este cálculo, de si habrá un Niño político o no, es en efecto lo que va a definir el resto del 2009.

LA REPUBLICA

Antisemitismo en Caracas

Por Mirko Lauer

no de los focos de la gira del Canciller israelí Avigdor Liberman por cuatro países de América Latina ha sido la denuncia de fuertes brotes de antisemitismo en la Venezuela de Hugo Chávez. Para ello sintomáticamente ha elegido los dos países con las mayores comunidades judías en el continente y los dos países más distantes de las políticas de Chávez, uno de ellos Perú.

El gobierno de Tel Aviv percibe una relación entre declaraciones del chavismo y su proximidad con organizaciones anti-israelíes del Medio Oriente. En efecto declaraciones antijudías hay muchas en el bolivarianismo de este último quinquenio, todas de una forma u otra entreveradas con los enconos de la política interna venezolana.

Dos periodistas de la revista Boston Review (http://bostonreview.net/BR34.4/lomnitz_sanchez.php) presentaron este mes una relación de gestos y declaraciones antisemitas en Venezuela que refuerzan los argumentos diplomáticos de Liberman. Lo de mayor impacto es el ataque contra una sinagoga de Caracas que fue llevado adelante por 15 hombres armados en enero de este año.

El acto vandálico luego fue atribuido a ladrones, pero los textos que fueron dejados en las paredes no son precisamente característicos del gremio. La profanación se ha dado en un contexto de denuncias oficialistas en el molde clásico de una supuesta actuación del judaísmo como una suerte de conspiración internacional. Hay unos 12,000 judíos en Venezuela.

Las palabras de Chávez que más han circulado en torno de este tema son: “El mundo tiene para todos, pero resulta que unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, los descendientes de los mismos que echaron a Bolívar de aquí y también lo crucificaron a su manera en Santa Marta, allá en Colombia. Una minoría se adueñó de las riquezas del mundo[…]”.

Luego el chavismo ha hecho esfuerzos por diluir el texto mediante diversas explicaciones, pero es evidente que el caudillo castrense venezolano no se iba a privar de un enemigo externo adicional. Menos se iba a privar de hacer denuncias que acrecientan sus simpatías entre los demás propietarios de petróleo en el tercer mundo.

El temor de Israel expresado en esta gira de Liberman es que Chávez les esté abriendo las puertas de América Latina a movimientos radicales del Medio Oriente como Hamas o Hizbollah. El asalto a la sinagoga de Caracas este año ocurrió convenientemente en las vísperas de una visita oficial de Chávez a Teherán. Liberman ha denunciado el peligro de una creciente presencia de Irán en la región.

De pronto armas suecas no va a ser lo único que Chávez distribuya en la región, sino además el dudoso favor de importar los conflictos del Medio Oriente a América Latina.

LA REPUBLICA

Ni autocrítica sincera ni alternativas frescas

Por Humberto Campodónico

Antes del Mensaje, tenía la idea siguiente: se debería transmitir una voluntad de diálogo y de reconciliación después de los sucesos de Bagua. Cualquier anuncio económico o social viene después de reconocer que hay otros que son iguales a nosotros, aun cuando tienen distintos puntos de vista.

Algo de esto hubo al inicio, con la mención indirecta de la suspensión a los “castigos” a los 7 parlamentarios nacionalistas. Pero nada más porque luego el tema fue tratado desde el siguiente ángulo: “quiero el cambio con velocidad y si por eso ha habido problemas, entonces pido disculpas”. O sea: estábamos en lo correcto, pero lo estábamos haciendo muy rápido.

Ese es el problema de fondo y es lo que hay que cambiar: nadie tiene la verdad al 100% y para construir país hay que dialogar e intercambiar opiniones, no promulgar desde Lima decretos legislativos inconsultos y negarse a derogarlos. Cero avance aquí.

El segundo tema a contrastar es la visión de largo plazo: dónde queremos estar en el 2021, en el bicentenario de nuestra independencia. Cuál es el desarrollo territorial al cual debemos avanzar, qué tipo de relaciones con nuestros vecinos, qué tipo de inversión, extranjera, nacional y/o estatal debemos promover hacia delante.

Si bien hubo dos menciones al año 2021, brilló por su ausencia el Centro de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), que hace 3 años comenzó a funcionar pero al cual el gobierno no ha dado importancia. Sin visión de largo plazo seguiremos al tun tun.

El tercer tema, ligado al anterior, es la Reforma del Estado, entendida como la meritocracia (se asciende debido a logros concretos, transparentes y medibles) y la homologación salarial (a igual trabajo, igual salario). Pero no. A pesar de que los proyectos de reforma del Estado están listos en la PCM, se ha optado por “mejorar las élites” capacitando a 20 o 30 gerentes como si fueran el elíxir mágico “que moverá a 800,000 burócratas que poco o nada saben hacer”. No, pues.

Acto seguido se lanza un planteamiento alejado de la realidad (como mucho en el discurso): que los Núcleos Ejecutores Juveniles serán capaces de realizar las obras y proyectos que no hagan los gobiernos regionales y locales, hablando de montos que superan los 2,000 millones de soles. ¿Qué cosa?

El cuarto y quinto temas debían ser los económicos: la crisis internacional y sus efectos en el crecimiento peruano. El Mensaje nos dijo “que el mundo sufre un gran trastorno, pero se va a recomponer pronto”. Y sobre el Plan Estímulo se mencionó que las obras y la inversión continuaban.

Esto denota que no hay una comprensión de la crisis internacional (tiene todavía para rato), por lo que son necesarias en el Perú, además del Pan Estímulo, medidas de alza de aranceles e impulso de la demanda: salario mínimo, reducción del IGV, pensiones no contributivas. Estos temas son sustanciales, pues de ellos depende el crecimiento. Dicho esto, fue positivo e importante el apoyo a la descentralización y el aumento del % del Foncomún que se destinará a los gobiernos locales.

En los temas de la inversión extranjera primó la mención a aspectos conflictivos: Telefónica (mal servicio), Doe Run (la empresa debe poner lo suyo y no “usar” a los trabajadores), la escasa inversión del “óbolo” minero y Camisea (se deben investigar los cambios legales bajo Toledo y que el gas debía ser prioritariamente para el mercado interno). Empero, en ninguno de los casos planteó alternativas concretas, motivo por el cual habrá que seguir estos casos de cerca.

