5.8.09

Inteligencia al VRAE

Por un lado se menciona que los servicios de inteligencia del país (que los hay varios y están agrupados en el Sistema y en la Dirección Nacional de Inteligencia-DINI) alertaron del atentado en la localidad de San José de Secce (Huanta-Ayacucho); y por otro se señala que los hombres de inteligencia laboran en sus oficinas de Lima recolectando notas periodísticas, es decir tomando información de fuente abierta y no mediante acciones encubiertas infiltradas dentro de las filas del enemigo (Sendero Luminoso, narcotráfico, bandas organizadas, etc.).

Sin embargo, en uno como en otro caso el Ejecutivo necesita poner las barbas en remojo y enviar a su casa a los hombres de inteligencia incompetentes. Hoy tenemos cinco personas asesinadas por Sendero Luminoso (tres policías y dos civiles) y nada ni nadie los devolverá a este mundo, por lo que el costo es intolerable y el gobierno tiene que asumir su responsabilidad.

En el primer aspecto: si es verdad que los servicios de inteligencia avisaron con anticipación hechos como el reciente ataque a una pequeña base de la Dinoes (Dirección de Operación Especiales de la PNP), entonces las más altas instancias de la DINI deberán evaluar su papel ya que a sus alertas nadie les hace caso en las áreas operativas de las FF AA y la Policía. En el segundo aspecto: si es cierto que los servicios de inteligencia funcionan con horarios partidos en sus oficinas, o simplemente calientan los asientos como burócratas sin iniciativa ni compromiso patriótico, entonces el Gobierno debe dar un golpe de timón en la DINI a fin de designar a gente más competente en un arma estratégica para combatir con eficacia a dos enemigos letales –el terrorismo y el narcotráfico- que se mueven en la clandestinidad.

De manera que resulta inaceptable que el aprismo repita los errores del toledismo en lo que a Sistema de Inteligencia se refiere, poniendo al frente a funcionarios sin liderazgo ni convicción. Son decenas las emboscadas a uniformados y los ataques a comisarías acontecidos en los últimos tres años; y poco o nada se ha avanzado en la captura de los cabecillas terroristas, en particular en la zona de los valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE). Y la situación se agrava, por lo que es imperativo que lo mejor de la DINI se traslade a ese lugar agreste, acto que implicaría: primero, respaldar la moral de las fuerzas del orden que pelan en una zona montañosa y olvidada; y segundo, serviría como mensaje de firmeza ante los terroristas pues sentirían que el Perú está decidido a neutralizarlos para que no sigan cometiendo más crímenes como el perpetrado la noche del sábado último en San José de Secce, Ayacucho.

En suma, el tema no es para tomarlo a la ligera. Resulta prioritario replantearlo –a fin de poner coto a las columnas subversivas– mediante medidas que deberán adoptarse ya mismo al más alto nivel sobre ese amplio espectro que es el Sistema de Inteligencia, donde toca a la DINI ser punta de lanza, ente coordinador de la información estratégica que facilita la toma de decisiones del Presidente Constitucional de la República y del Consejo de Ministros. Ello está definido así porque el nervio de inteligencia precisamente conecta al Jefe de Estado y al presidente del Consejo de Ministros con los asuntos de la seguridad nacional. Mientras tanto, la vida de civiles y militares está de por medio. No esperemos más muertes de inocentes, victimados por hordas terroristas a las que un político como Ollanta Humala dijo que ya no representan peligro alguno para el país, mientras que otros más sofisticados andan impulsando un antojadizo Museo de la Memoria.


expreso

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