5.8.09

Ganó la estabilidad jurídica

TABOADA: LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Por: Juan Francisco Raffo*

El pasado 25 de julio nos enteramos por el propio presidente de la República de que la contraloría no había encontrado ninguna irregularidad en el proceso de concesión de la planta de tratamiento de aguas servidas de Taboada, tal como era previsible dada la calidad de los funcionarios involucrados en el proceso. Con ello (y la ratificación posterior del presidente en su discurso el 28 de julio), se dio por superado el incidente que, mediante la emisión de un decreto de urgencia, puso en riesgo la seguridad jurídica del país, la continuidad de Pro Inversión y la posibilidad de cualquier nuevo proceso de concesión.

En lo que a obras se refiere, el proceso es importante porque permitirá, por fin, mejorar la calidad de agua del litoral limeño, tarea fundamental y durante mucho tiempo postergada innecesariamente. Con este proyecto, se tratará alrededor del 60% de las aguas residuales de Lima. Pero este no es el único beneficio derivado de la decisión: la empresa que ganó la licitación en febrero pasado es la española ACS. Para darnos una idea, el grupo ACS destaca en los ránkings globales de obras de infraestructura y se encuentra entre las 500 mayores compañías del mundo, según el último ranking de “Forbes”, con ingresos por US$33.825 millones.

Recordemos el peligro al que se expuso al Perú. Sin previa reunión de Consejo de Pro Inversión, el citado decreto desestimó la decisión de la buena pro ya otorgada a la empresa española y le entregó el proceso al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. Este solo hecho iba a hacernos desandar todo un camino de trabajo duro por la estabilidad del país y por convencer a la inversión, tanto extranjera como local, de apostar por él. Nos iba a presentar como un país incapaz de respetar las reglas, ahuyentando a potenciales inversionistas (y de gran talla, como ACS), reduciendo la competencia en futuros procesos de concesión y, por ende, la probabilidad de obtener mejores condiciones para los usuarios. Por si fuera poco, íbamos a faltar a las reglas con inversión procedente de nuestra principal fuente de inversión extranjera directa, España, que representa casi el 24% de nuestro stock total. Y el grado de inversión podría haber estado a punto de pasar al olvido.

Contradictoria, aunque afortunadamente, se emitió de inmediato otro decreto dejando sujeta la decisión al informe de la contraloría. Y, felizmente, como ya hemos visto, en esta entidad primó el criterio técnico. Esperamos que lamentables episodios como este no se repitan, especialmente en una coyuntura en la que atraer inversión, particularmente de grandes dimensiones, no es tarea fácil.

(*) Presidente de Cómex Perú

EL COMERCIO

Renovación parcial del Congreso

UNA PROPUESTA INESPERADA


Por: Samuel B Abad Y Constitucionalista

Uno de los graves problemas de nuestra débil institucionalidad democrática es la escasa legitimidad de nuestras instituciones. El Congreso es una prueba de ello. De ahí que no le falte razón al presidente al proponer reformas constitucionales. Sin embargo, la renovación por mitades del Congreso no aporta en este esfuerzo.

¿Cuáles son los objetivos de esta nueva propuesta presidencial? Según el mensaje “dar más oportunidad a la opinión del pueblo”; brindar “mayor estabilidad al sistema”, conectando “al régimen con el pueblo” y permitir “al presidente gobernar de manera compartida” si no tuviera mayoría en el Congreso (El Comercio, 31 de julio). Además, reduciría “las tensiones” acumuladas en cinco años (“Correo”, 3 de agosto).

Como se recordará, durante la campaña electoral el partido de Gobierno planteó volver a la Constitución de 1979, firmada por Víctor Raúl Haya de la Torre, la cual no permitía la renovación parcial del Congreso. Tampoco hubo mención alguna al respecto.

Para dar mayor estabilidad al sistema, gobernar de manera compartida y reducir tensiones, no basta con reformar al Congreso. Lo importante es evaluar el régimen político en su conjunto que involucra al propio Poder Ejecutivo. Y es que en el Perú tenemos un presidente con mucho poder y poco control. No hay que olvidar que a lo largo de nuestra historia se ha pretendido introducir instituciones parlamentarias para limitar el inmenso poder presidencial, sin que ello fuera posible. Por tanto, la propuesta no incide en el tema de fondo: determinar cuál debe ser el rol y los límites del presidente de la República y cómo se definen sus relaciones con el Congreso. Ese tema merecería un detenido estudio y una propuesta estructural.

Si se trata de dar mayores espacios a la opinión pública, debería evaluarse la mejor manera de fortalecer los mecanismos de participación ciudadana. Un ejemplo reciente es la necesidad de desarrollar el derecho a la consulta de los pueblos indígenas. Además, la representatividad del Congreso no se resuelve cambiando cada dos años y medio a la mitad de sus integrantes, pues ella presenta un déficit de representación: en 1980 teníamos 60 senadores y 180 diputados, ahora solo 120 congresistas y nuestra población electoral es mucho mayor. Retornar a la bicameralidad sería una propuesta de fondo, pero carece de respaldo popular.

El Perú ya ha tenido renovaciones parciales, sin éxito, por ejemplo en la Constitución de 1823 (art. 55). Víctor Andrés Belaunde afirmaba que “los defectos del Parlamento se deben, en parte, a las renovaciones parciales”. Por ello proponía la renovación total al finalizar el período pues en tal momento “la influencia presidencial es menor” (“La crisis presente”, 1914). Pedro Planas afirmaba que la renovación parcial fortalecía a los partidos tradicionales, pues su estructura les permitía mantener presencia en los sucesivos Congresos, afectando, en cambio, a los nuevos partidos (“Rescate de la Constitución”, 1992).

Finalmente, solo hay dos caminos para viabilizar esta reforma constitucional: ser aprobada por el Congreso con mayoría absoluta de sus miembros (61 votos) y luego ratificada mediante referéndum; o en dos legislaturas sucesivas con una votación superior a los dos tercios (80) del número legal de congresistas. No hay un tercer camino para la reforma.

En definitiva, estamos ante una propuesta inesperada e innecesaria. Habría que debatir las reformas constitucionales estructurales, que son precisamente las más difíciles de abordar.

EL COMERCIO

Huanta no es un atentado más, urge respuesta integral

El repudiable y cobarde ataque contra la base de la Dinoes en San José de Secce (cerca de Huanta, Ayacucho), que dejó tres policías y dos civiles muertos, no puede ser considerado un atentado más.

Esta vez no se trató simplemente de despejar la ruta de la droga o robar armamento de guerra, sino de un acto de fuerza osado, una especie de pulseo que es a la vez un mensaje claro y directo al Gobierno y a la democracia: la amenaza del terrorismo, mucho más peligroso y envalentonado cuando se alía al narcotráfico, sigue vigente contra la paz social y el Estado de derecho.

Dicha constatación, dolorosa pero realista, tiene que llevarnos a cambiar nuestra manera de pensar y de actuar, así como a redefinir la estrategia antiterrorista.

Hay que desterrar aquel concepto simplista de que se trata de remanentes terroristas y que no representan ninguna amenaza contra el Estado, como absurdamente lo sostuvo el líder nacionalista Ollanta Humala. En verdad se trata de bandas organizadas y reconstituidas después de la captura de Abimael Guzmán en 1992 que, bajo un elemental ropaje ideológico comunista y radical, actúan prioritariamente llevadas por un frío afán de dominación y de lucro, así como de alcanzar el poder malamente.

Su vinculación al narcotráfico no se limita a la simple protección de estas lacras sino que se han convertido ellos mismos en “firmas” que procesan y comercializan droga.

Aparte de ello hay factores adicionales que no pueden soslayarse en la estrategia del Estado, que debe ser firme, coherente e integral: su enorme capacidad económica les permite contar con armas sofisticadas para matar a policías y militares, sino que por su alianza con el narcotráfico, se convierten en eje económico de extensas zonas.

No podemos ser ingenuos. Es tiempo ya de que, legítimamente, el Gobierno implemente una estrategia integral, que fortalezca los servicios de inteligencia así como el equipamiento de las fuerzas militares y policiales en el VRAE y otras zonas infestadas por el terrorismo y el narcotráfico. Si hay que ampliar el presupuesto para instalar más bases, pues eso debe merecer atención prioritaria.

Esto implica no solo crear un comando único para darle unidad a la estrategia y evitar la dispersión de esfuerzos, sino también afirmar la presencia del Estado en las zonas donde operan estas mafias asesinas. Aparte de brindar educación, seguridad y salud, debe seguirse apoyando los programas de desarrollo alternativo y sustitución de cultivos, así como promover allí inversiones con un marco legal específico y adecuado.

A más de ello, tiene que renovarse la confianza a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, que han actuado con gran heroicidad en esta dura y a veces desigual lucha. El respeto de los derechos humanos —principio y condición indispensable del sistema democrático que todos debemos respetar— no puede ser usado como un arma de amenaza y de presión para amedrentar y maniatar a quienes defienden el orden, la paz y la democracia. Si hay excesos, por supuesto que tienen que ser investigados y sancionados, pero lo que no puede hacerse es generalizar y acusar sin fundamento.

Los peruanos, que ya hemos vivido la cruenta y devastadora experiencia del terrorismo en los 80, tras la dictadura militar, que costó muchas vidas y destruyó la economía, no podemos equivocarnos ahora en esta lucha. Hoy, las condiciones son distintas, el país sigue esforzándose por asentar la democracia y puede exhibir notables resultados económicos que generan enorme expectativa.

En tales circunstancias, el reto sigue siendo identificar al enemigo terrorista y vencerlo y erradicarlo, no invocando fantasmas de gobiernos autoritarios que solo crean más confrontación y abusos, sino con las armas que nos provee la democracia, con pleno cumplimiento de la ley y de los derechos humanos.

EL COMERCIO

4.8.09

La monja loca

No soy hombre de asistir a conciertos. Prefiero, si acaso, comprar el disco. Los conciertos son caros, exigen un esfuerzo físico considerable (subir y bajar escaleras, saludar a la gente, someter mis posaderas al rigor de una silla plegable) y suelen dejarme aturdido y triste, al encontrarme hacinado en medio de un amasijo de gente escandalosamente feliz (más feliz de lo que yo nunca he estado ni estaré) y que sabe todas las canciones de memoria y las canta más ruidosamente que el propio cantante (canciones que, por supuesto, yo conozco a duras penas y cuyas letras ignoro a plenitud: nunca he podido aprenderme una canción entera, ni siquiera el himno de mi país).

A pesar de todo ello, allí estaba sentado en la fila 7, asiento 14, del American Airlines Arena de Miami, esperando a que comenzara el concierto de Ricardo Arjona, quien había tenido la generosidad de visitarme en mi programa de televisión (sorprendiéndome con su inteligencia y sentido del humor, diciendo que mi bisexualidad se debe a que soy “un glotón” y a que “cualquier colectivo me lleva a mi casa”) y de invitarme luego a su concierto.

No estaba en mis planes ir a un concierto de Ricardo (ni de nadie) en este último tiempo antes de morir en una clínica suiza bebiendo veneno dulce a diez mil euros el vaso, pero, contra todo pronóstico, me dije que debía hacerlo por razones de cortesía (Ricardo había sido muy amable al venir al programa), por razones de avaricia pura (la entrada me salía gratis) y, principalmente, por razones de investigación sociológica: todas las mujeres que en mi vida han sido, absolutamente todas (tampoco es que sean tantas, pero son más de las que habitan en mí), me habían confesado, en algún momento de la intimidad amorosa o del intercambio de fluidos y secreciones, que nunca podrían amarme a mí como amaban a Ricardo Arjona. Esto era entonces algo que me intrigaba desde hacía ya más de dos décadas: que cualquier mujer que aceptaba o se resignaba a ir a la cama conmigo terminaba diciéndome que el sueño de su vida era conocer a Arjona y hacer el amor con él. Hubo incluso una joven que, en plena escaramuza genital, me dijo (cómo se han desinhibido las chicas de ahora) que estaba pensando en Arjona y no en mí y por eso cerraba los ojos.