En síntesis, puede decirse que no hay autocrítica sincera ni alternativas frescas. Da la impresión de que el gobierno ha perdido la capacidad de comunicación con la población (quizá por eso la mención a tanto dato estadístico) y que en su apreciación no hay un correlato con la realidad. Por lo expuesto, no se puede esperar un cambio cualitativo en la orientación a seguir en estos dos últimos años de gobierno. Tendremos más de lo mismo, lo que nos deja una situación de malestar frente a lo que podría suceder en la próxima crisis social.

LA REPUBLICA

Exportar gas es, además, un pésimo negocio

Por Humberto Campodónico

El principal problema de la renegociación en el 2005 del contrato del Lote 88 para que se puedan exportar sus reservas a México es que se desabastece el mercado nacional. Por ello, para que el Perú pueda contar con gas de inmediato, la nueva renegociación de ese contrato debe establecer que el 100% de dichas reservas, las actuales y futuras, se destinen exclusivamente al mercado interno.

Siendo ese el principal problema, no es el único. Existe el problema con el precio de venta del gas que va a exportar el consorcio Peru LNG (que no podrá ser el del Lote 88). Sucede que ese precio es inferior al precio al cual lo tienen que comprar nuestros vecinos y, también, al precio al cual hoy se vende el gas en el mercado peruano. Vamos por partes.

Bolivia le vende gas natural a Brasil a través del gasoducto Santa Cruz-Sao Paulo. El precio de venta en boca de pozo varía de acuerdo a una fórmula pactada entre las partes. En mayo, este precio fue US$ 7.8 por mil pies cúbicos (mpc). Lo mismo sucede con el precio de exportación a Argentina, que en el mismo mes fue US$ 5.7 por mpc.

Chile importa gas desde Argentina. Pero debido a la falta de gas para su mercado interno, Argentina ha restringido las exportaciones. No solo eso. Argentina no solo ya no exporta, sino que ha comenzado a importar Gas Natural Licuado (GNL), que viene en buques y es más caro. Por ello, el gobierno ha decidido poner una retención (impuesto) a las exportaciones equivalente al 100%. Esto hace que el gas que Chile importa desde Argentina cueste US$ 15.4 por mpc.

A partir de este mes, Chile va a importar GNL en buques, que va a llegar al Terminal de Quintero. Según la estatal ENAP, miembro del consorcio importador, el GNL será más barato que el gas argentino y costará alrededor de US$ 8.23 por mpc.

En EEUU, rige el precio Henry Hub, que actualmente está en US$ 4.0 por mpc (cuando el precio del petróleo estaba alto llegó a costar US$ 9 a 10 por mpc). En México también rige el Henry Hub. En el caso de la importación de Perú, Repsol ofreció que vendería nuestro gas al 91% del precio Henry Hub. Por tanto, México pagaría hoy a Repsol la suma de US$ 3.64/mpc.

Pero el precio que se pagará al consorcio Camisea será mucho menor, porque hay que descontarle el costo de transporte (los buques), el costo de licuefacción (en Pampa Melchorita) y el costo del gasoducto desde Cañete hasta Camisea. La suma supera los US$ 3.50 por mpc, según Peru LNG. Esto quiere decir que –al precio actual– el consorcio Camisea apenas si tendrá ingresos de US$ 0.14 / mpc. Es el precio más bajo de toda la Región, en verdad, es un precio miserable.

La cosa se agrava cuando se le compara con los precios en el mercado interno. Según Osinergmin, el precio en boca de pozo para las centrales eléctricas y las industrias en el 2008 fue US$ 1.51 y 2.54 por mpc, respectivamente. O sea que el precio de exportación es más barato que el del mercado interno, lo que tiene implicancias fiscales y para el canon del Cusco. Es verdad, aunque usted no lo crea.

Es por eso que la Contraloría ha emitido un informe que cuestiona severamente la forma en la cual se negociaron (digo, es un decir) los contratos de exportación. Además de dejarnos sin gas, esos precios no solo son más bajos que aquellos que pagan el resto de países de la Región, sino de lo que pagamos nosotros. Si ese mismo gas se usara para la petroquímica, su rendimiento sería 20 a 30 veces mayor (así como lo lee). Entonces, ¿para qué se exporta? La rectificación de lo mal actuado recién comienza.

LA REPUBLICA

El presidente no tiene quién le escriba

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Y, entonces, él mismo se pone a hacerlo.

La preocupación desbordada del presidente Alan García por los medios, el titular del día y ‘el qué dirán’ los periodistas sobre su desempeño es una obsesión (fatal) que le está impidiendo gobernar mejor y que lo impulsa a escribir artículos y hasta –como ayer– a mandar cartas para responder a opiniones publicadas en los diarios sobre su último mensaje al Congreso.

Hace un tiempo, incluso, el presidente dijo que en el Perú la oposición no eran los políticos sino los diarios. Tanto le interesan los comentarios sobre su actuación que, según cuentan los que se lo han encontrado antes de las 8 a.m., a esa hora ya tiene un panorama noticioso preciso gracias a la revisión temprana de los principales diarios y noticieros como el de RPP.

Eso está bien pues refleja a un presidente que no quiere desenchufarse de lo que supuestamente podría estar diciendo la calle sobre él. Además, con tanto adulón que lo rodea, es bueno darle un vistazo a la variopinta prensa peruana donde hay varios otros adulones pero, también, voces críticas.

El problema empieza cuando el presidente le presta a la prensa más atención de la que debería, sobredimensiona su importancia y –peor aún– decide en función de una anticipación de la probable reacción periodística.

Incluso, en su último artículo ‘A la fe de la inmensa mayoría’ el presidente arengó a esta a “usar más el teléfono y el internet para exponer en las radios y en los blogs sus ideas sobre el tema de fondo, y enviar cartas a los medios de comunicación”.

El problema es que presidir un gobierno y dirigir un medio son chambas diferentes, aunque a veces los presidentes no lo distingan, y la arrogancia de algunos directores de periódico los haga sentirse salvadores de la patria, timoneles del destino de la nación o encarnaciones con patas del bien común.

