Cuando a los gobiernos se les agota la imaginación o el entusiasmo que pudieron haber tenido al inicio de sus mandatos, inevitablemente les ponen la puntería a los mensajeros. En ese contexto, es alarmante que el acto inaugural de la señora Cabanillas –que se ha logrado imponer como presidenta de la Comisión de Constitución, a pesar de su desastrosa gestión en el Ministerio del Interior– sea colocar como primer punto de la agenda un proyecto de ley contra la libertad de expresión, el mismo que cuando fue inicialmente presentado por su partido, a inicios de año, recibió un rechazo general.
Por ello, muchos pensamos que ese pésimo proyecto había sido, como se merece, arrojado al tacho. Pero no fue así. Simplemente se archivó en espera de una oportunidad para regresar a la agenda, la cual, ahora, la señora Cabanillas le ha otorgado. El proyecto claramente intenta intimidar y amordazar a los periodistas; no hay vuelta que darle, la motivación es evidente y, como tal, merece nuevamente un total rechazo, aunque esperamos que, en esta ocasión, sea permanente.
Incluso considerando que la señora Cabanillas no dio ninguna muestra de querer asumir su evidente responsabilidad luego del desastre del 'Baguazo’ –aferrándose poco elegantemente al cargo–, y que fuera finalmente obligada a renunciar por la presión de la opinión pública, nos preguntamos si acaso la fijación que está demostrando con los medios podría ser producto de su muy cuestionado paso por la cartera del Interior.
Por otro lado, es contraproducente para un partido que aún no ha aclarado la corrupción alrededor de los 'petroaudios’, y que no responde a crecientes denuncias de copamiento de entidades del Estado por parte de partidarios, el intentar poner restricciones a la libertad de expresión. Más aún, de acuerdo con su secretario general, ahora tampoco quieren otorgarle independencia al canal del Estado, y ese sería el motivo por el cual las reformas anunciadas por su nuevo presidente nunca se materializaron.
Así que, para muchos, no va a quedar duda alguna de que, ante la falta de explicaciones y respuestas adecuadas, simplemente se está tratando de silenciar tanto las denuncias contra los 'compañeros’ como los cuestionamientos a una gestión gubernamental que se está deteriorando. Solo nos queda confiar en que la mayoría de parlamentarios actuará correctamente desechando ese mamarracho.
PERU21
Por ello, muchos pensamos que ese pésimo proyecto había sido, como se merece, arrojado al tacho. Pero no fue así. Simplemente se archivó en espera de una oportunidad para regresar a la agenda, la cual, ahora, la señora Cabanillas le ha otorgado. El proyecto claramente intenta intimidar y amordazar a los periodistas; no hay vuelta que darle, la motivación es evidente y, como tal, merece nuevamente un total rechazo, aunque esperamos que, en esta ocasión, sea permanente.
Incluso considerando que la señora Cabanillas no dio ninguna muestra de querer asumir su evidente responsabilidad luego del desastre del 'Baguazo’ –aferrándose poco elegantemente al cargo–, y que fuera finalmente obligada a renunciar por la presión de la opinión pública, nos preguntamos si acaso la fijación que está demostrando con los medios podría ser producto de su muy cuestionado paso por la cartera del Interior.
Por otro lado, es contraproducente para un partido que aún no ha aclarado la corrupción alrededor de los 'petroaudios’, y que no responde a crecientes denuncias de copamiento de entidades del Estado por parte de partidarios, el intentar poner restricciones a la libertad de expresión. Más aún, de acuerdo con su secretario general, ahora tampoco quieren otorgarle independencia al canal del Estado, y ese sería el motivo por el cual las reformas anunciadas por su nuevo presidente nunca se materializaron.
Así que, para muchos, no va a quedar duda alguna de que, ante la falta de explicaciones y respuestas adecuadas, simplemente se está tratando de silenciar tanto las denuncias contra los 'compañeros’ como los cuestionamientos a una gestión gubernamental que se está deteriorando. Solo nos queda confiar en que la mayoría de parlamentarios actuará correctamente desechando ese mamarracho.
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