Existe consenso en que lo peor de la crisis financiera ya pasó y que han tocado piso tanto la economía mundial como la peruana. Sin embargo, no se puede esperar que se retorne automáticamente a tasas adecuadas de crecimiento y el Gobierno no puede caer nuevamente en la complacencia de no hacer nada, como cuando creía que estábamos blindados, porque, de repetir el error, nos podemos quedar estancados en el fondo. Por ello es necesario que el Gobierno sea más activo en tratar de cerrar las brechas de confianza y competitividad que están obstaculizando el crecimiento.
La más apremiante es la brecha de confianza. Las expectativas empresariales son exactamente lo opuesto a lo que eran hace un año y el pesimismo es bastante generalizado. Lo primero que se tiene que dar para recuperar la confianza son señales claras de que se respetarán las reglas de juego y de que no se caerá en el intervencionismo. Lamentablemente, en los últimos meses, la investigación política de la venta de una petrolera privada, seguida por la accidentada firma de la concesión de una planta de tratamiento de agua y la 'politización’ de la discusión de la exportación de gas, han sido todas señales distorsionantes que desalientan a la inversión.
Asimismo hay que dar pasos concretos para echar a andar nuevamente el entusiasmo en el sector privado. Una de las medidas que se podría tomar sería incrementar gradualmente –para no correr riesgo fiscal– el diferencial a favor de la reinversión frente a la distribución de utilidades. Una ley que fije un cronograma de 3 años para llegar a 6 puntos de diferencia entre ambos en la tasa del Impuesto a la Renta (frente a los 3 que actualmente existe) ofrecería un horizonte garantizado que facilitaría la toma de decisiones de inversión, hoy que es cuando más lo necesitamos y antes de que se inicie el ciclo electoral que causará aun más retraso.
Luego tenemos la brecha de competitividad, la cual requiere reducir burocracia, impulsar inversión privada en infraestructura, facilitar la creación de empleo adecuado promoviendo la Ley Mypes, entre otros. Con una población joven que aumenta en más de 2% la fuerza laboral cada año, nuestro país requiere crecer a tasas no menores a 4% solo para no quedarse estático. El asegurar crecimiento debe ser, por tanto, una política de Estado y el cerrar ambas brechas, objeto de un consenso multipartidario.
PERU 21
La más apremiante es la brecha de confianza. Las expectativas empresariales son exactamente lo opuesto a lo que eran hace un año y el pesimismo es bastante generalizado. Lo primero que se tiene que dar para recuperar la confianza son señales claras de que se respetarán las reglas de juego y de que no se caerá en el intervencionismo. Lamentablemente, en los últimos meses, la investigación política de la venta de una petrolera privada, seguida por la accidentada firma de la concesión de una planta de tratamiento de agua y la 'politización’ de la discusión de la exportación de gas, han sido todas señales distorsionantes que desalientan a la inversión.
Asimismo hay que dar pasos concretos para echar a andar nuevamente el entusiasmo en el sector privado. Una de las medidas que se podría tomar sería incrementar gradualmente –para no correr riesgo fiscal– el diferencial a favor de la reinversión frente a la distribución de utilidades. Una ley que fije un cronograma de 3 años para llegar a 6 puntos de diferencia entre ambos en la tasa del Impuesto a la Renta (frente a los 3 que actualmente existe) ofrecería un horizonte garantizado que facilitaría la toma de decisiones de inversión, hoy que es cuando más lo necesitamos y antes de que se inicie el ciclo electoral que causará aun más retraso.
Luego tenemos la brecha de competitividad, la cual requiere reducir burocracia, impulsar inversión privada en infraestructura, facilitar la creación de empleo adecuado promoviendo la Ley Mypes, entre otros. Con una población joven que aumenta en más de 2% la fuerza laboral cada año, nuestro país requiere crecer a tasas no menores a 4% solo para no quedarse estático. El asegurar crecimiento debe ser, por tanto, una política de Estado y el cerrar ambas brechas, objeto de un consenso multipartidario.
PERU 21




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