ES MEJOR CONTROLAR LOS RESULTADOS
Por: Elena Conterno
Foncodes y su figura de núcleo ejecutor se crearon a inicios de los 90 para llegar rápido con obras y empleo a las zonas más alejadas del país. Existen pocos programas más cuidados que este en el Perú, pues ha pasado por varias evaluaciones de impacto externas, supervisadas generalmente por organismos multilaterales.
Las consideraciones formuladas en los últimos días, luego de que Alan García planteara revisar esta figura, fueron también planteadas en el pasado y, sin duda, son importantes para garantizar la neutralidad política y el éxito de la aplicación del programa. Pero quiero resaltar la vinculación del diseño institucional del núcleo ejecutor con un elemento que está en la esencia de la reforma del Estado: pasar del control de procesos al control de resultados.
¿Qué es un núcleo ejecutor? Es la agrupación de cuatro miembros de una comunidad, elegidos en asamblea, para la ejecución de un proyecto.
Por las normas especiales de Foncodes, su núcleo ejecutor adquiere personería jurídica sin necesidad de inscribirse en registros públicos y tiene carácter temporal, mientras dure la ejecución del proyecto en cuestión.
En la actuación del Estado siempre deben contemplarse mecanismos para cautelar el buen uso de los recursos públicos. En el Estado tradicional, el mecanismo consiste en establecer los pasos para la ejecución de los recursos; es decir, exigir y controlar el cumplimiento de un conjunto de sistemas administrativos, que son como camisas de fuerza que encasillan la actuación de los funcionarios públicos —y la hacen lenta—.
Con ello se garantiza que en el uso de los recursos públicos se sigan las reglas, pero no que se logren los resultados, y menos de manera oportuna. En cambio, al encargarle a una institución distinta al Estado (núcleo ejecutor) un proyecto específico —esperando un resultado concreto—, el mecanismo para cautelar el buen uso de los recursos públicos deja de ser el cumplimiento de los sistemas administrativos (el control de procesos) para pasar al control del resultado esperado, el proyecto.
Es decir, el núcleo ejecutor puede gastar rápido porque no está obligado a cumplir con los sistemas administrativos, pero sí está obligado a lograr el resultado que se le encargó. ¿Quién controla? La asamblea que eligió a los miembros del núcleo ejecutor y la entidad pública que le entregó los recursos para el proyecto —de manera directa o mejor aun a través de la municipalidad correspondiente—.
Así, la gestión de los recursos se puede flexibilizar porque se tiene la información y los mecanismos para controlar el resultado. La búsqueda de reemplazar el control de los procesos por el control de resultados está en la esencia de la reforma del Estado. Controlando procesos solo sabremos que los recursos públicos se utilizan siguiendo las reglas; controlando resultados sabremos si estos se alcanzaron.
Ex Ministra de la Producción
EL COMERCIO
Por: Elena Conterno
Foncodes y su figura de núcleo ejecutor se crearon a inicios de los 90 para llegar rápido con obras y empleo a las zonas más alejadas del país. Existen pocos programas más cuidados que este en el Perú, pues ha pasado por varias evaluaciones de impacto externas, supervisadas generalmente por organismos multilaterales.
Las consideraciones formuladas en los últimos días, luego de que Alan García planteara revisar esta figura, fueron también planteadas en el pasado y, sin duda, son importantes para garantizar la neutralidad política y el éxito de la aplicación del programa. Pero quiero resaltar la vinculación del diseño institucional del núcleo ejecutor con un elemento que está en la esencia de la reforma del Estado: pasar del control de procesos al control de resultados.
¿Qué es un núcleo ejecutor? Es la agrupación de cuatro miembros de una comunidad, elegidos en asamblea, para la ejecución de un proyecto.
Por las normas especiales de Foncodes, su núcleo ejecutor adquiere personería jurídica sin necesidad de inscribirse en registros públicos y tiene carácter temporal, mientras dure la ejecución del proyecto en cuestión.
En la actuación del Estado siempre deben contemplarse mecanismos para cautelar el buen uso de los recursos públicos. En el Estado tradicional, el mecanismo consiste en establecer los pasos para la ejecución de los recursos; es decir, exigir y controlar el cumplimiento de un conjunto de sistemas administrativos, que son como camisas de fuerza que encasillan la actuación de los funcionarios públicos —y la hacen lenta—.
Con ello se garantiza que en el uso de los recursos públicos se sigan las reglas, pero no que se logren los resultados, y menos de manera oportuna. En cambio, al encargarle a una institución distinta al Estado (núcleo ejecutor) un proyecto específico —esperando un resultado concreto—, el mecanismo para cautelar el buen uso de los recursos públicos deja de ser el cumplimiento de los sistemas administrativos (el control de procesos) para pasar al control del resultado esperado, el proyecto.
Es decir, el núcleo ejecutor puede gastar rápido porque no está obligado a cumplir con los sistemas administrativos, pero sí está obligado a lograr el resultado que se le encargó. ¿Quién controla? La asamblea que eligió a los miembros del núcleo ejecutor y la entidad pública que le entregó los recursos para el proyecto —de manera directa o mejor aun a través de la municipalidad correspondiente—.
Así, la gestión de los recursos se puede flexibilizar porque se tiene la información y los mecanismos para controlar el resultado. La búsqueda de reemplazar el control de los procesos por el control de resultados está en la esencia de la reforma del Estado. Controlando procesos solo sabremos que los recursos públicos se utilizan siguiendo las reglas; controlando resultados sabremos si estos se alcanzaron.
Ex Ministra de la Producción
EL COMERCIO




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