15.8.09

Evo: contra por siaca

Por Mirko Lauer

l Perú no está solo como blanco de ataques de Evo Morales. También está, por supuesto, la oposición interna de Bolivia. El presidente boliviano ha intensificado la acometividad en sus declaraciones, y el guante le está cayendo a todo el mundo. Debemos suponer que es un estilo que le da réditos en un momento político difícil.

A comienzos de mes Morales declinó asistir a la misa Te Deum que acompaña a la celebración del día nacional. No contento con el gesto displicente, sintió la necesidad adicional de declarar que la iglesia católica es “una molestia histórica” y una “institución del pasado”. Para remachar el punto visitó a varios grupos evangélicos.

Irónicamente, Morales ahora enfrenta el rechazo de varias tribus amazónicas a los planes de perforación de la empresa estatal YPFB, nacionalizada hace tres años, con PDVSA de Venezuela. A esos indígenas ambientalistas les ha dicho que “buscan cualquier pretexto para causar daño”, lo cual sugiere futuros choques con los apus.

Sus problemas petroleros van más allá, e incluso hay denuncias en el sentido de que la alianza YPFB-PDVSA viene subcontratando con empresas de los EEUU. Lo cual sería normal si Morales no hubiera acusado también a ese país de querer derrocarlos, e incluso asesinarlo. Falta ver cómo meterá a los nativos en ese esquema conspirativo.

En el plano externo Morales acaba de acusar al gobierno colombiano de traidor a América Latina por dejar que los EEUU utilicen algunas bases para participar en la lucha contra el narcotráfico. No es la primera vez que lanza andanadas contra el presidente Álvaro Uribe, quien hasta ahora ha preferido polemizar con otros bolivarianos.

En este contexto los ataques en dirección del Perú son más frecuentes, es cierto, y en este último caso de los mercenarios, más retorcidos, pero no insólitos. Es obvio que Morales se está fabricando una imagen a la Fidel Castro: víctima del bloqueo y látigo de quienes, real o imaginadamente, se crucen en su camino.

Aunque el modelo más próximo es Hugo Chávez, de quien hay que decir que modula mucho mejor su imagen de caudillo contestatario en el espacio internacional. En cambio los ataques de Morales tienen todos un sabor a exabrupto, adelantos de un futuro librito verde con todas las diatribas que vienen puntuando su gestión.

Ya no se sabe qué es peor, si los ataques del presidente o los intentos de arreglar las cosas por parte de sus segundos. En realidad no hay mucho que arreglar, porque los ataques vienen uno tras otro. Habrá que limitarse a hacerle contra con el índice y el meñique. Pero no vaya a decir que estamos plagiando un gesto simbólico de lo boliviano.

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