Nada más errado. Los mandatarios que se obsesionan por lo que sale en los medios arruinan su gobierno, y los directores que se creen presidentes terminan haciendo diarios que son un bodrio para masajear a su ego pero aburrir al lector.

Una diferencia relevante es que los medios están sometidos a la inclemencia del rating y de la lectoría. Los periódicos, por ejemplo, están expuestos a una ‘elección’ donde cada día los lectores pueden ratificarlos o abandonarlos. Los presidentes, en cambio, ganan una elección para gobernar por cinco años.

Los horizontes de ambos oficios son, por tanto, diferentes. Los problemas empiezan cuando los medios se preocupan más de la historia y descuidan a su audiencia, y –peor aún– cuando los presidentes se interesan más por la quincena que por el lustro en el que deben gobernar y por el cual la historia, finalmente, los va a juzgar.

LA REPUBLICA

El rey de la selva

Otro biombo para no combatir la corrupción

Por: Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

urelio Pastor, el ya no tan flamante pero aún entusiasta ministro de Justicia, tomó la insólita decisión de, en solo 48 horas, desmentirse a sí mismo con el fin de salvar a su jefe de otro tremendo papelón aunque a costa de quedar como un mentiroso o como un desinformado.

Lo único que el presidente Alan García dijo el 28 de julio sobre el tema de la corrupción –quizá el que más preocupa a la gente– es que los sentenciados por este motivo deben ser “recluidos en la nueva colonia penal de la selva que estamos construyendo para que ahí trabajen”.

Una hora después, Pastor reconoció que dicho penal “todavía no está en construcción” y que no tenía la menor idea del mismo. Para empezar, eso implica que se incumplió el mandato constitucional de que el gabinete apruebe el mensaje o, tal vez, que el ministro se quedó dormido en esa parte.

Para salir del apuro, Pastor sacó ayer de la manga el penal Shumba I, en Jaén, a un costo de S/.28.5 millones y cuyo expediente técnico –según explica una pomposa nota de prensa del Ministerio de Justicia– “se está culminando”. Hace mal el nuevo ministro en inaugurarse como biombo de patinadas.

Ese penal selvático es un conejo de sombrero que no sería viable por objeciones de naturaleza humanitaria, porque su costo sería excesivo y porque en el Perú muy pocos van a la cárcel por corruptos –solo el 1% de la población penal está por ese motivo, la mayoría del fujimontesinismo–, una costumbre que el presidente García no pretende cambiar.

Esta propuesta presidencial carece de sentido y es otra señal de la improvisación con que se conduce el gobierno así como de lo poco que le interesa la lucha anticorrupción.

Sin embargo, el fenómeno de la corrupción es sumamente perjudicial para el país. Por ejemplo, para la realización de negocios decentes y que no impliquen decisiones incorrectas y onerosas –para la población– por parte del gobierno.

En este contexto, desde el sector empresarial se podría impulsar medidas que ataquen a la corrupción. Confiep, por ejemplo, debería apurar el cumplimiento de la oferta que hizo su nuevo presidente, Ricardo Briceño, de aplicar códigos de ética empresarial pues se ve que esta no es muy frecuente.

Asimismo, el ministro Luis Carranza debería incorporar en el plan de competitividad que acaba de lanzar el componente anticorrupción a partir del convencimiento de que pocas cosas afectan tanto a una nación y a la eficiencia de una economía como la proliferación de la corrupción y la sensación de impunidad con que –salvo contadas excepciones– esta suele gozar en el país.

LA REPUBLICA

La reforma del Estadio

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

No solo se debe gastar rápido sino con eficiencia

Una expresión de la poca voluntad del gobierno para lanzar transformaciones de fondo cruciales para el futuro, o de la carencia de claridad conceptual e ideas para lo mismo, son los comentarios sobre reforma del Estado del mensaje presidencial.

El reconocimiento de su importancia por parte del presidente Alan García es bastante acertado, especialmente cuando plantea que, para llegar al segundo centenario de la independencia, en el 2021, “como un país del primer mundo, desarrollado y justo”, se necesita “la refundación del Estado con las reformas de la descentralización, la educación, la salud, la administración de justicia y la reducción de la pobreza”.

El problema surge cuando ese buen propósito llega a la acción concreta para reformar y modernizar dichas actividades. Cuando el presidente García aludió a ellas en el mensaje, dio la impresión de que creyera que esto ya se produjo gracias a las medidas aplicadas en los tres años previos, o que está casi por ocurrir con algunos ligeros retoques que falta dar.

En salud, por ejemplo, cree que un seguro universal será la panacea, en justicia que bastará con el nuevo código procesal penal, y en educación que es suficiente con la nueva carrera magisterial y la erradicación del analfabetismo.

La falta de rumbo del Ceplan y la demora para ponerlo en marcha es otra expresión de que el gobierno, en estos asuntos, apuesta por la quincena en lugar de hacerlo por la historia.

Un obstáculo central del gobierno para ser más popular es la falta de un sector público que funcione para, por ejemplo, servir mejor al ciudadano o gastar con agilidad. Pero cuando el presidente plantea soluciones a estos problemas es cuando revela más orfandad de ideas sobre reforma del Estado.

Por ejemplo, cuando señala que “la mejor manera de dialogar es gastar” o cuando lanza su iniciativa ‘descentralización popular con núcleos ejecutores’ para organizar a la población con el fin de ejecutar directamente obras que no excedan de medio millón de soles. Eso es una buena idea pero requiere alta capacidad de supervisión como la que, por ejemplo, tuvo Foncodes antes de que el fujimontesinismo lo pervirtiera.

El gobierno pretende abrir el caño fiscal como sea pero sin cuidar la eficiencia del gasto. La angustia por gastar rápido no debe hacer perder de vista la importancia de gastar bien. Lograr ambas cosas requiere la reforma del Estado pendiente desde hace tres lustros y que tampoco se hará en la administración actual. Al paso que vamos, lo único que el gobierno aprista sí reformará es el Estadio (el Nacional, ahora en reparación), con lo cual haremos los Panamericanos pero no seremos “un país del primer mundo, desarrollado y justo”.