Lo que no calculé, por tonto y atropellado, fue que llegar al concierto a las siete y media de la noche sería un error, pues Ricardo salió a cantar a las nueve, y durante esa hora y media de espera algunas mujeres que me reconocieron vinieron a tomarse fotos conmigo y a decirme que me encontraban agradable, gracioso, vagamente atractivo, modosito y papichulo, de modo que sobarse conmigo les parecía una manera divertida y estimulante de perder el tiempo a la espera de que saliera Ricardo. Me sentí humillado, ultrajado. Sentí que estaba calentándole el público a Ricardo. Sentí que estaba hirviéndole el agua para que él se tomara el té. Sentí que yo era solo un bocadito o canapé para esas mujeres voraces que habían acudido aquella noche a devorarse al plato de fondo, el legendario cantante, seductor y domador de fieras, Ricardo Arjona.

Un tanto abrumado por las fricciones, los halagos, los pellizcos y el roce de mejillas con tantas mujeres ardientes, procuré espantarlas echando mano a mi conocido repertorio de pirotecnia verbal (soy impotente, soy más gay que Liberace, tengo cáncer terminal y moriré a fin de mes, ya me han dado la extremaunción, mi pene es tan diminuto que no alcanza las dimensiones de un frijol, un garbanzo o una habichuela), pero la bulla era tal que mis coartadas no conseguían disuadir el furor uterino de las fanáticas de Arjona, quienes se sacaban una foto conmigo como quien se come un pan duro antes de engullirse el lomo fino. Diré algo de lo que me enorgullezco: no rechacé un solo pedido de foto y a todas las dije que estaban lindas, regias, guapísimas, y sonreí siempre con la mansedumbre de un bobo asustado.

Cuando Ricardo salió al escenario y comenzó a desplegar sus dotes de hechicero y sumió en un estado de hipnosis profunda a la multitud variopinta, pensé que me encontraba a salvo del acoso de sus admiradoras y que podría disfrutar tranquilamente de sus canciones, especialmente las de su último disco, “Quinto piso”, que había escuchado antes de entrevistarlo.

Fue entonces cuando apareció la monja loca.

No estaba en mis planes hallarme en el concierto de Ricardo aquella noche, pero, sobre todo, no estaba en mis planes advertir aterrado que una monja loca vendría caminando hacia mí con una determinación suicida, con la mirada trastornada, en una suerte de vuelo kamikaze, poseída por una fe inquebrantable, dispuesta a cumplir una misión redentora, purificadora, no exenta de sangre derramada.

Podría alegarse que “una monja loca” es una tautología. En principio, suscribo esa idea o calumnia: toda monja, por definición, ha de estar más o menos loca; dicho de otro modo: una mujer razonable no podría ser una monja. Pero escribo con énfasis el adjetivo “loca” porque esta monja no era una monja ordinaria, cualquiera: era joven, guapa, estaba enteramente vestida de monja (o de novicia), con un hábito color café o caramelo, y estaba en Miami, en el concierto de Ricardo Arjona. Todo ello me dejó, a la vez, perplejo, estupefacto y devorado por el miedo de quien ve acercarse la muerte en la forma improbable de una monja de cejas pobladas y mirada flamígera.

Un número de preguntas quemantes se agolparon en mi mente: ¿Por qué una mujer joven y atractiva se torturaba siendo monja? ¿Qué hacía una monja vestida como tal en un concierto de Ricardo Arjona? ¿Sería realmente una monja o un travesti o drag queen? ¿Cómo era posible que todavía existiera una monja en Miami, donde la canícula abrasadora se encargaba de extinguirlas a todas sin piedad, del mismo modo que no podrían sobrevivir pingüinos en Miami?

Resignado a que al parecer estaba escrito en mi destino morir acuchillado por una monja loca en un concierto de Arjona, esperé gallardamente esa cita con la muerte. Sentí, como dicen que sintió Borges en una casa alquilada en Ginebra, en junio de 1986: ha llegado la muerte, está aquí, y es fría, helada.

La monja atropelló sus pasos, clavó su mirada ardiente sobre mí, me sujetó de los brazos, me miró como si fuera a hipnotizarme o a exorcizarme o a vampirizarme, me miró con una gravedad de monja que le ha perdido el miedo a todo lo humano, y me dijo:
–Te amo, Jaime Baylys. Antes te odiaba, pero ahora te amo.

Dos cosas llamaron poderosamente mi atención: el aliento de la monja delataba que se había empujado recientemente comida enchilada o encebollada, y sobre sus labios voluptuosos se asomaba un vello incipiente mas recio y viril que el mío.

La monja no me dio oportunidad de decir palabra y prosiguió gritándome al oído, sin dejar de sujetarme los brazos:
–Antes te odiaba, Jaime Baylys. Pero una noche, en el convento, vi una fila de hormiguitas caminando ordenadamente y de repente noté que una hormiguita se salió de la fila y se fue a caminar por su cuenta, se perdió solita, alejándose del resto de las hormiguitas, y en ese momento comprendí que esa hormiguita perdida eras tú, Jaime Baylys.

Por puro instinto de supervivencia, atiné a comentar:
–Sí, sí, esa hormiguita era yo.
–Eras tú, Baylys, eras tú –siguió la monja–. La hormiguita perdida eras tú. Y mi misión es llevarte de regreso a tu familia de hormigas.
La monja loca parecía embriagada de un amor tóxico y muy segura de que nada le impediría cumplir su misión.

–Gracias, muchas gracias –le dije.
Ella me tomó de la mano, me miró como si hubiese hallado al gran amor de su vida y me cantó al oído lo que en ese momento estaba cantando Ricardo en el escenario: “¿Qué estas haciendo tú, qué estoy haciendo yo, subastando en el mercado besos tan improvisados con despecho al portador?”.

Luego me dijo, sus manos sudorosas enlazadas con las mías, su bigote incipiente en entredicho con sus ojos almendrados:
–Eres mi hormiguita, Jaime Baylys. Te amo.
Me pareció evidente que si me negaba a ser su hormiguita, la monja me mataría. Por eso me uní al coro de Ricardo y canté: “¿Qué estás haciendo tú, qué estoy haciendo yo, malgastando en cualquier cama lo que se nos dé la gana para vengarnos de los dos?”.

En un momento de distracción, cuando la monja sacó una cámara digital y se puso de espaldas a Ricardo y empezó a dispararse fotos en las que ella salía sonriendo con Arjona al fondo, salí corriendo como un demente, sorteando a los guardias de seguridad, corriendo como un atleta olímpico, sintiendo el aliento acezante de la monja loca que venía agitándose detrás de mi, gritando:
–¡Hormiguita, hormiguita, no te me escapes!

Corrí y corrí a toda prisa, trepé como cien escaleras a una velocidad de la que me creía incapaz (pero mi vida estaba en juego y no podía dejarme alcanzar) y en algún momento salí del coliseo, bajé como un lunático las escaleras, esquivé a un mendigo, subí a mi auto y salí disparado. A lo lejos, jadeando en la playa de estacionamiento, la monja me hacía unos gestos ampulosos y enfáticos, unos gestos que podían ser los de una bendición o una condena a muerte o los de un insulto cantinero.

A salvo de la monja loca, pensé: Está claro que si Dios existe, tiene que ser un comediante.

PERU 21

La revocatoria del mandato parlamentario

El artículo 134º de la Constitución Política determina que el jefe de Estado está facultado para disolver el Congreso de la República si éste ha censurado o negado su confianza a dos consejos de ministros y que el decreto de disolución contiene la convocatoria a elecciones para un nuevo Parlamento, las cuales se realizarían dentro de los cuatro meses siguientes, sin que pueda alterarse el sistema electoral preexistente; durante dicho interregno el Poder Ejecutivo legisla mediante decretos de urgencia dando cuenta a la Comisión Permanente, que no puede ser disuelta, para que los examine y, oportunamente, dé cuenta al nuevo Congreso, una vez instalado. El nuevo Parlamento sustituye al anterior, incluida la Comisión Permanente y completa el periodo constitucional; pero, si dentro del plazo indicado no se efectúan las elecciones, los disueltos se reúnen de pleno derecho, recobran sus facultades y destituyen al Consejo de Ministros. Ítem más, el Poder Legislativo no puede ser disuelto el último año de su mandato, ni bajo estado de sitio.

Nadie puede discutir que el Congreso de la República hace efectiva la responsabilidad política del Consejo de Ministros o de los ministros por separado mediante el voto de censura o el rechazo de la cuestión de confianza que sólo puede ser planteada por iniciativa ministerial; si el censurado es sólo el Presidente del Consejo de Ministros (PCM) se produce una crisis total del gabinete, al igual que si le rehusara la confianza o renunciara o fuera removido por el jefe de Estado, esto implicaría la renuncia de todos los ministros y dicha dimisión es aceptada por el primer mandatario dentro de las 72 horas siguientes.

Lo que, teóricamente, no está definido es, si un Ministro censurado puede volver a integrar un Consejo de Ministros pero en otra cartera. Sin embargo, queda claro que podría censurarse a diez presidentes del Consejo de Ministros (PCM) y no existe ninguna posibilidad legal de disolución, ni revocatoria del mandato parlamentario.

Los representantes de la Nación deben estar tranquilos, sin temor de ninguna naturaleza; tienen que seguir cumpliendo su rol fiscalizador y demás atribuciones constitucionales, con firmeza, ya que para eso han sido elegidos. El control político tiene sus riesgos. Hay que asumirlos con valentía democrática, coraje cívico y responsabilidad; por eso, son irresponsables por las opiniones y votos que emiten en el ejercicio de sus funciones, siempre y cuando actúen dentro del marco legal.

La facultad presidencial de revocar el mandato parlamentario tiene como condición sine qua non que la moción de censura sea presentada por no menos del 25% del número legal de congresistas, debatida y votada dentro entre el cuarto y décimo día natural después de su presentación, aprobada por más de la mitad del número legal de legisladores y planteada contra todo el Consejo de Ministros o que la confianza solicitada por el presidente del Consejo de Ministros (PCM) para todo su gabinete, sea negada y en dos oportunidades; en ese instante, aparece la sombra del jefe de Estado.

LA PRIMERA

La droga del terror

El asesinato alevoso de tres policías y dos civiles en San José de Secce, Huanta, ha sido cometido por remanentes del senderismo que actúan como sicarios del narcotráfico. San José es puente estratégico en el paso de insumos para la elaboración de la droga.

No es exacto que ese ataque exprese un fortalecimiento de la organización que Abimael Guzmán sigue dirigiendo desde la Base Naval del Callao.

No se puede ignorar que José Quispe, el jefe del grupo armado que opera en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), ha manifestado, por radio y por escrito, que Guzmán es un revisionista, un asesino del pueblo y, por eso, ha pedido que se lo entreguen para fusilarlo.

Error grave es, pues, atribuir al desgastado Sendero el crimen cometido en San José de Secce. El senderismo, que tanto daño hizo al país y a la izquierda, que tantos actos de barbarie cometió, se concentra ahora en campañas políticas cuya meta es la amnistía para su jefe.

Los asesinos del VRAE son una rama disidente del movimiento de Guzmán. Hay documentos de ambas partes que lo demuestran.

Quienes desde el primer momento denunciamos y combatimos, con principios, con doctrina, a Sendero, y repudiamos también la guerra sucia de la fuerza pública, sabemos que, hoy más que nunca, los métodos del terror y la violencia sectaria están condenados al fracaso.

“No hay que confundir a una patrulla perdida en la selva con una vanguardia”, escribió el gran periodista y revolucionario argentino Rodolfo Walsh.

Tampoco podemos desatender los actos de provocación de cierta ultraizquierda que hasta se da el lujo de ocupar una tribuna en el Congreso de la República, justo cuando Ollanta Humala buscaba en Europa deslindar frente al terrorismo.

