10.2.09

Bahía de Lima

Desde que el presidente de la República expuso un mensaje claro, en el que convocaba a las autoridades locales y a los habitantes de Lima, a fin de que todos miremos el mar con una visión futurista, los limeños rápidamente se volcaron a actuar para cumplir este cometido y hacer realidad la gran Bahía de Lima. Por supuesto, también se cuenta con la decidida ayuda de ciudadanos de provincias que, como el burgomaestre de la gran capital, Luis Castañeda Lossio, están vinculados en la labor de la Autoridad Autónoma de la Costa Verde.


Estamos pues frente a un tema donde, por encima de algunas iniciales discrepancias de coordinación ocurridas a finales del año pasado, hoy –en cambio– aparecen todos los actores unidos y comprometidos a trabajar a favor de un mega proyecto como es el de tener una sola avenida y un solo malecón –ambiental, económica y turísticamente sostenibles– desde Chorrillos hasta el Callao. Rápida y positivamente hemos interiorizado la idea de que no podemos vivir de espaldas a la Bahía de Lima, una de las más grandes de Sudamérica y que cuenta con un potencial en materia turística sin precedentes.

Destacamos el compromiso del Ejecutivo, del alcalde de Lima y de los burgomaestres distritales de San Miguel y La Perla, bisagras de la unión entre las playas del Callao y de Lima. El éxito que tengan todos ellos a la hora de proyectar y ejecutar múltiples obras de infraestructura y de corte arquitectónico urbanístico, podría servir de paradigma para que otras bahías de nuestro extenso litoral hagan mejoras en su diseño.

Quisiéramos recordar, amables lectores, que el pasado 12 de enero, en editorial titulado “Playas contaminadas”, sosteníamos que “lamentablemente hasta ahora muchos gobernantes y autoridades no son conscientes de que Lima es la única ciudad en Sudamérica con acceso inmediato a bellas costas, algunas todavía sin explotar turísticamente. Esta ventaja no la disfrutan urbes como Quito, Santiago, La Paz, Asunción, Bogotá o Caracas, donde los lugareños –y visitantes que llegan a esas capitales– deben recorrer grandes distancias para llegar al mar”. Y luego en ese mismo editorial invocábamos a los gobernantes: “(...) creemos que nuestras autoridades, en especial las limeñas, necesitan meditar sobre la enorme importancia que reviste este valor agregado y trabajar en función a ello”.

Por ello, hoy reconocemos que en corto tiempo las desavenencias han terminado pues el Gobierno Central y las autoridades locales no solo se han inyectado voluntad para trabajar en este tema sino que han dado pasos concretos para iniciar las obras que modernizarán nuestra capital, de cara al mar. Por cierto, no olvidamos que hay mucho por hacer como evitar la contaminación mediante colectores de aguas servidas. No obstante, no cabe duda que la ampliación de la Costa Verde hasta el Callao será una obra que tendrá un importante rendimiento social y económico para la ciudad. Será otra ocasión donde el sector público y el privado participarán mancomunadamente para hacer realidad las vías y los espacios recreativos que mejorarán la calidad de vida de la población
EXPRESO

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