LA REPUBLICA

Masaje a la Nación

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Un 28 de julio sin novedad en el frente.

Juan Velasco Alvarado y Alan García Pérez tienen la culpa, por haber lanzado sendas estatizaciones en los 28 de julio, de que los peruanos creamos que los mensajes presidenciales de Fiestas Patrias son oportunidades para el ‘gran’ anuncio histórico que se vuelve pateada de tablero y le da una nueva dirección al rumbo gubernamental y al país.

La verdad es que no tiene por qué ser así, y lo mejor es que no sea así, es decir, que los mensajes presidenciales no sean otra cosa que el cumplimiento del mandato constitucional que obliga al jefe del Estado, al inicio de la primera legislatura ordinaria, a exponer ante el Congreso sobre la situación del país y las acciones que se propone poner en marcha en el futuro.

En esos términos, el mensaje de ayer del presidente García, el penúltimo de su segundo período, encajó bien con lo que manda el artículo 118 de la Constitución, un recuento de logros –que suele ser la parte más tediosa de los discursos y que en el futuro sería mejor que se convierta en parte de una memoria escrita– y el anuncio de los objetivos futuros.

Pero ni siquiera el planteamiento de dichos objetivos constituyó una novedad, pues el presidente reiteró ayer las indicaciones que dio cuando, hace un par de semanas, juró el gabinete presidido por Javier Velásquez Quesquén: “la defensa del orden democrático y salvar al Perú de los efectos de la crisis financiera internacional”. Es decir, orden e inclusión.

Las propuestas ofrecidas dentro de cada uno de estos objetivos fueron –como corresponde en un mensaje presidencial como el pronunciado ayer– bastante generales. El detalle de las mismas debiera corresponder ahora a la presentación que, dentro de las siguientes dos semanas, debe realizar ante el pleno del Congreso el nuevo Consejo de Ministros con el fin de exponer y debatir la política general del gobierno y solicitar una cuestión de confianza.

Pero tampoco deben esperarse muchas novedades de esa oportunidad, pues el gobierno parece, cuando empieza su cuarto año y como fue evidente en el mensaje de ayer, que no tiene mucho entusiasmo por lanzar nuevas políticas o reformas en sectores cruciales, sea porque ya se le acabaron las ideas o porque no quiere comprarse pleitos nuevos.

Para mal o para bien, el gobierno seguirá durante los dos años finales de manera similar a como fue en los tres años iniciales. El problema es que los conflictos sociales van a aumentar y esto puede complicarle las cosas. Lo bueno es que a más tardar en el verano que viene, la temporada electoral se dejará sentir y eso le dará un respiro a la administración del presidente García.

LA REPUBLICA

Ruta del gas

Especialmente comprometidos en la defensa de los intereses nacionales, siempre fue valedera y fundamentada nuestra sospecha sobre la existencia de un lobby que busca, por todos los medios, que el gas de Camisea sea exportado en detrimento del mercado interno. Por ello no tuvimos duda acerca de que, más allá del respeto a los contratos-ley suscritos por el Estado con el inversionista privado, resulta legítimo y razonable renegociar el marco bajo el cual se explota el referido hidrocarburo, si se confirma que los acuerdos suscritos en el camino priorizan la exportación, sobre todo si dichos instrumentos responden a normas de menor jerarquía que la Ley Marco del Gas Natural. Y resulta que esos contratos fueron modificados hasta en seis o siete oportunidades, por lo que no puede argumentar una de las partes –el Consorcio Perú LNG– que no hay nada que tratar. Pensar así es sencillamente practicar la ley del embudo.

Es decir cuando una parte pide modificar una cláusula, pensando en sus ambiciones particulares y no en una visión compartida del desarrollo del Perú, la verdad es que se desaira el sano nivel en el cual deben transcurrir los negocios con el Estado, máxime cuando nuestro país acoge de la forma más auspiciosa al capital privado. De manera que complace escuchar, por boca del presidente de la República, nada menos que en un párrafo de su Mensaje a la Nación, que el gas de Camisea debe desenvolverse en exclusivo en función del abastecimiento prioritario del Perú; y a resultas de ello, el saldo de las reservas que existieran será para la exportación. En otros términos, el consumo interno del gas no debe ser sustituido por la venta al exterior. Ello constituye un primer hito en la ruta de la explotación de este hidrocarburo sobre el cual Shell ya había invertido cerca de 500 millones de dólares en Camisea a finales del siglo pasado, aunque después vendría el actual consorcio a trabajar sobre el mismo terreno, aprovechando aquel enorme capital ajeno. Este dato no debemos olvidarlo si queremos entender el tema de la manera más transparente posible.

Sin embargo, un segundo derrotero planteado por el Jefe de Estado ha sido solicitar al Ministerio Público la investigación acerca de quiénes y por qué decidieron cambiar la ley vía decretos supremos, para dar prioridad a la exportación del gas en vez de satisfacer antes el mercado interno así como del cambio real de la matriz energética peruana. En estos temas EXPRESO tiene autoridad moral para manifestarse, dada la anticipación con la cual puso en la agenda nacional este espinoso problema, y pedir el que trato entre el Estado y el consorcio gasífero se cumpla con todas las cartas sobre la mesa. Si bien el primer mandatario no usó el término “renegociación”, es evidente que –a la luz de las reservas que llegan sólo a 8.8 TCF– exportar el hidrocarburo pondría en peligro la atención de la demanda interna que ya bastante sufre con la mala atmósfera y las ineficiencias generadas por algunos lobbistas.

En síntesis, no obstante la necesaria coordinación que debe existir entre las autoridades peruanas y los representantes del Consorcio Perú LNG, nada impide que el Congreso de la República conforme una comisión especial que investigue por qué se aprobaron determinadas normas de inferior jerarquía para priorizar la exportación del gas sin asegurarse antes las reservas suficientes que abastezcan al mercado peruano.

EXPRESO

Casos no resueltos

Que no se haga costumbre en el país que tiene que ser agredido delictivamente un personaje famoso para que de inmediato la Policía actúe poniéndole el guante al autor de algún crimen o asalto.