Este diario no es humalista, como sostienen al unísono la extrema derecha y la izquierda dogmática. Apostamos por un gran cambio social que sea producto de la voluntad mayoritaria, y, para eso, por una vasta liga de fuerzas democráticas.

El telón de fondo móvil del drama de San José es la inepcia, no de la Policía, sino de sus altos mandos, para enfrentar la amenaza que plantean el narcotráfico y su brazo armado.

El ministro del Interior, Octavio Salazar, ha vuelto a demostrar que más pesa en él su afinidad política con Alan García que sus deberes en cuanto a la seguridad nacional y la de los policías.

Está claro que los policías de la base atacada habían pedido refuerzos que nunca llegaron.

Los hechos indican que, como lo señala el general (r) Roberto Chiabra, falta en el VRAE un programa social. No basta la acción policial o militar.

Acciones con cuentagotas como las planeadas por García con los núcleos ejecutores pueden resultar allí estériles. Se necesitan realizaciones de gran envergadura, no paliativos electoreros.

LA PRIMERA

Mensaje en una botella

Hay dos maneras de enfocar el mensaje del 28 de julio: una es la obligación constitucional de dar un interminable y aburrido recuento de obras a la población, la otra es tomar la oportunidad para ofrecerle un horizonte al país. Creo que uno de los motivos por el cual muchos, incluyendo este diario, han considerado que el discurso ha sido poco satisfactorio es que en el tema de fondo no hubo un mensaje claro de la dirección que va a adoptar el gobierno en los últimos dos años de su mandato.

Existió, eso sí, iniciativas de reformas políticas que pueden ser fundamentales para la marcha futura del país ante la poca legitimidad que tienen la mayoría de gobiernos regionales y el masivo rechazo que recibe el Congreso del electorado. La segunda vuelta en las regiones y la renovación por mitades del parlamento podrían revertir esas dos enormes deficiencias del sistema político peruano. Si bien es una lástima que se propongan estas reformas en el cuarto y no en el primer año del gobierno, de cualquier manera es un paso adelante. Esperamos que el presidente no pierda el entusiasmo manteniendo la presión para que el Congreso, que evidentemente no está interesado en la segunda propuesta, actúe rápido.

En lo que respecta al proyecto de potenciar núcleos organizados para realizar obras comunales, en el papel parece una innovación para democratizar el gasto aunque al colocar a un operador político del partido a cargo crea el temor de que se convierta en un ejercicio de clientelismo partidario. Por tanto, la oposición y la prensa deberán seguir con lupa cada paso que tomen para asegurar que no ocurra un despilfarro.

En materia económica dijo poco, lo cual hubiera sido un gran alivio con García marca I cuando los discursos del 28 eran esperados con terror. Pero luego de haberse perdido durante el último año el principal motor del crecimiento que eran las desbordantes expectativas empresariales, hubiéramos esperado al menos un intento por recobrar la confianza extraviada, especialmente si se quiere volver a crecer de manera adecuada. De cualquier forma, el prudente manejo económico de García en este gobierno está finalmente enterrando el alma en pena de la hiperinflación que dejó del anterior.

Lamentablemente lo mismo no se puede decir del otro fantasma de su primer mandato: la corrupción. Aquí no se trata de dar leyes o reconstruir la prisión de la isla del diablo, pero sí de darle la confianza a la población de que se está actuando con celo y convicción. Los resultados de las encuestas –donde corrupción figura como el principal problema– indican claramente que el gobierno está fracasando totalmente en dar esa impresión.

Finalmente, aunque las críticas irriten al presidente García, es innegable que en el mensaje tampoco hubo acto de contrición y los dos principales eventos políticos del año que generaron graves crisis al gobierno, causando la caída de dos gabinetes –Baguazo y Petroaudios– fueron en un caso mencionado al paso y en el otro, olímpicamente ignorado.

PERU 21

La democracia boba

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


Los sicarios de Sendero Luminoso volvieron a hacer de las suyas en la localidad ayacuchana de San José de Secce, con un saldo de tres policías y dos civiles asesinados. Lo que viene a continuación es harto conocido: deudos acongojados, discursos en los entierros, críticas de los políticos, ministros citados al Congreso y expertos pontificando. Hasta que al cabo de un par de días nuevos asuntos copan la agenda y todos voltean la vista en otra dirección.

Y este ritual seguirá mientras nos comportemos como Caperucita y no le cortemos la cabeza al lobo. Porque esos “Robin Hood” que según Ollanta Humala no representan ningún peligro están muy activos y no solo asesinando. En paralelo con los ataques y emboscadas, desarrollan una intensa labor proselitista en busca de apoyo a sus objetivos actuales: liberar a sus presos e infiltrarse más en las organizaciones gremiales y populares para inculcar su prédica violentista y reclutar nuevos terroristas. De modo que es un error minimizar el peligro que representa SL o considerar a esta banda solo un instrumento del narcotráfico que opera únicamente en el VRAE. Al contrario, está usando a los narcos para consolidar una “lucha armada” a la cual no ha renunciado y con muchas ramificaciones fuera del Vizcatán.


Y por cierto, tiene en este empeño varios aliados muy útiles. Porque los terroristas y la izquierda marxista y caviar comparten una misma campaña que busca anular la acción policial y militar contra la violencia acusando al Gobierno de “criminalizar la protesta social”. Y lamentablemente, todos estos años de prédica progre han dado frutos. Nos acostumbramos a que forme parte del orden natural la persecución a las FF AA y PNP. Nos tragamos el cuento de que si las fuerzas del orden hacían uso legítimo de sus armas, estábamos en un Estado “fascista”. El resultado: un “Estado de Derecho” manso como un corderito.

¿Cómo ganar una guerra con policías maniatados y con 800 militares enjuiciados por “violación de DD HH”? (200 de ellos actuales combatientes en el VRAE, que cada semana deben trasladarse a Ayacucho para ser maltratados por fiscales y jueces adoctrinados por las ONG). ¿Cómo ganar una guerra si la DINI es apenas un membrete porque a partir del paniaguato se desmontó la Inteligencia con el cuento de la lucha anticorrupción? ¿Cómo, en suma, ganar una guerra con una democracia boba como la que tenemos? (Seguiremos con el tema en la próxima columna).


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LA REAZON

La minería y Ollanta

Una vergüenza lo ocurrido ayer en Caracas, donde la dirigente Lina "la incontrolable" Ron -una vieja loquita y platinada al pomo que suele conducir al lumpen chavista en sus desmanes callejeros gritando "Con Chávez todo, sin Chávez plomo"- atacó al canal Globovisión mientras ese Insulza de la OEA se queda calladito una vez más...

Es que parece que Hugorila anda muy nervioso con este descubrimiento de que le pasó armas suecas a las FARC, las acusaciones gringas de narcotráfico, la caída de la renta petrolera, la acelerada descomposición económica de su mentor Cuba, la salida de su protegido Zelaya y los cada vez más insistentes rumores de golpe que corren por Venezuela. ¡De la que nos salvamos aquí en el 2006! Ollanta no sólo habría tenido la gasolina baratísima durante la reciente alza mundial -como Cuba y Honduras- con el subsidio venezolano, sino que hubiera podido hacer un populismo a forro con los recursos extraordinarios que se generaron en los años 2007-2008 con el pasado boom en los precios mineros. Felicito a todos los colegas que se unieron para combatir esa amenaza. Como les dije a varios de otros cobardes colegas, los periodistas éramos como los judíos en vísperas de la asunción de mando de Hitler y había que tomar una posición definida en contra. Pero los timoratos como los Álvarez Rodrich, los caviares, los fujicaviares y otros prefirieron ponerse de costado nomás, mientras que hubo incluso uno que quiso armarle una lista parlamentaria... Y claro, Hugorila tiene a sus lacayos locales, como César Lévano, que dirige un pasquín que hasta saca suplementos sin tener un solo aviso para financiarse.

Otro lugar donde el nerviosismo cunde por sus vínculos con las FARC, y donde también se van a cerrar en estos días varias empresas de radio y tv, es Ecuador, donde el aliado chavista Correa anda en una cruzada personal contra Teleamazonas, el valiente diario El Universo y otros medios. En cuanto a Bolivia, el populismo de Evo le sigue resultando y tiene una intención de voto del 45% para las elecciones generales de antes de fin de año. Es más, ayer presentó una ley de autonomías que creará virtuales "repúblicas indígenas". Ese país parece caminar hacia una inexorable desintegración.

De otro lado, muy interesante la entrevista publicada este domingo en La República al politólogo yanqui Kurt Weyland, quien explica que es precisamente en los países latinoamericanos (Venezuela, Bolivia y Ecuador) que viven de la exportación de recursos naturales donde florece este populismo izquierdista, dado que eso les permite jugar al margen de las restricciones económicas internacionales y que eso casi, casi se dio aquí con Ollanta en el año 2006. Weyland advierte que una nacionalización masiva de la minería local hubiera sido y sería un hecho con un gobierno humalista. ¡De la que nos salvamos y de la que aún tenemos que salvarnos el 2011!

- ¡Qué bueno ver a la Policía Nacional cumpliendo eficazmente su deber! Ese ataque senderista había sido muy bien planificado, contando con la superioridad mínima de 3 a 1 que es necesaria para ganar un puesto atrincherado. Sin embargo, los subversivos fueron rechazados con valentía y neuronas. Muy bien. Y que se acabe ya ese mito de que no hay un Servicio de Inteligencia eficaz en el Perú. Claro que lo hay. El problema es que no le hacen caso...


CORREO

Atentados, un peligro impreciso

Por Mirko Lauer

Es sintomático el entrevero de nombres que en estos días rodea cada atentado en el país. Senderistas, narcos, terroristas, narcoterroristas, subversivos, remanentes, es la parte más conocida de la lista, pero no la agota. Todo es verdad, pero las palabras transmiten matices, y ciertas dudas sobre lo que se está enfrentando.

¿Solo droga? ¿Solo Mao? ¿Solo las armas? ¿O también la calle y los votos? ¿Solo escondites en la espesura? ¿O también redes internacionales?

Hay algunas evidencias que parecen incuestionables. El narcotráfico tiene y usa una creciente capacidad de violencia, en las zonas de la producción de droga y en aquellas que rodean a sus canales de distribución. Hay columnas armadas que se reclaman senderistas y cuya capacidad operativa va en alza. Ambos coinciden en su enfrentamiento a las fuerzas del orden.

Está claro que los dos fenómenos vienen juntos, ¿pero cómo? El sentido común nos lleva a equiparar lo que sucede aquí en estos años con lo que sucede en Colombia, donde grupos subversivos convencionales mantienen relaciones de canje y mutuo fortalecimiento con el narcotráfico. Sin embargo aquí parece haber variantes.

Hasta aquí una idea vigente ha sido que el senderismo es una actividad en decadencia, al grado de poder ser considerados algo así como wachimanes del narcotráfico que utilizan un membrete político para circular mejor entre los habitantes de la zona cocalera. Esta es una idea que debería entrar en revisión.

Los grupos armados colombianos siempre han promovido la idea de que ellos utilizan a los narcos para sus propios fines. El caso peruano sería exactamente al revés, pero eso no está del todo claro. El senderismo del VRAE tiene un perfil bajo ideológico y propagandístico que apunta en esa dirección, pero las declaraciones sobre la toma del poder existen.

La diferencia entre las dos situaciones no es académica, sino práctica, pues tiene que ver con el deseo y la posibilidad de SL de actuar también en escenarios de convulsión social. Es decir de poder irse abriendo un camino de coincidencias en la acción con formas radicales de protesta desvinculadas del narcotráfico.

Hasta el momento el problema viene siendo tratado como un asunto policial, es decir incidente por incidente, con silencio entre uno y otro. Esto es producto directo de una priorización de la faceta narco del problema. Una priorización del contenido político obliga a ver el problema como una continuidad en el tiempo, y en el espacio.

