Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe
Los sicarios de Sendero Luminoso volvieron a hacer de las suyas en la localidad ayacuchana de San José de Secce, con un saldo de tres policías y dos civiles asesinados. Lo que viene a continuación es harto conocido: deudos acongojados, discursos en los entierros, críticas de los políticos, ministros citados al Congreso y expertos pontificando. Hasta que al cabo de un par de días nuevos asuntos copan la agenda y todos voltean la vista en otra dirección.
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Los sicarios de Sendero Luminoso volvieron a hacer de las suyas en la localidad ayacuchana de San José de Secce, con un saldo de tres policías y dos civiles asesinados. Lo que viene a continuación es harto conocido: deudos acongojados, discursos en los entierros, críticas de los políticos, ministros citados al Congreso y expertos pontificando. Hasta que al cabo de un par de días nuevos asuntos copan la agenda y todos voltean la vista en otra dirección.
Y este ritual seguirá mientras nos comportemos como Caperucita y no le cortemos la cabeza al lobo. Porque esos “Robin Hood” que según Ollanta Humala no representan ningún peligro están muy activos y no solo asesinando. En paralelo con los ataques y emboscadas, desarrollan una intensa labor proselitista en busca de apoyo a sus objetivos actuales: liberar a sus presos e infiltrarse más en las organizaciones gremiales y populares para inculcar su prédica violentista y reclutar nuevos terroristas. De modo que es un error minimizar el peligro que representa SL o considerar a esta banda solo un instrumento del narcotráfico que opera únicamente en el VRAE. Al contrario, está usando a los narcos para consolidar una “lucha armada” a la cual no ha renunciado y con muchas ramificaciones fuera del Vizcatán.
Y por cierto, tiene en este empeño varios aliados muy útiles. Porque los terroristas y la izquierda marxista y caviar comparten una misma campaña que busca anular la acción policial y militar contra la violencia acusando al Gobierno de “criminalizar la protesta social”. Y lamentablemente, todos estos años de prédica progre han dado frutos. Nos acostumbramos a que forme parte del orden natural la persecución a las FF AA y PNP. Nos tragamos el cuento de que si las fuerzas del orden hacían uso legítimo de sus armas, estábamos en un Estado “fascista”. El resultado: un “Estado de Derecho” manso como un corderito.
¿Cómo ganar una guerra con policías maniatados y con 800 militares enjuiciados por “violación de DD HH”? (200 de ellos actuales combatientes en el VRAE, que cada semana deben trasladarse a Ayacucho para ser maltratados por fiscales y jueces adoctrinados por las ONG). ¿Cómo ganar una guerra si la DINI es apenas un membrete porque a partir del paniaguato se desmontó la Inteligencia con el cuento de la lucha anticorrupción? ¿Cómo, en suma, ganar una guerra con una democracia boba como la que tenemos? (Seguiremos con el tema en la próxima columna).
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LA REAZON



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