La peor crisis financiera de los últimos 80 años está trayendo como consecuencia una masiva depresión colectiva en el mundo. Ello hace que, al margen del tiempo que se demoren en absorber las pérdidas de los bancos o de los fabricantes de automóviles, va a ser aun más largo el plazo que se tomará tanto el consumidor como el inversionista para recobrar la confianza en el mercado y recuperar las expectativas perdidas.
Afortunadamente, en nuestro país todavía no hay señales de que estemos entrando en una depresión. Al contrario, de acuerdo con una encuesta publicada ayer, la mayoría de limeños espera que su situación económica mejore en el próximo año. Estas expectativas tan positivas tienen que ser sostenidas para asegurar que los niveles de consumo e inversión se mantengan altos. Si bien el gobierno ya empezó a implementar el plan procrecimiento, la recesión externa viene con tanta fuerza que no se pueden relajar ni un minuto y tienen que seguir avanzando –con medidas crediticias y otorgando más concesiones, por ejemplo– para no perder ese activo, hoy casi único en el mundo, que es el optimismo de la población.
Por otro lado, los peruanos lideran en el mundo por su espíritu emprendedor, según el informe publicado hoy. Tenemos, por tanto, otro activo nacional que debe de ser impulsado cuanto antes para poder compensar con pequeña y mediana inversión la postergación de, por ejemplo, algunos grandes proyectos mineros. Lamentablemente, en este caso el gobierno ni siquiera ha empezado. Más de siete meses después de promulgada, no parece existir ningún sentido de urgencia en promover la ley de formalización de Mypes.
Tampoco parece existir ni siquiera un borrador de programa de desburocratización para eliminar las innumerables trabas y obstáculos que el Estado pone en el camino del emprendedor.
Tenemos una situación privilegiada como país al contar con una población optimista que espera mejorar y que, para ello, está dispuesta a emprender una actividad empresarial. Para no desperdiciar esta oportunidad, el Estado debe hacerse a un lado eliminando todo trámite innecesario para permitir la total liberación del espíritu emprendedor del peruano. Manteniendo la confianza del consumidor y facilitando la inversión del emprendedor podremos pasar la crisis sin entrar en recesión.
Afortunadamente, en nuestro país todavía no hay señales de que estemos entrando en una depresión. Al contrario, de acuerdo con una encuesta publicada ayer, la mayoría de limeños espera que su situación económica mejore en el próximo año. Estas expectativas tan positivas tienen que ser sostenidas para asegurar que los niveles de consumo e inversión se mantengan altos. Si bien el gobierno ya empezó a implementar el plan procrecimiento, la recesión externa viene con tanta fuerza que no se pueden relajar ni un minuto y tienen que seguir avanzando –con medidas crediticias y otorgando más concesiones, por ejemplo– para no perder ese activo, hoy casi único en el mundo, que es el optimismo de la población.
Por otro lado, los peruanos lideran en el mundo por su espíritu emprendedor, según el informe publicado hoy. Tenemos, por tanto, otro activo nacional que debe de ser impulsado cuanto antes para poder compensar con pequeña y mediana inversión la postergación de, por ejemplo, algunos grandes proyectos mineros. Lamentablemente, en este caso el gobierno ni siquiera ha empezado. Más de siete meses después de promulgada, no parece existir ningún sentido de urgencia en promover la ley de formalización de Mypes.
Tampoco parece existir ni siquiera un borrador de programa de desburocratización para eliminar las innumerables trabas y obstáculos que el Estado pone en el camino del emprendedor.
Tenemos una situación privilegiada como país al contar con una población optimista que espera mejorar y que, para ello, está dispuesta a emprender una actividad empresarial. Para no desperdiciar esta oportunidad, el Estado debe hacerse a un lado eliminando todo trámite innecesario para permitir la total liberación del espíritu emprendedor del peruano. Manteniendo la confianza del consumidor y facilitando la inversión del emprendedor podremos pasar la crisis sin entrar en recesión.



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