En estos tiempos en que América Latina polemiza en torno de un grupo armado conectado con el narcotráfico y sus lazos con políticos y gobiernos de diversos países, la tipificación exacta de la cadena de atentados por todo el país es una necesidad urgente.

LA REPUBLICA

De la “no reforma del Estado” a los Núcleos Ejecutores

Por Humberto Campodónico

Días antes de asumir el premierato, Javier Velásquez Quesquén dijo que había perdido la esperanza de que este gobierno pudiera realizar la reforma del Estado porque no se había comenzado a tiempo y como ahora ya estábamos en un año preelectoral “debatir una norma en ese contexto en el Congreso es una vía improbable” (Gestión, 20/7/09).

Sin embargo, en el mensaje del 28, Alan García dijo que la puesta en marcha de la inversión vía los Núcleos Ejecutores era “la verdadera reforma del Estado”. Es obvio que, en el primer caso, Velásquez habla de la reforma del Estado (que no va a haber) entendida como carrera pública, es decir, un verdadero servicio civil que ponga en primer lugar la meritocracia para los ascensos y la homologación de los sueldos.

Según García, la “reforma del Estado” significa cómo hacer para que se gaste más dinero. Nada más. En el artículo publicado ayer en El Comercio, su lógica queda clara: se han programado inversiones en el 2009 por S/. 26,638 millones, de los cuales se ejecutará un máximo de 80%, es decir 21,300 millones de soles. Por lo tanto, sobran 5,000 millones. De esos, los Núcleos Ejecutores podrían gastar S/. 950 millones en el primer año. Gastar, gastar, gastar, que el mundo se va a acabar.

Hay que dejar bien en claro que si los tres niveles de gobierno (central, regionales y municipalidades) logran invertir S/. 21,300 millones, esta cifra es superior en 59% a los S/. 13,360 millones invertidos en el 2008 (año en el que la inversión creció 58% con respecto al 2007). Lo que sucede es que a García parece interesarle poco ese excelente nivel de avance porque lo que quiere es que invierta más a como dé lugar para que a fin de año se pueda mostrar una cifra positiva de crecimiento.

Si ese servicio civil estuviera funcionando bien, no solo se podrían ejecutar los S/. 26,268 millones presupuestados, que equivalen a 4% del PBI, sino varios miles de millones más (cada 1% del PBI son 3,700 millones de soles). Recordemos que el nivel promedio de inversión pública en la Región es de 6.5 a 7% del PBI, lo que nos hace ver el retraso peruano debido a las políticas neoliberales orientadas a reducir al Estado a su mínima expresión.

Como no se quiere tomar el toro por las astas, surgen toda clase de paliativos, como “la selección de los primeros 32 gerentes públicos”. Se parte de la idea que reforma del Estado puede ser postergada sine die (en el fondo no se la considera “necesaria”) y que va a funcionar el sistema del “top down management” (administración vertical), que se “bypassea” a todos los empleados públicos, motivo por el cual estos gerentes son vistos como cuerpos extraños y, por tanto, son rechazados.

Dicho esto, no está mal que se busque una mayor –y siempre regulada– inversión. El problema es que se sigue pateando para adelante la puesta en marcha de un servicio civil que se respete, como los que hay en Colombia, Chile y Brasil. Ese es el problema de fondo porque esos servicios civiles son los que realizan el gasto y la inversión de manera permanente –con este gobierno y con los que vengan– y a ese Estado moderno debemos apuntar.

En cambio, los Núcleos Ejecutores forman parte de un programa de emergencia para la realización de pequeñas obras locales y barriales, siempre y cuando el Estado disponga de los recursos para hacerlo. Aquí hay que hacer hincapié en que los Núcleos van a entrar en conflicto constante con las municipalidades, cuando son estas las que, justamente, se debiera fortalecer.

Pero, ojo, no solo eso. Mal usados, los Núcleos Ejecutores pueden constituir una especie de aparato de inversión ad hoc, puesto al servicio del gobernante de turno. Eso fue lo que sucedió bajo Fujimori, cuando Foncodes, el Infes y Pronamachcs se convirtieron en instrumentos de refuerzo de la popularidad del caudillo neoliberal. La no reforma del Estado en esta etapa pre-electoral, como dice Velásquez, puede llevarnos directamente al “micropulismo” electoral –como lo dice Alberto Adrianzén en reciente artículo– que tanto le gusta al presidente.

LA REPUBLICA

SL: ‘núcleo ejecutor’ del narcotráfico

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

El plan VRAE necesita ser revisado y relanzado

El atentado realizado en la noche del sábado, en el que unos sesenta narcoterroristas atacaron la base de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) en San José de Secce, en Huanta, con el saldo de tres policías y dos civiles asesinados, y dos suboficiales heridos, constituye una tragedia lamentable que se repite cada cierto tiempo.

El ciclo lo conocemos bien los peruanos: policías muertos, lamento, crítica y pronto olvido hasta que, en unos meses, se repite nuevamente. El ocurrido en la base ayacuchana de la Dinoes es el cuarto atentado de este tipo desde el año 2006, aunque esta vez ‘el móvil’ parece haber estado más cargado hacia el lado del objetivo militar y no del narcotráfico por la naturaleza del puesto policial atacado.

El atentado permite concluir varias cosas, alguna de ellas bastante obvias como la constatación de que el Plan VRAE no está funcionando bien o que –en el mejor de los casos– sus beneficios están tardándose en aparecer y que, en cambio, los costos se están pagando penosamente con la vida de muchos policías asesinados.

El plan VRAE necesita el establecimiento de un liderazgo claro que articule el trabajo policial y militar para combatir al narcoterrorismo, y la asignación efectiva del presupuesto necesario para enfrentar a un fenómeno muy bien financiado y cuyo efecto es altamente pernicioso para la sociedad.

La última vez que se debatió el problema en el Congreso fue cuando el ex premier Yehude Simon se presentó para exponer un nuevo plan en la materia que fue considerado insuficiente. Los efectos de esa conclusión se siguen dejando ver con las recientes muertes de otros policías. El reciente relevo del premier y los ministros del Interior y Defensa debería permitir un replanteo de fondo y no solo cosmético del plan VRAE.

Sendero Luminoso y el MRTA son movimientos terroristas que están política y militarmente derrotados y con sus líderes en prisión, pero eso no implica que el rezago senderista ubicado en el VRAE no tenga –en combinación con el narcotráfico– capacidad de realizar actos criminales como el del sábado por la noche en San José de Secce.

En este sentido, no se puede caer en el error de sobredimensionar el terrorismo como algunos quisieran, con fines subalternos, al equiparar la situación actual con la que ocurría hasta la primera mitad de los noventa, pues este se encuentra focalizado en el VRAE, pero tampoco se puede subestimar la tarea aún pendiente para eliminar definitivamente a este rezago senderista que actúa como ‘núcleo ejecutor’ del narcotráfico.

LA REPUBLICA

Ministro en Ginebra

El ministro de Justicia del Perú, Aurelio Pastor, se encuentra en La Meca de las ONG y del caviarismo internacional (la ONU en Ginebra-Suiza) para defender y sustentar la posición peruana en el marco del 75° Período de Sesiones del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) –que es un organismo autónomo no obstante sus relaciones con las Naciones Unidas–, foro donde, sin duda, el tema de Bagua y las protestas de algunos pueblos amazónicos implicarán cuestionamientos para el Estado peruano.

Lamentablemente, los funcionarios que administran este tipo de encuentros olvidan como siempre –o pasan por agua tibia– que desde ciertas ONG políticas se fomenta la agitación y el radicalismo político que, por ejemplo en nuestro país, cobra la vida de muchas personas, en su mayoría policías.

En fin, para el caviarismo local o internacional poco importa la vida de los policías, como los asesinados la noche del sábado último en la base de la Dinoes-PNP, ubicada en el distrito de Santillana (Huanta-Ayacucho). El ministro Pastor se encuentra entonces en medio de arenas movedizas, si consideramos que los principales representantes del CERD son personajes convictos y confesos adscritos a la elite progre; aquella que sirve de guía a los izquierdistas ligados a las ONG de derechos humanos; gente que generalmente defiende a lobos vestidos de ovejas, por ejemplo a terroristas como el tal Walter Chávez, quien ha resultado protegido bajo la etiqueta de “refugiado”, en Bolivia, para evitar la acción de la Justicia peruana, y quien para colmo se desempeña hace años como asesor del presidente Evo Morales.

Es probable que jamás comprendan los representantes del CERD, o sus promotores políticos, la compleja realidad del Perú, donde nativos amazónicos son engañados e impulsados al ataque por agitadores profesionales o por intereses vinculados a cocaleros y a taladores ilegales de árboles con el fin de enfrentarlos al Estado de derecho y a la democracia. Esta problemática representa parte del menú que se manejó en Bagua y Utcubamba, así como en la toma de estaciones petroleras y el bloqueo de carreteras durante más de 56 días frente a autoridades civiles y militares aterrorizadas por la influencia de las ONG en emisoras radiales y, en general, toda la prensa progre nacional, adicta a tildar de genocida a cualquiera, lo que anuló la iniciativa y dañó la moral de los llamados a establecer el orden y la gobernabilidad en el país.

En ese sentido, si bien Perú es Estado-parte en el convenio con el CERD, creemos que la delegación encabezada por el ministro de Justicia debe ser contundente y firme a la hora de exponer la posición peruana en materia de derechos humanos y la lucha contra la discriminación racial. El Perú ha dado ejemplos claros de avances en ambos campos y de compromisos para promover el desarrollo y el respeto a las comunidades. No olvidemos que en nuestro país existe un mosaico cohesionado de etnias, característica que precisamente da nombre a la peruanidad. No se concibe el Perú sin esa síntesis racial que tiene en el mestizaje el centro gravitacional de su evolución social, económica y cultural. El Perú, a la luz de esta realidad, siempre ha sido uno e indivisible. De modo que existe respeto por los pueblos andinos o amazónicos, y caminamos positivamente en pro de eliminar la discriminación racial, tema que lamentablemente muchas veces resulta siendo manipulado por quienes sólo buscan llevar agua para sus molinos, vale decir para sus ambiciones políticas. De seguro que el ministro Pastor continuará poniendo el tema en su real dimensión frente a oenegeístas como Jens Harting Danielsen, José Cali Tzay, Pierre-Richard Prosper o Patrick Thornberry, entre otros.

EXPRESO

Casa Cor y los municipios

Por: Mariella Balbi

Durante cerca de 20 años he pasado por la puerta de la magnífica casona barranquina Rosell Ríos y en alguna oportunidad pude conocer los interiores. Magnífica, de divina arquitectura, es el símbolo de una época donde la estética —a diferencia de hoy— merecía más. Pese a todo su valor, estaba en ruinas y esto iba in crescendo. Cada vez que la veía me asaltaba un sentimiento de culpa por no hacer nada para que la desidia y el desinterés por el patrimonio no ganaran la partida. La tarea se veía titánica e imposible. Sabido es que la impotencia genera disgusto y angustia. Ya en el último tiempo la pequeña cúpula de la entrada se desplomaba, pero no había salida alguna. Un verdadero agobio.

De pronto, la vemos en pleno proceso de restauración y aunque está bastante herida, los trabajos que está haciendo Casa Cor para recuperarla no solo muestran una restauración honesta sino que lograrán devolverla a su belleza original. Barranco es un municipio de pocos recursos y la casa Rosell Ríos pertenece a un buen grupo de herederos, cosa que dificultaba su rescate. Sin embargo, los sucesivos burgomaestres nunca le regalaron ni siquiera una capa de pintura al agua. ¿Saber que está en buenas manos nos da esperanza de que sea posible poner en valor tanta casa preciosa y con historia que hay en Lima?