Por supuesto que es plausible la labor de la PNP en los casos del asesinato de la cantante folklorista, del estilista vinculado a la farándula o, más recientemente, del hurto agravado del que fue objeto el chef de prestigio internacional Gastón Acurio. Bienvenida sea la eficiencia de los operativos de las fuerzas del orden.

Sin embargo, ¿qué acostumbra ocurrir cuando un ciudadano común es víctima de los antisociales? El que no tiene el respaldo mediático luego de un robo, por ejemplo, sabe que si quiere denunciar el hecho le esperan trabas burocráticas, falta de voluntad policial o la indiferencia de algún comisario. Por eso muchas personas ni siquiera se toman el trabajo de denunciar las agresiones de las que han sido objeto porque saben que pasarán semanas y meses sin que sus casos sean resueltos. Por tanto la PNP debe esforzarse para terminar con esa sensación que hoy por hoy se apodera de los habitantes de nuestro país, quienes ven que se tiene que descollar en alguna actividad o ser popular para que recién se pongan en marcha los resortes de la ley y del Estado para intentar reparar el daño causado contra su seguridad e integridad personal.

En principio, la misma energía, velocidad y rauda aplicación de todos los medios debe volcarse a la captura de los delincuentes que a diario cometen miles de delitos a lo largo y ancho del país. No se necesita que haya flashes, luces de las cámaras de televisión o reporteros para que –a partir de ello– la PNP salte como impulsada por un resorte a esclarecer algún affaire criminal. Hasta en esto la democracia debe funcionar coherentemente, respetando y considerando los derechos de todas las personas, que los hacen iguales y pertenecientes a una sociedad libre, donde el Estado tiene que garantizar mínimas condiciones de seguridad ciudadana, así como actuar con convicción en defensa de la vida y del patrimonio de hombres y mujeres trabajadores.

Es por esta consideración que resulta importante impulsar y motivar a todos los policías del país, cuyo uniforme representa la ley y el orden, a servir con ahínco y sin desmayo para solucionar delitos, robos y crímenes que llevan años sin solución. Por ejemplo cuando maleantes robaron al pequeño empresario al cual despojaron de su capital y encima lo balearon; al profesional cuyo local sufrió el robo de todos sus enseres; al comerciante despojado de su mercadería en un camino oscuro de una zona urbana o rural, etc. En ese sentido, si bien complace que –prácticamente- en cuestión de horas haya caído el supuesto asesino de Alicia Delgado; o los sospechosos del crimen de Marco Antonio; o a los piratas que asaltaron a una embarcación de turistas que surcaba un río de la selva, entre los que estaba el valor de la gastronomía peruana Gastón Acurio, lo cierto es que hay casos que esperan ser atendidos por la Policía a fin de que los responsables sean capturados. Sin duda el grado extremo de inseguridad al que hemos llegado pone a la delincuencia como un problema nacional al que se tiene que aplacar sin demora.


EXPRESO

Museo de contrabando

D e nada sirvió la conformación de una “Comisión de Alto Nivel” para estudiar el proyecto de construcción de un “museo de la memoria” con el dinero donado por Alemania, que asciende a dos millones de euros, si al final de cuenta todo ha quedado definido tal como originalmente lo propuso la denominada Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y en particular Salomón Lerner Febres, ex presidente de la misma. Lamentablemente, en medio de las marchas y contramarchas del Ejecutivo en relación al llamado “museo de la memoria”, en concreto ha primado el objetivo de la cofradía caviar, el amiguismo, la argolla y el enfoque progre, visión ésta tan especializada en meter de contrabando una seudo ideología derechohumanista que durante todo este tiempo (desde la década de los ochenta hasta la actualidad) no ha hecho otra cosa que burlarse de las víctimas asesinadas por el terrorismo demencial, mofarse de miles de discapacitados a causa de la bala o dinamita subversiva, e ignorar a los deudos de policías, soldados, autoridades civiles, ronderos, comuneros o inocentes transeúntes que tuvieron la mala fortuna de cruzarse con senderistas o emerretistas.

Pero en este juego de poder, en esta estrategia mediática y en eje de la zurda elegante ávida de donaciones y fondos millonarios, existe más de un tonto útil que consciente o inconscientemente ha permitido ser corifeo de las ONG políticas que viven del negocio de los derechos humanos. Ellos, con sus omisiones y contemplaciones, han permitido desoír a la opinión pública que reclama poner mayor énfasis en tareas prioritarias propias de un país pobre, antes que en museos que sirvan de instrumento para camuflar a los terroristas, poniéndolos junto a los buenos hijos del Perú, quienes precisamente fueron las víctimas de aquellos subversivos.

Además, se le ha dado la espalda a la propuesta mayoritaria de los peruanos, quienes defendieron la idea que, si en todo caso se llegaba a la decisión de edificar un “museo de la memoria” –para rendir homenaje solo a las víctimas del terrorismo de Sendero y el Mrta– éste debía construirse en Ayacucho y no en Lima. Pero ha pesado más el interés comodón del limeñismo izquierdista, que ya se afila a gastar buena parte de esos dos millones de euros en sueldos y honorarios para sus adláteres de las ONG. Con conciliábulos como los que han determinado que la construcción del aludido museo sea en el Campo de Marte, ubicado en el distrito de Jesús María, sólo se pone de manifiesto el desprecio por aquella ciudadanía que mostró su indignación ante monumentos como el “Ojo que Llora”, otro contrabando y afrenta perpetrada contra el dolor de los seres humanos que vieron extinguida la vida de sus familiares a manos del terrorismo, que encuentran allí el nombre de sus seres queridos confundido junto al de sus ejecutores genocidas. Si el “museo de la memoria” pretende lo mismo que ese escultura instalada en el Campo de Marte, vale decir poner en una misma lista a víctimas y victimarios, entonces el Perú entero tendrá el derecho de repudiarlo, en virtud de que es fruto de una CVR deslegitimada en su esencia y misión.

