16.8.09

Economía, ¿aún tiene que ver con los bolsillos?

Por Mirko Lauer

Para el hombre de la calle quizás resulta difícil saber en qué punto del sube y baja económico estamos. Esto es porque los comentarios especializados se mueven en un mar de relatividad. Estamos entre los pocos países que se mantienen a flote en la crisis mundial, pero los pronósticos del gremio económico hablan de cada vez menos crecimiento.

Ese decrecimiento es vaticinado dentro de límites de lo razonable, pero a la vez él se produce cuando Europa y algunos otros lugares del hemisferio norte ya proclaman que se están empezando a recuperar. Hay allí, pues, una relación inversa que nadie se está tomando la molestia de explicar, acaso por considerarla obvia.

Un especialista más o menos ortodoxo acaso diría que seguimos bien, que pudimos estar mejor pero la crisis lo impidió, que no hay nubes demasiado grises en el horizonte. La suma de este tipo de comentarios es que la economía no es ni tendría por qué volverse tema político. Pareciera que solo la inflación tiene la capacidad de hacer eso.

Pero hay efectos políticos. Dos gobiernos sucesivos han intentado usar el crecimiento como anzuelo para la aprobación política, sin éxito. Algo parecido sucede con el intento de usar nuestra relativa inmunidad a la crisis mundial. La gente no ha premiado el alto crecimiento, pero hasta aquí parece que tampoco castiga la desaceleración del crecimiento.

Sin duda hay un sube y baja de los especialistas. Ahora tenemos un profeta del dólar a S/.2.50 (una suerte de Augusto Blacker, pero al revés) o un banco como el Citi anunciando que se desprende de sus acciones peruanas por estar sobrevaluadas, por ejemplo. Pero es el tipo de cosa tan dinámica que no suele llegar a la corriente central de la preocupación pública.

La opinión pública sobre el tema se mantiene bastante estable. En la encuesta PUCP-IOP Lima de este mes los que sienten que la cosa está igual que hace 12 meses (38%), igual ahora (46%) e igual en un año (36%) son un bloque que compite con los que se sienten peor o mejor, estos últimos incluso con una levísima ventaja en el autopronóstico.

Es con este clima que llegaremos al 2011. En política los éxitos económicos han cedido a una percepción de que hay mala gestión del Estado, en todos los niveles y poderes. Lo cual sugiere que la performance del capital se ha desenganchado de la performance de los funcionarios encargados de usar recursos públicos para resolver problemas de la población.

Si nada cambia, el gobierno se está quedando sin la frágil carta política del mérito económico, a solas con casi dos años de temas sociales por delante. No es que la población haya dejado de esperar mejoras económicas en su vida, sino que probablemente va a preferir concentrarse en reclamos sobre temas más visibles y a la mano.

la republica

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