Con pesar, creo que no. “He regresado después de un año”, dijo un amigo catalán, “y tengo mucha angustia porque han destruido muchas cosas bonitas”. A los alcaldes no parece importarles y a estas alturas el cemento que ha corrido bajo el puente es algo difícil de revertir. Al tratar de buscar el porqué de la indiferencia de la gente que se supone tiene cultura, se concluye que luchar contra la municipalidad es el infierno sin aire acondicionado, una hormiga contra un tiranosaurio, exige tiempo y dedicación. La otra razón es que las clases altas o ilustradas de Lima no se identifican con su ciudad, llegan a su cuadra y con las justas. Prefieren eximirse de esa tarea, van poco al Centro de Lima y la historia de su país les es indiferente. Afortunadamente surgió la fórmula de Casa Cor, si la memoria no me falla ya van tres casonas restauradas impecablemente. El reto es que esta manera de operar llegue al Rímac, a Barrios Altos, al Centro de Lima, a Santa Beatriz, a la avenida Arequipa, a lo poquito que queda en Barranco, Chorrillos y Miraflores, una alcaldía tenazmente cementera. ¿Será así?

EL COMERCIO

Respuesta al presidente García

TODOS GANAMOS CON LA CRÍTICA Y EL DEBATE

Por: Henry Pease

Me alegra mucho que el presidente García, en reacción rápida y democrática, aclare que el referéndum lo propondrá una iniciativa popular, es decir, recogiendo un millón y medio de firmas y no él como sostuvo en su mensaje a la nación. Faltaba esa precisión, justamente porque estaba hablando como presidente, no como un ciudadano más. No me equivoqué, pues.

En el otro tema creo que le faltó tiempo para leer porque me reclama lo que está escrito, en blanco y negro. Escribí tras sostener que hay que cerrar los actuales ministerios: “Otra cosa es que exista una autoridad nacional de educación o salud que regule y supervise la calidad y acredite o no a quien la ejerce con autonomía”. Por tanto no se puede decir que propongo 25 calidades y contenidos.

Hice esta propuesta en el primer debate de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo en el Congreso y no tuvo acogida porque a muchos les parece que si se desaparece un ministerio desaparece la función y su prioridad. El presidente comparte esta visión al decir que debieran existir “en última instancia”. Justamente esa idea algo anacrónica de última instancia administrativa es la que no cabe en un Estado descentralizado. Con esta lógica las administraciones soplan la pluma siempre hacia arriba.

Se requiere una agencia nacional con equipos del más alto nivel profesional, académico y político que acredite y vele por la calidad de la educación, por ejemplo. Su poder no está en administrar sino en la capacidad de dar o quitar valor oficial al maestro y a la escuela. No debe ser una instancia administrativa que agregue pasos, procedimientos ni papeles. Norma aplicando la ley y evalúa.

Cada vez que hemos tenido un avance descentralista, le sigue un tiempo de marchas atrás, que las burocracias del Gobierno Central se encargan de agrandar. Pero, además, como las imágenes cuentan para la mayoría de los peruanos, un Ministerio de Salud significa administrar hospitales y uno de Educación, dirigir escuelas y allí dirigen sus reclamos. Lo vimos en los intercambios verbales entre el Minsa y el Gobierno Regional de Puno ante las vacunas que tenían y no aplicaban y la gripe que afectaba a los más pobres.
EX PRESIDENTE DEL CONGRESO

EL COMERCIO

Inversión peruana en Chile

SE REFUERZAN LAS RELACIONES COMERCIALES CON EL VECINO DEL SUR

Por: Editorial El Mercurio de Chile

La noticia de que el grupo peruano Brescia adquirió las operaciones de la empresa cementera francesa Lafarge en nuestro país (Cementos Melón) en la suma de 555 millones de dólares solo tiene facetas positivas. Lafarge es uno de los tres grandes grupos mundiales de cemento, y sus actividades se vieron afectadas por la recesión mundial. Eso lo obligó a deshacerse de algunos activos para enfrentar las dificultades y tratar de conseguir una caja de unos mil millones de dólares. Cementos Melón era un activo apreciado, y por eso mismo podría tener más liquidez.

De hecho, el que la venta haya sido una operación tan rápida es una de dichas facetas positivas, porque indica que la economía chilena tiene la credibilidad necesaria para que los agentes internacionales se interesen por adquirir en ella activos importantes sin mayores dilaciones. Esta es la segunda mayor inversión internacional en nuestro país en lo que va del año, luego del ingreso de Wal-Mart, tras adquirir el 60% de D&S.

En el Perú, este hecho fue ampliamente destacado, pues constituye la mayor inversión peruana en Chile y marca una interesante tendencia: ya no son solo las inversiones chilenas en el Perú las que hacen noticia, sino también a la inversa. La importancia de esto es evidente. Las relaciones entre los países se estrechan cuando se multiplican las relaciones económicas entre ellos, inversiones, comercio, sociedades. Ese proceso crea favorables dependencias mutuas, intereses complementarios y un intercambio fluido entre personas, sean ellas empresarios, ejecutivos o trabajadores. Asimismo, los servicios bancarios, de seguros, turísticos, se ven demandados, integrando a su vez un círculo que solo puede ser virtuoso.

Chile y el Perú tienen relaciones aún marcadas por tensiones históricas, traducidas en la actualidad en el diferendo respecto de la delimitación marítima norte que el Perú ha planteado a la Corte Internacional de La Haya. Pero esta inversión peruana en Chile, además de los casi US$5.000 millones de inversión chilena en Perú, marca para dichas relaciones en el siglo XXI un camino distinto, de intercambio, intereses comunes, servicios y prosperidad compartidos. Es lo que el presidente García ha planteado, y lo que el Gobierno de Chile prefiere. Cabe desear que el flujo de inversiones peruanas en nuestro país continúe, y dar obvia bienvenida a iniciativas que aporten realmente al desarrollo económico de ambos países.

EL COMERCIO

Reforma pendiente del Sistema Privado de Pensiones

Quedan pocas dudas respecto a los beneficios que, comparativamente, ofrece el Sistema Privado de Pensiones (SPP) sobre el sistema nacional, en especial para aquellos trabajadores que se incorporaron a la población económicamente activa formal a partir de su creación. Sin embargo, también es claro que en los últimos 15 años debieron realizarse varios ajustes para que el sistema sea más eficiente, eficaz, seguro y, sobre todo, equitativo y justo.

En cuanto a la equidad y la justicia, nada se ha hecho para modificar la ley del SPP que faculta a los afiliados mayores de 55 años ,que se encuentren desempleados, a acogerse a la jubilación adelantada.

Según diversos estudios, las probabilidades de encontrar un nuevo puesto de trabajo a esa edad son muy bajas y resulta, si no injusto, absurdo que estas personas deban pasar apuros y angustias económicas —o esperar hasta 10 años por lo menos— antes de poder acceder a un fondo que les pertenece, pero que la ley, tal y como está, le impide tocar.

También está pendiente de aprobación una modificación para que las altas comisiones que cobran las AFP por gestionar los fondos de sus afiliados guarden relación con las ganancias que el sistema previsional genera a sus afiliados. La propuesta de establecer un esquema de comisión mixta es interesante pero, como todo, perfectible.

Por ejemplo, se propone una comisión pequeña y fija que serviría solamente para cubrir los gastos de operación de la AFP (es decir, que asegure su funcionamiento), y una comisión variable, cuyo monto dependería de cuán rentable sea para el afiliado. No se puede perder de vista que el aporte realizado al Sistema Privado de Pensiones es actualmente obligatorio, no importa cuán insatisfecho esté el aportante con el servicio que recibe de una administradora determinada. No hay dónde irse.

Por último, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP debería terminar de establecer un índice de referencia —que refleje la rentabilidad de un grupo de valores e instrumentos de inversión similar a aquel en el que invierten las AFP— contra el cual comparar el rendimiento de los fondos de las administradoras. De esta manera, se podría restituir y poner en efecto el concepto de rentabilidad mínima que cayó en desuso con la creación de los multifondos.

Con esto último, las administradoras de pensiones deberán tomar dinero de su propio capital cada vez que los fondos que gestionan rindan por debajo de dicho parámetro. De esta manera, no solo las utilidades de las AFP sino también su patrimonio se verían afectados por su eficacia al gestionar los recursos de sus afiliados que, finalmente, es su razón de ser.

La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP presentó las propuestas señaladas el año pasado ante el Ministerio de Economía y el Congreso de la República. Hasta cierto punto resulta comprensible que la crisis internacional —es decir, la caída de las exportaciones, de los precios de los minerales, de la producción, de las ventas e incluso del empleo— haya dilatado la aplicación de las reformas pendientes, pero nada justifica no retomarlas, sobre todo cuando se está afectando el patrimonio de miles de trabajadores.

EL COMERCIO

2.8.09

La enfermedad de la mentira

Para ganar las elecciones en el Perú se requiere que el candidato sea capaz de ofrecer a la gente cosas que no va a cumplir. Es no sólo la experiencia de Alan García, que hizo reflexionar a Aldo M sobre el fenotipo del abanderado de la lucha contra el antisistema (si es demasiado sincero, pierde), sino las anteriores de Toledo, Fujimori y Belaunde (prometió un millón de empleos en 1980), lo que demuestra que eso que se llama despectivamente populismo y que se entiende como ofrecimientos de mejoras directas a las mayorías, es parte del juego, como lo es no cumplir o hacer exactamente lo contrario (el no shock de Fujimori, por ejemplo), arguyendo que una cosas es como candidato y otras como gobernante.

El punto aquí es que García no sólo promete e incumple lo que ofrece para ganar elecciones, sino que su ejercicio del poder es una sucesión de promesas, algunas espectaculares, destinadas a no ser realizadas. Una mentira que ya no está detrás de votos, sino que aparenta ser una iniciativa inteligente y digna de un debate y de alguna movilización de fuerzas. En los años 80, hubo algunas como la nueva capital del Perú en Jauja, sin que nunca hubiera la intención real de hacer algún cambio. Otro caso fue el del trigo de altura en Puno, que condujo hasta la instalación de un centro experimental en el altiplano. Y otro el cambio del patrón alimentario para difundir los cultivos andinos, como la kiwicha, el tarwi y la quinua.

Hacer el recuento de las promesas y los incumplimientos de Alan García entre 2006 y 2009, que son distintas a sus mentiras electorales, puede ser un ejercicio abrumador. Es difícil entender que cada discurso contenga decenas de anuncios de los que se han tomado en serio apenas dos o tres por año, y eso tal vez sea exagerado. Véase, por ejemplo, el caso de “Sierra Exportadora”, una fórmula para salir del paso frente a la prioridad que los TLC y las políticas pro-exportadoras otorgaban a la agroindustria de la costa. ¿Cuánto le ha costado al país llegar a la conclusión ya conocida, que la sierra es principalmente productora de alimentos para el mercado nacional, y que sus exportaciones son excepcionales? Y podemos seguir: ¿cuánto papel se gastó en si era posible o no el “pacto social” del 2007, para el cual el gobierno nombró un secretario ejecutivo que luego derivó a otro puesto, igualmente fantasmagórico, como es el llamado “acuerdo nacional”?

Trenes de vía incompleta, Oficina Anticorrupción descabezada, Forsur que no reconstruye nada, comisarías del siglo XXI que nadie ha visto, cárceles que se están construyendo, pero todavía no están localizadas, etc., son las marcas del alanismo. Esa enfermedad de la mentira que toma forma de gobierno cada veinte años.

LA PRIMERA

Derechos de autor

CESAR H.

Un jurado de los Estados Unidos ha condenado al estudiante Joel Tennenbaum a pagar 675,000 dólares a cuatro casas discográficas que él pirateó desde la Red.

Tennenbaum se declarará en bancarrota para no pagar y el juicio será un proceso interminable.

Los sellos discográficos no tienen apuro en cobrarle a Tennenbaum, estudiante de 25 años y residente en Boston.

Lo que querían era que se enviara un mensaje policiaco-judicial a los que, como Tennenbaum, descargan música no para sí sino para “distribuir”, como si de un regalo se tratara, entre sus amigos.

Hace pocas semanas las disqueras habían obtenido su primer triunfo cuando un jurado federal de Minneapolis dictaminó que una mujer, que había trasegado música bajada del Internet, debía pagar dos millones de dólares como indemnización por un delito en contra de los derechos comerciales de terceros.

