Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe
En diez días, el viernes 28, se cumplirá el sexto aniversario de la entrega del Informe Final (IF) de la CVR. Y la progresía ya empezó con el rito habitual por estas fechas de sahumar a esa infame comisión y sus más infames conclusiones. De modo que en esta columna, hoy y en alguna otra ocasión hasta ese día, trataremos de balancear un poco las cosas.
Como quiera que este año la fecha coincide con lo que nuestro amigo y colega Aldo Mariátegui llama con acierto en su editorial “una película ya vista” –torres dinamitadas, ataques a comisarías, policías desmoralizados– vamos a hurgar en el baúl de los recuerdos. No está de más desempolvar qué decían allá por los ochenta, en medio del baño de sangre desatado por Abimael y Polay, aquellos que después se convirtieron en la flor y nata del derechohumanismo oenegil y de su libro sagrado, el IF.
Y no hablaban precisamente de flores y paz. Por ejemplo, decían que el “único error” de SL y el MRTA era “no desarrollar la violencia de masas” (18.06.87). Criticaban el terrorismo como método, no su legitimidad.
También proponían “una solución política y no militar” a través de una “Comisión Nacional de Paz” (¿suena conocido?) que culminaría en una amnistía “a fin de abrir las puertas a una solución pacífica del conflicto” (11.07.85).
Y esto decía el V Comité Directivo Nacional Ampliado de IU en octubre de 1987: “No renunciamos a ningún medio de lucha. Combinamos todos, legales o ilegales, abiertos y secretos, según las circunstancias”.
Añadían: “Actuaremos con todos los medios a nuestro alcance... si entre éstos se hace indispensable emplear la violencia, ella es producto de la violencia estructural y de la violencia empleada por los enemigos del pueblo”.
Con tales antecedentes, no sorprende que la CVR hiciera suyos dos postulados de Abimael Guzmán: 1) La “violencia política” desatada en el país tuvo causas “estructurales”; 2) El Estado aplicó una política genocida y es el principal violador de los DD. HH.
Se dice (no nos consta pero tampoco sorprendería) que los comisionados sugerían a los campesinos denunciar a las FF AA en sus testimonios, para que el Estado les diera una compensación.
Lo que sí está grabado –en un testimonio transmitido por un canal de cable caviar– es una mujer que le decía a la CVR en quechua “los terroristas nos golpearon y a los que se oponían los mataban con piedras” y en la traducción (tradutore, traditore) aparecía: “los soldados les robaron y golpearon y a algunos los mataron”.
El miembro de la CVR registraba ese “testimonio” y decía ante cámaras “la señora narra los abusos que cometían los militares con la población”.
Así trabajó esta quinta columna del terrorismo, estos cazadores de militares. ¡Tremendos hipócritas!
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LA RAZON
uribs@larazon.com.pe
En diez días, el viernes 28, se cumplirá el sexto aniversario de la entrega del Informe Final (IF) de la CVR. Y la progresía ya empezó con el rito habitual por estas fechas de sahumar a esa infame comisión y sus más infames conclusiones. De modo que en esta columna, hoy y en alguna otra ocasión hasta ese día, trataremos de balancear un poco las cosas.
Como quiera que este año la fecha coincide con lo que nuestro amigo y colega Aldo Mariátegui llama con acierto en su editorial “una película ya vista” –torres dinamitadas, ataques a comisarías, policías desmoralizados– vamos a hurgar en el baúl de los recuerdos. No está de más desempolvar qué decían allá por los ochenta, en medio del baño de sangre desatado por Abimael y Polay, aquellos que después se convirtieron en la flor y nata del derechohumanismo oenegil y de su libro sagrado, el IF.
Y no hablaban precisamente de flores y paz. Por ejemplo, decían que el “único error” de SL y el MRTA era “no desarrollar la violencia de masas” (18.06.87). Criticaban el terrorismo como método, no su legitimidad.
También proponían “una solución política y no militar” a través de una “Comisión Nacional de Paz” (¿suena conocido?) que culminaría en una amnistía “a fin de abrir las puertas a una solución pacífica del conflicto” (11.07.85).
Y esto decía el V Comité Directivo Nacional Ampliado de IU en octubre de 1987: “No renunciamos a ningún medio de lucha. Combinamos todos, legales o ilegales, abiertos y secretos, según las circunstancias”.
Añadían: “Actuaremos con todos los medios a nuestro alcance... si entre éstos se hace indispensable emplear la violencia, ella es producto de la violencia estructural y de la violencia empleada por los enemigos del pueblo”.
Con tales antecedentes, no sorprende que la CVR hiciera suyos dos postulados de Abimael Guzmán: 1) La “violencia política” desatada en el país tuvo causas “estructurales”; 2) El Estado aplicó una política genocida y es el principal violador de los DD. HH.
Se dice (no nos consta pero tampoco sorprendería) que los comisionados sugerían a los campesinos denunciar a las FF AA en sus testimonios, para que el Estado les diera una compensación.
Lo que sí está grabado –en un testimonio transmitido por un canal de cable caviar– es una mujer que le decía a la CVR en quechua “los terroristas nos golpearon y a los que se oponían los mataban con piedras” y en la traducción (tradutore, traditore) aparecía: “los soldados les robaron y golpearon y a algunos los mataron”.
El miembro de la CVR registraba ese “testimonio” y decía ante cámaras “la señora narra los abusos que cometían los militares con la población”.
Así trabajó esta quinta columna del terrorismo, estos cazadores de militares. ¡Tremendos hipócritas!
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LA RAZON




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