Museo de contrabando

D e nada sirvió la conformación de una “Comisión de Alto Nivel” para estudiar el proyecto de construcción de un “museo de la memoria” con el dinero donado por Alemania, que asciende a dos millones de euros, si al final de cuenta todo ha quedado definido tal como originalmente lo propuso la denominada Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), y en particular Salomón Lerner Febres, ex presidente de la misma. Lamentablemente, en medio de las marchas y contramarchas del Ejecutivo en relación al llamado “museo de la memoria”, en concreto ha primado el objetivo de la cofradía caviar, el amiguismo, la argolla y el enfoque progre, visión ésta tan especializada en meter de contrabando una seudo ideología derechohumanista que durante todo este tiempo (desde la década de los ochenta hasta la actualidad) no ha hecho otra cosa que burlarse de las víctimas asesinadas por el terrorismo demencial, mofarse de miles de discapacitados a causa de la bala o dinamita subversiva, e ignorar a los deudos de policías, soldados, autoridades civiles, ronderos, comuneros o inocentes transeúntes que tuvieron la mala fortuna de cruzarse con senderistas o emerretistas.

Pero en este juego de poder, en esta estrategia mediática y en eje de la zurda elegante ávida de donaciones y fondos millonarios, existe más de un tonto útil que consciente o inconscientemente ha permitido ser corifeo de las ONG políticas que viven del negocio de los derechos humanos. Ellos, con sus omisiones y contemplaciones, han permitido desoír a la opinión pública que reclama poner mayor énfasis en tareas prioritarias propias de un país pobre, antes que en museos que sirvan de instrumento para camuflar a los terroristas, poniéndolos junto a los buenos hijos del Perú, quienes precisamente fueron las víctimas de aquellos subversivos.

Además, se le ha dado la espalda a la propuesta mayoritaria de los peruanos, quienes defendieron la idea que, si en todo caso se llegaba a la decisión de edificar un “museo de la memoria” –para rendir homenaje solo a las víctimas del terrorismo de Sendero y el Mrta– éste debía construirse en Ayacucho y no en Lima. Pero ha pesado más el interés comodón del limeñismo izquierdista, que ya se afila a gastar buena parte de esos dos millones de euros en sueldos y honorarios para sus adláteres de las ONG. Con conciliábulos como los que han determinado que la construcción del aludido museo sea en el Campo de Marte, ubicado en el distrito de Jesús María, sólo se pone de manifiesto el desprecio por aquella ciudadanía que mostró su indignación ante monumentos como el “Ojo que Llora”, otro contrabando y afrenta perpetrada contra el dolor de los seres humanos que vieron extinguida la vida de sus familiares a manos del terrorismo, que encuentran allí el nombre de sus seres queridos confundido junto al de sus ejecutores genocidas. Si el “museo de la memoria” pretende lo mismo que ese escultura instalada en el Campo de Marte, vale decir poner en una misma lista a víctimas y victimarios, entonces el Perú entero tendrá el derecho de repudiarlo, en virtud de que es fruto de una CVR deslegitimada en su esencia y misión.

EXPRESO

Homilía y Mensaje

Reconocemos la importancia del discurso presidencial anual –sustentado en el artículo 118, inc. 7 de la Constitución Política del Perú– no sólo por el optimismo que ahí se ha planteado sino por el énfasis puesto por el primer mandatario a la hora de exigirle a todo el país “orden para garantizar el desarrollo”.

Sin embargo, en esa misma dirección tampoco podemos dejar de resaltar que poco antes de la llegada del jefe de Estado al Parlamento para exponer su Mensaje a la Nación, el cardenal Juan Luis Cipriani también había señalado un pedido similar por el orden y la disciplina. En la homilía de la Misa por Fiestas Patrias el primado de la Iglesia Católica fue directo al decir que existen influencias extranjeras negativas que buscan alterar la fraternidad entre los peruanos y remarcó que “debemos ser implacables con aquel, sea quien sea, que pretenda desunirnos en aras de sueños quiméricos”.

En ese sentido, en la jornada de ayer se dieron en esencia dos mensajes de suma claridad para la población, coincidencia que no podemos dejar de saludar. Pero esa comunión de criterios entre el primer mandatario y la principal autoridad eclesiástica del país demuestra que es reflejo del sentimiento mayoritario de la ciudadanía que quiere paz y trabajo. Así, ambos reclamando orden y disciplina, han logrado reforzar la atención que los peruanos debemos poner en las condiciones fundamentales para el desarrollo democrático sin las cuales no puede desenvolverse cualquier régimen serio y maduro. Orden y disciplina son conceptos primordiales para toda sociedad civilizada, por eso desde EXPRESO los venimos defendiendo hace tiempo, máxime hoy cuando se viene fomentando desde distintos sectores radicales el resurgimiento de posiciones violentistas.

Asimismo complace conocer que el presidente de la República haya sido explícito en el horizonte donde aparece el bicentenario de la independencia, asunto en el cual hace años esta casa periodística viene insistiendo para que sirva de referente a fin de movilizar a la unidad nacional y a las fuerzas productivas del país. Ahora, quizá el primer mandatario ha sido muy ambicioso al señalar que faltan doce años para el segundo centenario donde debemos llegar “como un país del primer mundo”, y para eso necesitamos la reforma del Estado y la descentralización. Al respecto quisiéramos equivocarnos pero, en todo caso, en poco más de diez años es difícil cumplir esa meta. Desde ya se tendría que trabajar infatigablemente si deseamos llegar al progreso, las condiciones y los servicios propios de un país desarrollado.

De otro lado, si bien el Mensaje a la Nación del Presidente fue autocrítico en algunos aspectos, lo cierto es que formuló a la vez varias propuestas. Cuatro de ellas destacables. La primera: iniciativa de la descentralización popular, expuesta acaso ante la lentitud de los gobiernos regionales y locales en la ejecución de obras, pues ahora –de constituirse las “unidades ejecutoras populares”–, serán las comunidades nativas, campesinas y los jóvenes los que reciban fondos para construir postas médicas, puentes, caminos, etc. Esperamos que pasada la emoción de la disertación presidencial, el Ejecutivo complete de dar forma a ese planteamiento. En segundo lugar, el anuncio sobre la construcción de un penal en la selva especialmente para los corruptos. En tercer término, promover un referéndum para que el Congreso se renueve cada dos años por tercios o mitades. Y en cuarto lugar, que el gas deberá satisfacer la demanda del mercado interno antes que la exportación. Estaremos vigilantes para que esto se cumpla.