Aquí hay una discusión muy animada y aleccionadora sobre el asunto de los derechos de autor.

Por un lado están los ortodoxos e inflexibles señores feudales de instituciones que dicen velar por esos derechos. A ellos les cuesta mucho aceptar que la Red ha borrado fronteras y murallas y ha creado un capítulo nuevo en las relaciones humanas y en las condiciones del comercio.

No es posible castigar a quien descarga música para su consumo personal. Es como si una cafetería cobrase por el placer de pasar por su puerta y oler el aroma de sus mezclas.

Y lo mismo está pasando con las películas que ya agotaron su paso por el circuito de los cines.

Música y películas están allí, al costado de un vínculo y al alcance de una tecla. Y eso es demasiada tentación. Sólo un hombre ensimismado y sin tiempo, como el que escribe estas líneas, puede pasar de largo por ese convite que, además, tiene el atractivo del placer prohibido.

Sin embargo, los derechos de autor existen. Y los derechos de los sellos discográficos y de los estudios de cine, también están vigentes.

De modo que una cosa es esa felonía inocentona de bajarse música para el iPod o cine para la propia vista y otra es creer que estamos en el mundo de los piratas del caribe, con Johnny Depp de presidente y Cara de Pulpo de primer ministro.

O sea que una cosa es el usufructo íntimo de lo que es inevitable que circule por la chicotería de la aldea global, y otra -bien diferente- es alentar a las mafias chinas o rumanas (o peruanas) a hacer de la capa un sayo y del derecho una cagarruta.

Hay en el Perú unos criollazos disfrazados de anarquistas y de archiliberales que lo que pretenden es que no haya legislación sobre la piratería ni definición de lo que es monra electrónica, ni castigo alguno para el robo de los intangibles.

Porque el que crea arte, el creador de algo que primero es milagro y después es artículo de consumo, aspira, legítimamente, a vivir de lo que hace.

Y las empresas que patrocinan a los músicos populares, por ejemplo, esperan, con todo derecho, a recuperar sus inversiones y ganar dinero. Porque así de fenicias son las cosas.

¿Que deberían ganar mucho menos esos monstruos transnacionales? No tengo la menor duda. Pero esa es otra discusión. ¿Que el arte debería ser lo de más libre circulación en este mundo que se pudre con tantas cosas inútiles? Claro que sí. Pero entonces habrá que cambiar las leyes internacionales. Y hacerlo al unísono. ¿Que es un abuso elitista que una película nueva cueste 50 soles y otra pirateada 3? Seguramente.

Pero con esa lógica también podríamos comprar camionetas robadas, que siempre serán más baratas, y con esa ética no tendríamos ninguna autoridad moral para protestar cuando algunos pandilleros llaman pisco a su aguardiente y cebiche a su bocado.

Por ahora, quien se apropia de lo ajeno para obtener beneficios no es un ciudadano del mundo ni un globoaldeano que no requiere de visas ni permisos. Es más bien, modestamente, un ladrón. Que su ganzúa sea tan invisible como lo que sustrae -el derecho autoral- no lo exime de responsabilidad.

La Red ha borrado muchas cosas. Lo que no ha borrado es el Código Penal. Y los ciberpájaros fruteros, que satanizan a todo aquel que recuerde que los autores existen, deberían dejarse de pronunciar discursos gonzalezpradistas.

A veces pareciera que Abimael Guzmán hubiese ganado la batalla de los valores.

LA PRIMERA

Mensaje en una botella

Hay dos maneras de enfocar el mensaje del 28 de julio: una es la obligación constitucional de dar un interminable y aburrido recuento de obras a la población, la otra es tomar la oportunidad para ofrecerle un horizonte al país. Creo que uno de los motivos por el cual muchos, incluyendo este diario, han considerado que el discurso ha sido poco satisfactorio es que en el tema de fondo no hubo un mensaje claro de la dirección que va a adoptar el gobierno en los últimos dos años de su mandato.

Existió, eso sí, iniciativas de reformas políticas que pueden ser fundamentales para la marcha futura del país ante la poca legitimidad que tienen la mayoría de gobiernos regionales y el masivo rechazo que recibe el Congreso del electorado. La segunda vuelta en las regiones y la renovación por mitades del parlamento podrían revertir esas dos enormes deficiencias del sistema político peruano. Si bien es una lástima que se propongan estas reformas en el cuarto y no en el primer año del gobierno, de cualquier manera es un paso adelante. Esperamos que el presidente no pierda el entusiasmo manteniendo la presión para que el Congreso, que evidentemente no está interesado en la segunda propuesta, actúe rápido.

En lo que respecta al proyecto de potenciar núcleos organizados para realizar obras comunales, en el papel parece una innovación para democratizar el gasto aunque al colocar a un operador político del partido a cargo crea el temor de que se convierta en un ejercicio de clientelismo partidario. Por tanto, la oposición y la prensa deberán seguir con lupa cada paso que tomen para asegurar que no ocurra un despilfarro.

En materia económica dijo poco, lo cual hubiera sido un gran alivio con García marca I cuando los discursos del 28 eran esperados con terror. Pero luego de haberse perdido durante el último año el principal motor del crecimiento que eran las desbordantes expectativas empresariales, hubiéramos esperado al menos un intento por recobrar la confianza extraviada, especialmente si se quiere volver a crecer de manera adecuada. De cualquier forma, el prudente manejo económico de García en este gobierno está finalmente enterrando el alma en pena de la hiperinflación que dejó del anterior.

Lamentablemente lo mismo no se puede decir del otro fantasma de su primer mandato: la corrupción. Aquí no se trata de dar leyes o reconstruir la prisión de la isla del diablo, pero sí de darle la confianza a la población de que se está actuando con celo y convicción. Los resultados de las encuestas –donde corrupción figura como el principal problema– indican claramente que el gobierno está fracasando totalmente en dar esa impresión.

Finalmente, aunque las críticas irriten al presidente García, es innegable que en el mensaje tampoco hubo acto de contrición y los dos principales eventos políticos del año que generaron graves crisis al gobierno, causando la caída de dos gabinetes –Baguazo y Petroaudios– fueron en un caso mencionado al paso y en el otro, olímpicamente ignorado.

PERU 21

Relaciones peligrosas

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


A raíz de la gira del canciller israelí Avigdor Lieberman por varios países latinoamericanos –entre ellos Perú–, algunos columnistas locales han descubierto un poco tardíamente el peligro que representa el eje Caracas-Teherán. Sin embargo, este diario se ocupó hace más de dos años del tema. Incluyendo, por cierto, un extenso reportaje sobre “misioneros” chiítas de Irán invitados por Chávez para convertir a los indígenas de la Amazonía al Islam. Toda la tribu Wayuu, por ejemplo, se ha vuelto musulmana, las mujeres se ponen el velo y los hombres practican tiro con fusiles Kalashnikov.
Y, modestia aparte, en enero de 2007 publicamos aquí una columna, con el mismo título que la de hoy, que consideramos pertinente reproducir en vista de la preocupante situación:

“La segunda visita a Venezuela del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, no debe tomarse a la ligera. El régimen teocrático de Teherán ha encontrado en Chávez un aliado estratégico de excepción por su cercanía a Estados Unidos y la influencia desestabilizadora que juntos pueden ejercer en Latinoamérica debería preocupar a los gobiernos del continente.

“No es casualidad que además de acuerdos comerciales y la creación de un ‘fondo estratégico’ de 2.000 millones de dólares para inversiones conjuntas, ambos hayan anunciado que se dedicarán a promover el ‘pensamiento revolucionario’ en la región y el mundo.


“A Irán le debe resultar tentador poner a Estados Unidos en una situación similar a la que sufrió durante la crisis de los 60, donde misiles rusos fueron desplegados en Cuba y apuntaban directamente a la nación norteamericana. Es sabido el interés de Hugo Chávez en poseer tecnología nuclear, así como la disposición de Irán de ayudarlo a obtenerla.

“Muchos consideran a Ahmadinejad apenas un payaso lenguaraz y no toman en serio sus anuncios de que se encargará de ‘borrar del mapa’ a Israel, como no hacen mucho caso de la bravata de Chávez de expandir la ‘revolución socialista’ en Latinoamérica. En los años treinta en Europa también consideraban a Hitler un bufón y ese error costó docenas de millones de vidas.

“Como señala Marcos Aguinis en un estremecedor artículo, Ahmadinejad es un distinguido instructor de los Basiji Mostazafan (Movilización de los Oprimidos), de la que actualmente forman parte nueve millones de personas, un 13 por ciento de la población de Irán.

“Los Basiji, niños de 12 a 17 años y adultos mayores de 45, a los que se les enseña la gloria del martirio, fueron organizados por Khomeini antes de la guerra con Irak. El Ayatollah compró a Taiwán 500.000 llaves de plástico y reclutó a igual número de niños, a los que se les dijo que con ellas podrían abrir las puertas del paraíso.

“Luego los mandó a limpiar rutas minadas por las tropas de Saddam Hussein. Los niños avanzaban en cerradas formaciones, haciéndolas explotar con sus cuerpos. Después podían ingresar, seguros, los soldados.

“En los tres primeros años de esa guerra que duró ocho, se calcula que 450.000 niños fueron enviados al frente a morir de esa cruel manera. ¿A quién querrá ahora colgar llaves de plástico Ahmadinejad en Latinoamérica?”

(Esta columna aparecerá esporádicamente hasta la próxima semana)


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LA RAZON

30 años de Haya

Hoy se cumplen 30 años de la muerte de Haya, "personaje proteico" como lo llamó Patricio Ricketts en la mejor crónica sobre esta desaparición, donde también le comparó con esos espectaculares ocasos norteños.

Tuve la suerte de conocer a Haya. Apenas me asomaba a los trece años cuando una vez en la sobremesa familiar se habló bastante de él (mi padre -sin ser jamás aprista- le ayudó mucho durante la clandestinidad) y alguien comentó que sería interesante invitarle, pero que seguramente no acudiría. Mi padre contestó que si algo tenía entre todas sus virtudes Haya era ser muy agradecido y que bastaba que levantase el teléfono para que ese viejo amigo viniese a comer cuanto antes, cosa que hizo y que sucedió.

Recuerdo que Haya llegó acompañado de su inseparable asistente Jorge Idiáquez. Anciano y todo, su presencia era muy fuerte, llenaba la habitación con su personalidad, era el macho-alfa que lideraba la manada, el centro hiperbólico de poder. He conocido por esta carrera a algunos jefes políticos importantes y sólo he sentido esa misma sensación con Felipe González. Es gente distinta a uno, que tiene una inexplicable aura que no tenemos los demás. Te infunden un respeto inusitado por más cínico que seas, exhalan majestad y "gravitas" en sus movimientos. Y son, a pesar de todo, sencillos, nada soberbios.

Mi tan fiel memoria no registra en detalle qué se habló, aunque vagamente me viene a la mente que se habló sobre la próxima Constituyente, sobre la persecución, sobre Prado, sobre sus perros "Tony", sobre la Italia fascista, la URSS auroral, y sobre Roma, ciudad que tal parece que Haya amaba mucho. Como, sentado a su diestra, le pregunté muchas cosas me llamo "reporter" y me regaló una conchita que con un imperdible que decía APRA. También me dedicó una biografía suya hecha por el pintor Felipe Cossío del Pomar. La conchita se perdió, pero el libro aún lo conservó.

Al año siguiente el viejo león barrió en la Constituyente y guió los debates con mucha firmeza. Hay una foto muy graciosa donde se observa cómo Haya mira con estupor un desfuerzo de Hugo Blanco. Lamentablemente, alguna vieja maldición segó su vida y le impidió -una vez más- llegar a la Presidencia, la que este octogenario tenía al alcance de la mano en 1980.

