CUIDAR EL AMBIENTE TAMBIÉN PROTEGE LA ECONOMÍA
Por: Juan Gamarra
Frente al clima de crisis económica que vivimos, se corre el riesgo de no prestar suficiente atención a la otra crisis que atravesamos: la del clima. En contraste con la financiera, esta no se resolverá en un par de años a través de una serie de medidas gubernamentales y financieras. El mensaje de los expertos es claro: “Debemos tomar acción hoy para reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y evitar el cambio climático peligroso”. La buena noticia es que el desafío que esto representa ofrece una oportunidad para desarrollar modelos de innovación y bienestar que no solo protegerán el medio ambiente, sino que fortalecerán nuestra economía.
Las empresas peruanas de todos los sectores tienen algo en común: todas producen emisiones de GEI en mayor o menor proporción. Afortunadamente, existen opciones para que las empresas reduzcan sus emisiones de GEI. Más aun, muchas se están dando cuenta de que hacerlo no es solamente bueno para el planeta sino también para su rentabilidad. Acciones tan simples como recortar el uso innecesario de energía ahorran dinero. Las experiencias de compañías alrededor del mundo demuestran que tomar acción rápida respecto del cambio climático puede resultar en beneficios económicos, además de aumentos en la lealtad de los clientes con la marca y en la motivación de sus empleados.
En Europa y Norteamérica los bancos, fabricantes de autos, supermercados, productores de vinos y otros, han comenzado a emplear estrategias innovadoras para reducir su impacto sobre el clima. En el Perú, país en rápido desarrollo, existen muchas maneras simples de medir, reducir o compensar las emisiones de GEI de una empresa.
El mundo de los negocios está en una posición de privilegio para contribuir significativamente a solucionar los problemas ambientales y sociales, pero los empresarios deben ser creativos y pragmáticos para encontrar salidas sostenibles y, a la vez, mantener la confianza de sus accionistas. Existe una creciente demanda por productos y servicios que contribuyan a mejorar el estado del ambiente.
Pero resolver el problema del cambio climático no está en manos solo de las empresas. Nuestras elecciones individuales y nuestros patrones de comportamiento contribuirán a cambiar la estructura fundamental de la economía y sus instituciones. La degradación ambiental, lejos de ser una consecuencia directa de la actividad económica, resulta de la actual organización de la producción y del consumo. La respuesta requiere, entonces, cambios sistemáticos a los incentivos económicos que dirigen el comportamiento humano en el consumo.
Ya tenemos en el Perú algunas empresas responsables y visionarias que están empezando a reducir sus emisiones de GEI y a ver los beneficios que esto les trae. Solo podemos esperar que esto se contagie al resto de la industria peruana.
Por: Juan Gamarra
Frente al clima de crisis económica que vivimos, se corre el riesgo de no prestar suficiente atención a la otra crisis que atravesamos: la del clima. En contraste con la financiera, esta no se resolverá en un par de años a través de una serie de medidas gubernamentales y financieras. El mensaje de los expertos es claro: “Debemos tomar acción hoy para reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y evitar el cambio climático peligroso”. La buena noticia es que el desafío que esto representa ofrece una oportunidad para desarrollar modelos de innovación y bienestar que no solo protegerán el medio ambiente, sino que fortalecerán nuestra economía.
Las empresas peruanas de todos los sectores tienen algo en común: todas producen emisiones de GEI en mayor o menor proporción. Afortunadamente, existen opciones para que las empresas reduzcan sus emisiones de GEI. Más aun, muchas se están dando cuenta de que hacerlo no es solamente bueno para el planeta sino también para su rentabilidad. Acciones tan simples como recortar el uso innecesario de energía ahorran dinero. Las experiencias de compañías alrededor del mundo demuestran que tomar acción rápida respecto del cambio climático puede resultar en beneficios económicos, además de aumentos en la lealtad de los clientes con la marca y en la motivación de sus empleados.
En Europa y Norteamérica los bancos, fabricantes de autos, supermercados, productores de vinos y otros, han comenzado a emplear estrategias innovadoras para reducir su impacto sobre el clima. En el Perú, país en rápido desarrollo, existen muchas maneras simples de medir, reducir o compensar las emisiones de GEI de una empresa.
El mundo de los negocios está en una posición de privilegio para contribuir significativamente a solucionar los problemas ambientales y sociales, pero los empresarios deben ser creativos y pragmáticos para encontrar salidas sostenibles y, a la vez, mantener la confianza de sus accionistas. Existe una creciente demanda por productos y servicios que contribuyan a mejorar el estado del ambiente.
Pero resolver el problema del cambio climático no está en manos solo de las empresas. Nuestras elecciones individuales y nuestros patrones de comportamiento contribuirán a cambiar la estructura fundamental de la economía y sus instituciones. La degradación ambiental, lejos de ser una consecuencia directa de la actividad económica, resulta de la actual organización de la producción y del consumo. La respuesta requiere, entonces, cambios sistemáticos a los incentivos económicos que dirigen el comportamiento humano en el consumo.
Ya tenemos en el Perú algunas empresas responsables y visionarias que están empezando a reducir sus emisiones de GEI y a ver los beneficios que esto les trae. Solo podemos esperar que esto se contagie al resto de la industria peruana.



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