EXPRESO

Cuidemos el destino histórico del Perú

Por: Hugo Guerra

Atento lector, un aspecto especialmente destacable del mensaje presidencial del 28 de julio ha sido que por fin parece estarse cobrando conciencia sobre la urgencia de reforzar la seguridad y la defensa nacional.

Como bien ha dicho el mandatario, en la globalización no puede distinguirse artificialmente entre frente interno y frente externo al analizar las amenazas que se proyectan contra la estabilidad democrática y la soberanía de nuestra patria.

Es cierto que por desgracia más de 32% de compatriotas, sobre un total de casi 30 millones, todavía se debate en la pobreza. Por tanto, nuestra primera línea de seguridad interior debe ser desactivar las tensiones sociales a través del diálogo sistematizado y la inclusión efectiva de todos los peruanos. Para eso necesitamos precisar mejor los grandes objetivos nacionales del Perú para el siglo XXI y avanzar en la reforma del Estado anacrónico, invirtiendo ingentes recursos para que las promesas de la modernidad no se conviertan en demagogia.

En la antesala del bicentenario de la independencia, nuestra seguridad exige también preservar el orden de la república unitaria. Reconozcamos, claro, la pluriculturalidad de los habitantes, pero repudiemos falacias como la supuesta existencia dentro de nuestro territorio de “naciones” diferentes a la peruana. Somos síntesis de un larguísimo proceso de mestizaje enriquecedor y eso es lo único que debemos defender.

Estemos alerta: el discurso disociador neomarxista, neoindigenista y seudonacionalista de los enemigos internos y externos usa exactamente la miseria y el desconcierto sobre la identidad nacional como pretextos para atentar contra ese “destino histórico” del Perú que nos planteó Basadre como reto y posibilidad.

El presidente García ha hecho bien, entre tanto, en advertir que quien pretenda atacar a nuestro país se llevará una tremenda sorpresa.

Todavía estamos reconstruyendo nuestras FF.AA.; recién se están haciendo adquisiciones para recuperar una elemental capacidad disuasiva frente al pedante vecino del sur; pero confiamos en que ya en setiembre veremos algunos elementos nuevos que seguramente darán correlato práctico a las palabras presidenciales.

Cuidado, no pequemos de optimismo ingenuo, pero tampoco sigamos con el pesimismo enfermizo de imaginar que estamos totalmente indefensos. Aboquémonos, más bien, a potenciar el orgullo institucional, espíritu de lucha y ánimo combativo de nuestros marinos, aviadores, soldados y policías. En lo político combatamos el ensañamiento y mezquindad de quienes no aceptan que nuestras tropas salvaron a la patria en el momento más aciago del siglo XX, cuando hubo que enfrentar al terrorismo genocida. En lo jurídico-legislativo, dotemos a militares y policías de un marco regulatorio que les permita intervenir en las tareas de seguridad interna sin la amenaza de procesos deshonrosos ulteriores sobre la base de un errado entendimiento de lo que son los derechos humanos. Y en lo material persistamos en una lista mínima: devolver operatividad razonable a los institutos armados; aprobar un canon permanente dedicado a la defensa; potenciar la jerarquía al mando del Comando Conjunto; asegurar una solución estable para la Caja de Pensiones Militar-Policial; y devolver rangos salariales decentes a nuestros oficiales y subalternos.

EL COMERCIO

Una aberración llamada Taboada

EL DERROCHE COMO CONSIGNA

Por: Martha Meier M Q Periodista*

Viéndolo desde la óptica de la conservación y el desarrollo sostenible el martes se firmará un aberrante contrato: la concesión del proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales Taboada. El pacto del derroche es entre el Estado Peruano y la empresa española ACS (Actividades de Construcción y Servicios, S.A.) presidida por Florentino Pérez, presidente también del Real Madrid. En 26 meses, millones de litros de agua perfectamente reutilizables serán vertidos al mar (como se viene haciendo ahora, solo que limpios). Un proyecto que demuestra la insensibilidad de nuestras autoridades frente a recursos vitales.

Después de El Cairo, Lima es la segunda ciudad más grande del planeta asentada en un desierto. El agua aquí no abunda y a diferencia de El Cairo, que tiene a la mano el gran delta del Nilo, por aquí serpentean tres ríos: Rímac, Lurín, Chillón, de régimen irregular e insuficientes para abastecer adecuadamente a la creciente población capitalina. Recordemos, además, que básicamente toda el agua limeña procede del Rímac. El Perú cuenta con tecnología propia, simple y barata para reciclar y reutilizar las aguas servidas, desde los años 60. El método peruano fue desarrollado por el recordado ingeniero sanitario Alejandro Vinces Araoz (1919-1999). Sus lagunas de oxidación de San Juan han sido premiadas, estudiadas y replicadas en otros rincones del planeta. Vinces Araoz demostró cómo las bacterias, las microalgas y la energía solar estabilizaban la materia fecal y que la fotosíntesis oxigenaba las aguas purificándolas de modo natural. Con esas aguas, logró cultivar en el desierto, creó un bosque de eucaliptos, crio peces para consumo en los estanques y estableció un nuevo punto de descanso para las aves migratorias.

En 1989 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó el proyecto en la Conferencia Mundial de Moscú sobre el Medio Ambiente y la Supervivencia Humana, presidida por el famoso astrónomo Carl Sagan. Las lagunas peruanas “fueron consideradas un ejemplo mundial en la lucha contra la contaminación y una manera racional de utilizar el recurso agua”, escribió Vinces en nuestra página de ecología. Si los logros nacionales no son inspiradores, tomemos en cuenta sistemas extranjeros que tienen el común denominador de no despilfarrar el agua (una meta que debió considerarse para Taboada).

