4.7.09

Esto no da para más ni llega al 28

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

El gabinete Simon debiera ser cambiado ya.

El escándalo por la decisión de cambiarle la prisión por el arresto domiciliario a Rómulo León mató dos pájaros de un tiro: produjo el colapso del premierato de Yehude Simon y liquidó el rumor de que Jorge del Castillo lo pudiera reemplazar.

También profundiza el sentimiento tan perjudicial de que la ley se aplica según quién seas, si un ciudadano de a pie, que paga pato por cualquier cosa, o alguien tipo Genaro Delgado, Ira Rennert, Tula Benites o Rómulo León, a quienes la justicia y el gobierno privilegian por su dinero o nexos con el poder.

Con León en su casa, la reducción de las acusaciones, el rechazo de audios y emails como pruebas en el juicio, y el disco duro virgen por más de ocho meses, es obvio que si a Simon lo invitaron para corregir el déficit de credibilidad del gobierno en materia de honestidad, pues simplemente fracasó.

Una expresión de ello fue su reacción inicial de no querer comentar sobre la excarcelación de Rómulo León porque “eso le corresponde a la justicia y no quiero meterme en temas que no me competen”. Ayer quiso arreglar las cosas, pero ya era tarde y, encima, Javier Villa Stein le aplicó un jab.

La sensación extendida de que el caso de los ‘petroaudios’ no va a avanzar a ningún sitio por la presión del gobierno, y de que los implicados terminarán el ‘faenón’ sin culpa, ha significado el tiro de gracia al gabinete Simon.

Desde el anuncio de que su “renuncia es prácticamente irrevocable”, hasta comentarios insólitos en un premier como el de “para que no me acusen de ser pro gobierno”, todo apunta a que Simon ya se siente ex premier.

Su ingreso al gabinete, en octubre pasado, produjo una expectativa que se fue diluyendo en los meses siguientes hasta que tocó fondo con la crisis de Bagua. Poco después, sin embargo, su gestión para derogar las leyes de la selva y apaciguar las zonas calientes mejoró un poco sus bonos políticos, pero los volvió a dilapidar al quedarse más de lo debido.

La sensación que les queda a muchos es que Simon es una buena persona, pero que en la política nacional se le escapan las tortugas y que el buen juego que exhibió en el Elías Aguirre de Chiclayo no lo pudo repetir en el Estadio Nacional.

Una expresión de que el premier Simon ya está con la lengua afuera es que desde los actuales ministros, hasta los que tienen ganas de serlo, sugieren en público, todos los días, cómo debe ser el próximo gabinete.

Un premier tipo ‘dead-man-walking’ al mando de un gabinete ‘pato renco’ perjudica a todos, desde el propio Simon y el presidente Alan García, hasta el país en su conjunto. Esto no da para más ni llega al 28 de julio.

la republica

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