Es que Haya debió ser presidente en 1962 o 1968, cuando estaba muy maduro en su sapiencia, pero el veto y el descarado golpe pro belaundista de 1962 y la alianza de los sectores rojos y conservadores antiapristas en 1968 impidieron esto, pues era seguro que barría en las elecciones de 1969 y nuestro país hubiese sido muy distinto. El partido militar (el más antiguo partido del Perú, como le llamó Basadre) debió dejarle gobernar en los 60. Ya el sesudo 30 años de aprismo (su mejor libro a mi juicio, aunque Impresiones de la Inglaterra imperialista y la Rusia soviética es muy interesante) le pintaba como el socialdemócrata moderno que el Perú necesitaba y que García quiere ser ahora.

Nunca fui antiaprista (no podría haberlo sido al haberme impresionado mucho el intelecto y la personalidad de Haya), pero sí muy antialanista por las barbaridades de éste en su primera administración (ya superado, porque el propósito de enmienda debe ser valorado. "Mortal, no hagas tu odio inmortal", solía decir Haya) y eso me llevó alguna vez a escribir la barbaridad de que "ojala Haya hubiera nacido en Chile". Abjuro de ese dislate.

correo

Al diablo

Por Mirko Lauer

Cuando las casas de la cultura se arranchan el derecho a usar a los diablos, es que el asunto de la propiedad intelectual está llegando a extremos ridículos. El INC boliviano reclama porque Karen Schwarz, aspirante peruana a Miss Universo, piensa lucir en Bahamas una tenida inspirada en la diablada del altiplano.

Los diablos del carnaval de Oruro han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por Unesco, y para nuestros vecinos eso significa una patente de exclusividad. ¿Y los diablos puneños? Como en el caso del mar que les arrancó Chile, los burócratas culturales bolivianos quieren dejar al Perú sin acceso al diablo.

En este caso se está abriendo una puerta peligrosa, pues los orígenes de estas bellas máscaras son notoriamente borrosos (generalmente adscritas a lo colonial, en un sentido genérico), además de que se parecen mucho a las máscaras de dragones chinos también merecidamente famosas en el mundo. Cuidado, que también puede haber Indecopi en el infierno.

Como en la región son muchas las riquezas culturales que se traslapan, la pugna por la exclusividad se presenta interminable. A lo que debemos sumar los casos en que la riqueza no se traslapa y da lugar a diversas formas de apropiación. Todo lo cual forma un laberinto conceptual del que no vamos a salir fácilmente.

Imaginemos a la multitud de las localidades españolas donde se baila disfrazado de diablo reclamando paternidades, y hasta propiedad, por todo el territorio andino (en términos de vestigios culturales la zona más europea en cada uno de los diversos países). La Unesco no puede garantizar que los bolivianos son los genuinos diablos de la historia.

Más aun porque no hay en los diablos del altiplano rasgos que puedan asignarse de manera exclusiva a formas identificadas de pensamiento andino. Son rostros que para llegar a ser fieros combinan al león de tierra y a la serpiente salida del mar, como casi todos los diablos de occidente, y no pocos de oriente.

A la hora de revisar imágenes de máscaras del diablo en el mundo para hacer este comentario se nos hizo evidente cuánto se pueden parecer todas. No son solo los cachos de rigor, sino todo el trazo que busca comunicarnos una maldad imponente y festiva. Por casi todo el mundo Satanás en efecto parece el mismo patrocinado por la Unesco.

Aun si asumimos la improbable circunstancia de que el INC boliviano pudiera tener la razón, ¿qué es lo que le impide a esos funcionarios alegrarse de que una joven peruana concurse con un atuendo de origen boliviano? ¿No nos alegraríamos aquí al ver a, digamos, Evo Morales calarse un chullo peruano? De pronto hasta ya lo hemos visto hacerlo, sin darnos cuenta.

LA REPUBLICA

Exportar gas es, además, un pésimo negocio

Por Humberto Campodónico

El principal problema de la renegociación en el 2005 del contrato del Lote 88 para que se puedan exportar sus reservas a México es que se desabastece el mercado nacional. Por ello, para que el Perú pueda contar con gas de inmediato, la nueva renegociación de ese contrato debe establecer que el 100% de dichas reservas, las actuales y futuras, se destinen exclusivamente al mercado interno.

Siendo ese el principal problema, no es el único. Existe el problema con el precio de venta del gas que va a exportar el consorcio Peru LNG (que no podrá ser el del Lote 88). Sucede que ese precio es inferior al precio al cual lo tienen que comprar nuestros vecinos y, también, al precio al cual hoy se vende el gas en el mercado peruano. Vamos por partes.

Bolivia le vende gas natural a Brasil a través del gasoducto Santa Cruz-Sao Paulo. El precio de venta en boca de pozo varía de acuerdo a una fórmula pactada entre las partes. En mayo, este precio fue US$ 7.8 por mil pies cúbicos (mpc). Lo mismo sucede con el precio de exportación a Argentina, que en el mismo mes fue US$ 5.7 por mpc.

Chile importa gas desde Argentina. Pero debido a la falta de gas para su mercado interno, Argentina ha restringido las exportaciones. No solo eso. Argentina no solo ya no exporta, sino que ha comenzado a importar Gas Natural Licuado (GNL), que viene en buques y es más caro. Por ello, el gobierno ha decidido poner una retención (impuesto) a las exportaciones equivalente al 100%. Esto hace que el gas que Chile importa desde Argentina cueste US$ 15.4 por mpc.

A partir de este mes, Chile va a importar GNL en buques, que va a llegar al Terminal de Quintero. Según la estatal ENAP, miembro del consorcio importador, el GNL será más barato que el gas argentino y costará alrededor de US$ 8.23 por mpc.

En EEUU, rige el precio Henry Hub, que actualmente está en US$ 4.0 por mpc (cuando el precio del petróleo estaba alto llegó a costar US$ 9 a 10 por mpc). En México también rige el Henry Hub. En el caso de la importación de Perú, Repsol ofreció que vendería nuestro gas al 91% del precio Henry Hub. Por tanto, México pagaría hoy a Repsol la suma de US$ 3.64/mpc.

Pero el precio que se pagará al consorcio Camisea será mucho menor, porque hay que descontarle el costo de transporte (los buques), el costo de licuefacción (en Pampa Melchorita) y el costo del gasoducto desde Cañete hasta Camisea. La suma supera los US$ 3.50 por mpc, según Peru LNG. Esto quiere decir que –al precio actual– el consorcio Camisea apenas si tendrá ingresos de US$ 0.14 / mpc. Es el precio más bajo de toda la Región, en verdad, es un precio miserable.

La cosa se agrava cuando se le compara con los precios en el mercado interno. Según Osinergmin, el precio en boca de pozo para las centrales eléctricas y las industrias en el 2008 fue US$ 1.51 y 2.54 por mpc, respectivamente. O sea que el precio de exportación es más barato que el del mercado interno, lo que tiene implicancias fiscales y para el canon del Cusco. Es verdad, aunque usted no lo crea.

Es por eso que la Contraloría ha emitido un informe que cuestiona severamente la forma en la cual se negociaron (digo, es un decir) los contratos de exportación. Además de dejarnos sin gas, esos precios no solo son más bajos que aquellos que pagan el resto de países de la Región, sino de lo que pagamos nosotros. Si ese mismo gas se usara para la petroquímica, su rendimiento sería 20 a 30 veces mayor (así como lo lee). Entonces, ¿para qué se exporta? La rectificación de lo mal actuado recién comienza.

LA REPUBLICA

La era del hombre Arana

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

El rumbo del gobierno en los últimos dos años

La afirmación del presidente Alan García sobre la buena recepción que, “en términos generales”, tuvo su mensaje al Congreso es poco comprensible salvo que se refiera a comentarios de su equipo.

Por ejemplo, del premier Javier Velásquez Quesquén, quien sostiene que con el mensaje presidencial y el nuevo gabinete el gobierno ingresa a “una segunda etapa en la que se acercará más a la gente y se empujará mejor la descentralización”.

O la respuesta del congresista Jorge del Castillo al titular críptico y extraño de ‘¿Viraje al centro?’, sosteniendo que, tras cumplir ‘la primera etapa’ en la que se debía “generar confianza en la ejecución de políticas de estabilidad económica y jurídica”, ahora se ha dado “un golpe de timón” para “entrar más agresivamente a un proceso de redistribución”.

El gobierno ya se siente en el umbral del momento de ‘a gozar sabroso’ luego del supuesto sacrificio de los tres primeros años, es decir, el tiempo del reventón y de preparar el terreno para las elecciones regionales/municipales y presidenciales/congresales que están a la vuelta de la esquina.

Al gobierno se le nota agotado, lanzando fuegos artificiales con pólvora mojada como la renovación parcial del Congreso –cuyo fin central es distraer a la gente–; e improvisado, como fue obvio con la propuesta de la cárcel selvática para los corruptos que obligó al ministro Aurelio Pastor a realizar la función que mejor le sale: dar la cara ante un desaguisado.

Entre agotamiento e improvisación, el plato de fondo de la ‘segunda etapa’ es la ‘descentralización popular’ a través de ‘núcleos ejecutores’, que no son otra cosa que darle dinero directamente a la gente para que realice pequeñas obras.

La idea es buena, pero requiere de control eficiente y técnico para evitar que se vuelva carnaval preelectoral. Y es ahí, precisamente, donde se le ve el fustán a la verdadera intención de esta iniciativa presidencial, pues el sistema va a ser manejado por nada menos que el activista aprista especializado en organizar mítines políticos: Carlos Arana.

Ni corto ni perezoso, este jefe de Foncodes cercano a Agustín Mantilla –quien hace tres años anunció a los compañeros que solo había que esperar un poquito para el abordaje–, organizó el lanzamiento de la ‘descentralización popular’ en Palacio con cien dirigentes que inaugurarán el sistema. Quizá sean los comentarios de estos muchachones a lo que se refería el presidente por “buena recepción”.

Con la presencia en esta ‘segunda etapa’ de Velásquez Quesquén en la PCM, Luis Alva Castro en la presidencia del Congreso, y apristas de choque –como Pastor– en el gabinete, ha empezado la era del ‘hombre Arana’.

LA REPUBLICA

Manos a la obra

Las buenas ideas, vengan de donde vengan, tienen que recibir respaldo para que su aplicación a la realidad consiga los objetivos para las que fueran formuladas. El planteamiento presidencial referido a los “núcleos ejecutores” y a la “descentralización popular” no debe ser satanizado a priori sin analizarse desapasionadamente sus perspectivas y bondades.
La verdad es que no se trata de esquemas desconocidos para nuestra historia y menos de términos extraños o efectistas. En esencia, estamos frente a una versión corregida y aumentada de la tesis belaundista denominada Cooperación Popular, la misma que se inspiró en la laboriosidad del Incario.

Para algunos, los “núcleos ejecutores” constituirían fuerzas de choque del partido oficialista; para otros, serían expresiones populistas para consolidar un clientelaje electoral con miras al 2011; y no faltan quienes afirman que la intención es desarticular a los municipios contestatarios al gobierno central. Lo cierto es que esas críticas se hacen sin base y de manera egoísta, porque sus autores no piensan en lo positivo que implicaría involucrar y movilizar energías, creatividad y juventud –principalmente– en tareas de infraestructura nacional, cuyo déficit alcanza la friolera de US$ 24 mil millones. Entonces, señores, como peruanos ¿cuándo vamos a sacudirnos de la costumbre de señalar que todo está mal antes de haberse sopesado las ventajas o desventajas de determinadas propuestas?

