17.6.09

Levántate y camina

Es una tradición nacional convertirnos en generales después de la batalla y pontificar sobre cómo se pudo manejar de otra manera o si los decretos se debieron derogar antes de que explotaran los trágicos sucesos, etc.

Autor: Fritz Du Bois

Es una tradición nacional convertirnos en generales después de la batalla y pontificar sobre cómo se pudo manejar de otra manera o si los decretos se debieron derogar antes de que explotaran los trágicos sucesos, etc. En realidad, no parece ser el momento adecuado para caer en ese facilismo, ya que hemos vivido una desgracia. Creo que, antes de seguir echándole sal a la herida, o tratando de ganarse réditos políticos, corresponde pensar en cómo levantarnos y seguir avanzando.

Es innegable que los últimos 12 días han sido realmente traumáticos. Estamos saliendo de esta experiencia con una parte de la población sintiendo una abierta desconfianza hacia el Estado y con un gobierno bastante desgastado.

Los únicos que sienten que han triunfado son los que no tienen nada que ofrecernos –allí están los mercaderes de la miseria, los agitadores del antisistema, los predicadores del resentimiento y los dinosaurios que aún sueñan con su régimen autoritario–.

Por otro lado, es correcto que el premier Simon se encargue de estabilizar la situación y establezca un canal de diálogo para restablecer la confianza de los nativos, antes de que, como ya ha anunciado, asuma su responsabilidad y se retire del gobierno. Qué diferente su actitud del triste espectáculo de ver a la ministra del Interior aferrarse desesperadamente al cargo.

Sin embargo, esperamos que, cuando llegue el momento del cambio, el presidente García no sume más equivocaciones –a una temporada plagada de errores– designando a un 'compañero’ en el premierato. Eso sería como echarle gasolina al fuego. Lo que el país requiere durante el próximo año, para construir un puente hasta las elecciones, es un gobierno con credibilidad y capacidad de convocatoria. En la actualidad, eso solo puede lograrlo un independiente.

Finalmente, es fundamental el 'desbaguatizar’ la agenda nacional. Nuestros gobernantes deberían empezar a preocuparse en recuperar lo que hasta hace muy poco fue nuestro principal activo: un dinámico nivel de crecimiento, esa fortaleza que en los últimos meses parece que han abandonado e, incluso, descartado. No hay duda de que es su obligación el mejorar las condiciones para facilitar la inversión privada y aumentar el nivel de empleo para mejorar la calidad de vida de millones de peruanos. A eso debería abocarse el gobierno
PERU 21

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