7.8.09

Monumentos a la idiotez

¿Se acuerdan de la denuncia que tiempo atrás hicimos sobre los monumentos al árbitro y al lagarto (Tumbes) o a la maca (Junín), descomunales despilfarros de recursos públicos en un país con tantas carencias? Pues bien, el dispendio prosigue y tenemos ahora monumentos al sombrero y toboganes gigantes en lugar de vacunas, colegios, agua potable, escuelas de oficios, etc... Claro que estamos a favor de incrementar el gasto público para ayudar a morigerar la recesión (aunque a menudo se sobrestima el efecto de éste, que es muy pequeño frente al actor principal que es el gasto privado). Además, no podemos ser ciegos políticamente y sería estúpido terminar ahorrando dinero a tal extremo que se termine aburriendo al electorado y éste termine votando por el antisistema. ¡Sería gracioso que estemos ahorrando en beneficio de Humala, para que luego éste tenga encima un montón de plata disponible y pueda entrar de arranque con todo al populismo desenfrenado y termine entronizado eternamente en el poder! Pero tampoco se trata de tirar el dinero al inodoro en gasto inútil. Como bien advierten algunos economistas ortodoxos, ese dinero es producto de un boom minero circunstancial y la recaudación tributaria se ha caído fuerte, así que también puede servir para afrontar futuros déficits fiscales.

¿No será que ya es hora de que tomemos al toro por las astas y que el gobierno central vuelva a tomar la gestión del gasto público en lugar de estas inútiles regiones y alcaldías? No se sorprendan si terminamos recentralizando. Es que no sé por qué estos presidentes regionales son tan, tan inútiles. Si está fácil, por ejemplo, juntar a los cinco mil mejores alumnos de Áncash y mandarlos becados a estudiar a buenos colegios limeños, escoger los 100 poblados más pobres de la región y mudarlos de esos páramos, hacer un acuerdo con el ICPNA o el Británico y cofinanciar centros de enseñanza de inglés, crear escuelas de oficios asociadas con Tecsup, extender internet, financiar libros escolares, repartir píldoras de hierro, yodo y ácido fólico para combatir la anemia y el cretinismo, mejorar el banco genético de las semillas de cultivos locales, garantizar importaciones de herramientas y fertilizantes, comprar patrulleros para combatir el crimen, construir desagües, postas, etc. No sé, en cinco minutos se me ocurren mil cosas más útiles que esos monumentos imbéciles. ¡Las mil cosas que podría hacer el presidente regional ancashino con esos ingentes recursos! Después le echan la culpa de que el país esté así a la conquista española, a los chilenos, a los yanquis... No, la culpa es de cada uno, comenzando con la gente pobre que se llena irresponsablemente de hijos que no puede mantener -perpetuando su miseria y la de la sociedad- y que sólo tiene la actitud de "dame, dame, dame", siguiendo con el rico y el clasemediero indiferentes a la miseria circundante y acabando con el político que despilfarra los caudales públicos o los hurta.

- El crimen en provincias está llegando a niveles extremos. Por ejemplo, que diez delincuentes armados hasta los dientes entren hace dos días al Saga de Piura en hora punta de la noche y se lleven lo que quieran de los clientes y del almacén. O que la semana pasada se asalte a los restaurantes más exclusivos de Chiclayo durante el almuerzo. O que tomar un taxi nocturno en Arequipa sea casi suicida. O que te asalten en la soledad del Amazonas.

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