Si la sospecha va a cundir sobre todo rincón de la administración estatal o incluso en aquellas fórmulas público-privadas, sean éstas grandes o pequeñas, pues sencillamente nos vamos a pasmar y el país quedará paralizado. Y en el campo de los “núcleos ejecutores”, son más las ventajas que encierran que los contras. Porque se trata de una iniciativa que responde a la pregunta que persistentemente se ha venido haciendo la clase dirigente y la ciudadanía: ¿cómo hacemos para dinamizar el gasto público y la ejecución de obras, en particular en las regiones? Pero hay más interrogantes que responder al efecto: ¿qué hacemos para generar empleo antes de repartirse S/. 100 al mes a las familias más pobres de nuestra nación? ¿No es esto asistencialismo puro? Igualmente, ¿no es acaso un tema preocupante contar en nuestra población con una enorme estadística de jóvenes a los cuales el Estado no les da alternativas para desarrollar sus ideales y desplegar sus fuerzas? Dentro de ese contexto, los “núcleos ejecutores” adquieren especial relevancia.

Las respuestas a tales interrogantes podrían venir a través de la puesta en práctica de la “descentralización popular” y los “núcleos ejecutores”. Inclusive, ante la cuestión de cómo gastar miles de millones de soles que se acumulan inservibles en gobiernos locales y regionales, verdaderos entes que se supone debían ser más eficientes para superar la lentitud estatal, sin embargo muchos de ellos sólo son ejemplo de burocratismo e improvisación, la salida va por conjugar a las administraciones locales con la iniciativa comunal. Además, antes de que el Presidente de la República formulara la invitación a jóvenes de 18 a 28 para que se asocien y con asesoría del Foncodes o de los municipios elaboren y ejecuten proyectos, la verdad es que ya existían muchos distritos donde la alianza municipal-vecinal camina satisfactoriamente. Estamos pues en un momento en el que esos silenciosos ejemplos de democracia participativa pueden extenderse y sistematizarse bajo el marco de la descentralización popular. Con más infraestructura y generación de empleo, ganará el país. Manos a la obra.

EXPRESO

Defendiendo los núcleos ejecutores

DEMOCRACIA Y DESCENTRALIZACIÓN POPULAR PARA LOS MÁS POBRES


Por: Alan García Pérez Presidente del Perú

La descentralización popular es un nuevo camino por el que los gobiernos regionales, los municipios y los ministerios podrán ejecutar parte del gasto público a través de los grupos organizados de la sociedad o núcleos ejecutores. Su objetivo es que el gasto y los beneficios del crecimiento lleguen directamente a la base más humilde y necesitada del país, garantizando su integración y solucionando los reclamos sociales.

Es un hecho que, a pesar de la descentralización regional y local y del esfuerzo del Gobierno por extender los servicios sociales, la capacidad de gasto del sector público no llega con velocidad a las áreas de mayor pobreza y esto demuestra que las instituciones y las leyes son aún insuficientes. Debemos adecuar las leyes a la realidad social.

Según los últimos datos, en este año 2009 el total de fondos para invertir sería de S/.26.638 millones. Pero de ese monto solo se ha invertido hasta el 31 de julio S/.7.087 millones, es decir el 26%. En los próximos cinco meses deberían invertirse S/.19.500 millones, lo que resulta casi imposible.

Frente a eso hay más de 30.000 pequeños proyectos reclamados por los caseríos y comunidades con un valor menor de S/.300.000 cada uno y cuya ejecución requiere poca tecnología. Sin embargo, por ser gasto público, requieren cumplir severas exigencias de inversión que demoran años y complicados trámites de licitación. Esto que naturalmente es necesario en las grandes y medianas obras, no tiene ningún sentido para construir en las comunidades campesinas una escuela de cuatro aulas, un cobertizo de ganado o un pequeño canal de riego que ellos saben hacer muy bien y que han hecho muchas veces.

¿Qué proponemos con la creación de los núcleos ejecutores?
Que el pueblo organizado de las comunidades campesinas, asentamientos humanos, comunidades nativas, grupos juveniles y rondas campesinas seleccione una obra, formule un perfil de ella, solicite el financiamiento a los municipios, gobiernos regionales o ministerios y la ejecute directamente. Cinco mil obras de S/.300.000 cada una significan S/.1.500 millones de gasto, lo que es apenas el 5% de todos los recursos que tiene el Estado para gastar.

¿Cómo se logrará esto?
Autorizando a las entidades asignantes que tienen presupuesto, los municipios, gobiernos regionales y ministerios, a financiar las obras de menor dimensión que trabajarán los núcleos ejecutores.

¿Qué es un núcleo ejecutor?
Es un equipo elegido por la comunidad, el caserío o el asentamiento humano, que se constituye para llevar a cabo la ejecución de la obra. En realidad esto ya existe hace mucho tiempo en nuestro país. Se creó para el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes), también lo utilizó Pronamachcs en los comités conservacionistas, la Ley 29030 permite a las municipalidades gastar a través de comités de gestión. Además, las juntas de usuarios de riego que cobran el agua a nombre del Estado y que realizan directamente las obras de mantenimiento de los sistemas de riego son una especie de núcleos ejecutores. No es nada nuevo, pero hay que extender su ejemplo y utilizarlos mejor.

La comunidad constituye un núcleo con un presidente, un tesorero, un fiscal y un vocal, los cuales actúan ante las entidades asignantes, se acreditan ante el gobierno regional, municipal o un programa social. Presentan un proyecto para construir, por ejemplo, cobertizos, centros de acopio, pequeños reservorios, minipresas, viveros, conservación de suelos, aulas, postas, saneamiento y agua, y también, mantenimiento, reparación o apertura de trochas carrozables, etc.

El núcleo ejecutor de un asentamiento humano en la ciudad escoge muros de contención, escaleras, aulas de escuela, reparación de centros de salud, una obra saneamiento, etc. Una comunidad nativa puede escoger embarcaderos, reparación de caminos, comisarías, etc. Los núcleos de ejecución juvenil pueden encargarse de veredas, losas deportivas, tribunas y otras obras. Igualmente, las rondas campesinas, en temas agrarios, de caminos y de seguridad.

¿Cuáles son las entidades asignantes y quién controla la ejecución y el gasto?
Son los gobiernos regionales, los municipios y algunos programas de los ministerios los que reciben los pedidos, acreditan los núcleos y también promueven obras para los grupos sociales. Estas entidades aprueban las condiciones y lineamientos de la inversión, asignan los recursos, abren una cuenta en el Banco de la Nación y hacen los depósitos de acuerdo con el cronograma de ejecución.

Por su parte, el núcleo ejecutor popular es responsable ante la comunidad que lo controla cercanamente, rinde cuentas ante las entidades asignantes y sus miembros son responsables civil y penalmente por el uso de los recursos.

La propuesta es que, para este año 2009, se asigne hasta un 5% de los fondos de inversión (es decir, 1.000 millones de los 19.000 millones de soles aún no gastados) y que el año 2010 se asigne hasta 8% de todo el presupuesto de inversión para que sea ejecutado a través de las organizaciones sociales acreditadas.

Respuesta a las infaltables objeciones
Se han formulado hasta tres críticas: la primera, que este es un intento de manipulación por el Partido Aprista y el Gobierno. Y eso es totalmente absurdo, porque de los 25 gobiernos regionales solo dos tienen filiación aprista y de los 1.900 gobiernos locales solo 250 están dirigidos por apristas. Además el Foncodes solo se encargará de ejecutar su propio presupuesto sin ninguna intervención en la acción de los gobiernos regionales y locales que trabajarán con sus propios núcleos ejecutores.

Se ha dicho también que esto sería un gran peligro de descontrol y riesgo de corrupción. Respondo que en la historia de Foncodes desde 1995, el grado de irregularidades detectadas en decenas de miles de obras ha sido menor al 1%. Es decir, que la obra hecha y vigilada directamente por el pueblo tiene menor nivel de riesgo o de corrupción que la obra hecha por la burocracia y, naturalmente, es mucho más veloz. Esta segunda observación me parece, además, provenir de un enorme prejuicio centralista y racial.

La tercera observación ha sido que, en vez de los núcleos ejecutores, debería agilizarse y facilitarse la inversión por los municipios y regiones. Pero, por Dios, para eso es exactamente que se autoriza que los municipios y regiones puedan gastar a través del pueblo organizado.

Finalmente, este no es un tema novedoso. Debe estudiarse el D.L. 26157, que creó los núcleos ejecutores hace 15 años, el D.S. 015-96, que les otorgó capacidad para contratar servicios técnicos, maquinaria o transporte de material y para intervenir en procesos administrativos, la Ley 29030 para los núcleos municipales y también los decretos de urgencia 028-2006 y 079-2009 expedidos por este gobierno, que permiten a las regiones y a los municipios, donde se explotan recursos petroleros, usar hasta el 5% del canon a través de los núcleos ejecutores de las comunidades nativas.

La descentralización popular incorpora la participación social en el esfuerzo descentralista, pero además reconoce y constituye la capacidad ejecutora del pueblo y de esta manera involucra en la acción a millones de peruanos que hoy son espectadores pasivos del crecimiento económico y de la ejecución de los gastos. Mi objetivo es que los recursos lleguen directamente a los más pobres y que estos sepan que la democracia también es suya. Sé que miles de comunidades campesinas y nativas, asentamientos humanos, ronderos y jóvenes apoyarán la descentralización popular.

EL COMERCIO

¡Los consumidores tenemos derechos prioritarios!

En su reciente mensaje al Congreso y a la nación, el presidente Alan García puso sobre el tapete un tema realmente trascendental en el Estado de derecho: la defensa irrestricta de los derechos de los consumidores.

Efectivamente, los ciudadanos que ejercen sus deberes y derechos democráticos son también elementos protagónicos de la economía social de mercado, no solo como contribuyentes sino como compradores de bienes y servicios,

Al respecto, el primer mandatario denunció los excesos en ciertos cobros de tarjetas de crédito y en las reconexiones de servicios de telefonía y agua, y anunció que planteará ante el Congreso la creación de un código del consumidor. A ello se han sumado en la última semana las denuncias sobre robos de partes de autos en algunas playas de estacionamiento, que hasta ahora no habían merecido la atención de los propietarios de las mismas.

Sin duda, se trata de un tema acuciante que preocupa a la mayoría ciudadana. La creación del Indecopi (Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y Protección de la Propiedad Intelectual) significó un hito al ejercitar nuestros derechos, pero queda mucho por hacer para que los derechos de los consumidores se instalen definitivamente en el sistema legal y en las mentes de las empresas, el aparato estatal y los propios ciudadanos.

Por lo pronto, es positivo que el Indecopi haya presentado un sistema por el cual los usuarios podrán seleccionar el tipo de publicidad que recibirán por medios electrónicos y telefónicos, solo si ellos lo autorizan. Dicho registro de consumidores, llamado Gracias No Insista, entrará en vigencia el 15 de setiembre y penaliza duramente a las empresas transgresoras.

Se trata de un avance importante, que debe ser complementado con otras acciones promovidas por las asociaciones de consumidores, que deben denunciar cualquier abuso y hacer valer sus derechos en todas las instancias burocráticas y legislativas.

En cuanto a los reclamos sobre tarjetas de crédito, no se trata de intervenir o interferir en las tasas ni en el libre mercado, sino de evitar cobros abusivos en la renovación u otros que vienen disfrazados bajo conceptos engañosos o repetitivos. La consigna aquí debe ser exigir la mayor transparencia en los estados de cuenta, de modo que los consumidores sepan qué se les está cobrando y bajo qué concepto.

Sobre los servicios de telefonía, agua y desagüe las denuncias mayores son igualmente por reconexión del servicio, lo que algunas empresas asumen erróneamente como un castigo o una manera de agenciarse de fondos fáciles, pues no hay proporción entre el costo de reconexión y lo que se cobra al consumidor.

Como bien lo han señalado voceros de la Asociación Peruana de Consumidores, el nuevo código debe incluir la educación al consumidor desde la escuela hasta la creación de un tribunal de arbitraje que alivie las funciones del Indecopi, además de mejorar la legislación sobre la materia.

Una nueva cultura está en marcha y todos debemos poner el hombro para consolidarla. Hoy, más que nunca, aquello de que el cliente tiene la razón debe dejar de ser una frase hueca para convertirse en la base de una nueva filosofía en la que se respete, en todos los ámbitos, los derechos del consumidor.

EL COMERCIO