En 1983 Viet Ngo ingeniero vietnamita afincado en Estados Unidos fundó Lemna, compañía para comercializar su propio sistema natural de tratamiento de aguas servidas, usando la planta acuática conocida como “lenteja de agua”. Cuando esta crece sin control puede convertirse en una plaga y causar desequilibrios ecológicos, como ocurre por ejemplo en el lago Titicaca. Pero Ngo domina y controla el crecimiento y así descontamina y recicla el agua eficientemente. Con esta tecnología de bajo costo, opera en 16 países con 300 instalaciones. Muchas ciudades vienen optando por sistemas naturales para descomponer la materia fecal, los gérmenes patógenos, ciertos elementos químicos y hasta metales pesados. No se derrocha el agua, se la reutiliza para riego o, como hace Lemna, para convertir sus instalaciones en hermosos jardines y parques acuáticos que invitan al paseo y al goce estético.

ESPECIALIZADA EN TEMAS AMBIENTALES

EL COMERCIO

Chávez contra la prensa libre: ¿Queremos más pruebas?

Mientras el autócrata Hugo Chávez utiliza la OEA supuestamente para defender la democracia en Honduras, en Venezuela cada vez son menos los espacios de libertad y democracia. ¿Y qué hacen la OEA y la comunidad internacional ante estos abusos?

En verdad, lamentablemente para los ciudadanos venezolanos y para la subregión, el régimen chavista se parece cada vez más a una dictadura. Aparte de propiciar una reforma constitucional para permitir la reelección indefinida, es innegable que el Poder Ejecutivo chavista ha confiscado muchas atribuciones de los gobiernos regionales y locales, y cuenta con enorme injerencia política y operativa en el Congreso y el Poder Judicial.

La democracia parece ser solo una careta. Lo real e insoportable es que la división de poderes se hace cada vez más difusa en un régimen personalista y populista que conculca cotidianamente los derechos humanos de la oposición y de las minorías.

Lo último, en esta historia de excesos, ha sido la absurda iniciativa presentada al Congreso nada menos que por la fiscal general de Venezuela, para perseguir y penalizar los llamados “delitos mediáticos”, que incluye penas de cárcel para los periodistas.

Ya la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha alertado sobre este exceso, al afirmar que el proyecto viola el derecho a la libertad de opinión, prensa y expresión, legaliza el castigo contra los medios de comunicación y periodistas independientes, promueve la autocensura y atenta contra el secreto profesional.

Efectivamente, el proyecto contempla sancionar las “acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atentan contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública”, etc.

¿Y quién decide qué información es veraz e imparcial? ¿Qué se entiende por paz social e instigación? ¿Acaso solo las críticas a Chávez? ¿Qué significa “salud mental o moral” para un régimen que hace tabla rasa de la ética y rechaza la fiscalización?

Este malhadado proyecto forma parte de una escalada contra la prensa independiente. Antes fueron la ley de “información veraz”, el aumento de las penas por delitos de desacato y difamación, la confiscación y el cierre de RCTV y últimamente el hostigamiento contra Globovisión y radioemisoras críticas.

Es obvia la intención de anular los resquicios de libertad de expresión y opinión, lo cual deja sin piso cualquier pretensión de presentarse como un gobierno democrático. Todo esto debe ser denunciado, no solo por las entidades de defensa gremial de la libertad de expresión, sino también por los gobiernos democráticos y sobre todo por la OEA, que no puede esperar que se produzca un golpe de Estado tradicional para pronunciarse.

Hay que reformar la Carta Democrática de la OEA para poder actuar ante señales tan lesivas y preocupantes. La política de apaciguamiento ante un régimen tan nefasto para las libertades democráticas, como lo ha probado la historia, solo lleva a más abusos y más dictaduras.

EL COMERCIO

26.7.09

Apología de la intolerancia

A mediados del 2005 firmé una carta por un juicio justo para Víctor Polay que hacía correr la señora Otilia, su madre, invariable militante del Partido Aprista desde muy joven, pero por sobre todo una madre que dará hasta lo último por la recuperación de los derechos y de la condición humana para su hijo. En enero del 2006, cuando arrancaba la campaña electoral y yo me recuperaba de un cáncer como el que acaba de matar a Micky Rospigliosi, me encontré mencionado en las páginas de un diario de vocación macartista que decía que los firmantes queríamos ignorar a los miles de muertos de la violencia y dejar sin sanción a los terroristas. O sea que reclamar justicia para ciertas personas, que habían pasado quince o veinte años, en la cárcel, sometidos a un régimen inhumano de aislamiento e incomunicación y procesados en juicios irregulares que fueron descalificados internacionalmente, era olvidar muertos y propugnar la impunidad ante la violencia.

Obviamente, nadie había olvidado a las víctimas y a los responsables. Pero hay quienes sólo se quiere ver una parte de la verdad histórica y cuando se entreabren otras miradas, como la que propuso la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, en un intento de hacer aceptar al Estado y las fuerzas represivas su parte de responsabilidad, se armó el escándalo y la persecución política que dura hasta hoy. Así que en el Perú si uno dice que un subversivo es un ser humano puede ser acusado de apología y si viaja al lado de uno que ya purgó su pena y se supone que se ha reintegrado a la sociedad, puede terminar preso a su lado. O le puede ocurrir lo que le pasó a Aprodeh, terminar acusada de terrorista por decir la simple verdad que el MRTA ya no opera militarmente hace un largo número de años. A mí también me pasó. Fui a una reunión de solidaridad por la libertad de Roque Gonzales cuando aún estaba en Castro Castro y me convertí en material de un programa de televisión que no sólo me implicaba como un contacto de las FARC sino trataba de involucrar al medio en el que trabajo.

En noviembre del año pasado, la Unidad de Investigación de LA PRIMERA destapó un plan de represión contra la izquierda que llegaba hasta el líder nacionalista Ollanta Humala, con el cuento de la computadora de las FARC, y por la osadía de hacer esta denuncia el suscrito terminó siendo uno de los investigados, como si la computadora siguiera aumentando implicados después de muerto Raúl Reyes. El primitivismo en el análisis, la mentira deliberada y la falta total de respeto a las personas, explica la estridencia con la que se abordan ciertos problemas, con la deliberada intención de tocar fibras sensibles de la gente y alimentar el miedo. El incidente sobre Patria Libre en el Congreso, donde no hubo ninguna apología, es uno más de una larga lista. No será el último.

LA PRIMERA