Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
América Latina debe parar a Hugo Chávez.
El periodista Teodoro Petkoff, una de las voces que con más energía y valor se enfrentan al totalitarismo de Hugo Chávez, estuvo en Lima este fin de semana en una visita fugaz pero significativa que dejó un mensaje con sabor a reproche: no se puede seguir siendo tan ‘comprensivo’ con este autócrata.
El discurso lo dio el domingo en la noche en la sede barranquina del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) –la más importante entidad peruana de defensa de la libertad de expresión y con relevancia latinoamericana– antes de la premiación del concurso regional sobre periodismo de investigación.
Su mensaje articuló toda la prepotencia contra la ya débil institucionalidad venezolana –especialmente la libertad de expresión– que acomete el chavismo escudándose en una supuesta legalidad que construye y reformula sobre la marcha para adaptarla a la necesidad autocrática de Chávez.
Petkoff destacó en su intervención la resistencia a la prepotencia que están cumpliendo diversos sectores, incluyendo ciertamente a los medios de comunicación que siguen defendiendo las libertades individuales y de expresión que Chávez pretende pulverizar.
Es por ese motivo que el régimen chavista se los quiere tirar, incluyendo el cierre –al negarle la concesión– de RCTV; la clausura de 34 emisoras de radio y televisión; el envío de sus hordas callejeras para agredir a los trabajadores de Globovisión; el ataque a doce periodistas de la cadena de diarios Carriles durante una manifestación producida el último jueves; y el todavía proyecto de ley –que está esperando un momento menos ‘rochoso’ para concretarse– sobre ‘delitos mediáticos’, todo un himno a la mordaza a la prensa independiente.
La grave amenaza de Chávez a la libertad de los venezolanos la deben resolver ellos mismos, pero eso no impide contribuir desde el exterior, en la medida de las posibilidades, a pararla. La declaración de Chapultepec sobre la defensa de las libertades de expresión y prensa, por ejemplo, ha quedado pintada en la pared con lo que sucede en Venezuela, y por intentos similares en Bolivia, Ecuador, Nicaragua o Argentina.
Una manera de ayudar a dicho esfuerzo fundamental es dar a conocer, sistemáticamente, las atrocidades de esa autocracia e instar a los políticos peruanos a pronunciarse sobre el problema, tanto del gobierno como de la oposición.
En principio, por un espíritu de solidaridad pero, también, porque –lamentablemente, el intento de recortar libertades básicas como la de expresión– es un mal peligrosamente extendido en la región. Ya no se puede seguir siendo tan comprensivo con este troglodita.
LA REPUBLICA
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
América Latina debe parar a Hugo Chávez.
El periodista Teodoro Petkoff, una de las voces que con más energía y valor se enfrentan al totalitarismo de Hugo Chávez, estuvo en Lima este fin de semana en una visita fugaz pero significativa que dejó un mensaje con sabor a reproche: no se puede seguir siendo tan ‘comprensivo’ con este autócrata.
El discurso lo dio el domingo en la noche en la sede barranquina del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) –la más importante entidad peruana de defensa de la libertad de expresión y con relevancia latinoamericana– antes de la premiación del concurso regional sobre periodismo de investigación.
Su mensaje articuló toda la prepotencia contra la ya débil institucionalidad venezolana –especialmente la libertad de expresión– que acomete el chavismo escudándose en una supuesta legalidad que construye y reformula sobre la marcha para adaptarla a la necesidad autocrática de Chávez.
Petkoff destacó en su intervención la resistencia a la prepotencia que están cumpliendo diversos sectores, incluyendo ciertamente a los medios de comunicación que siguen defendiendo las libertades individuales y de expresión que Chávez pretende pulverizar.
Es por ese motivo que el régimen chavista se los quiere tirar, incluyendo el cierre –al negarle la concesión– de RCTV; la clausura de 34 emisoras de radio y televisión; el envío de sus hordas callejeras para agredir a los trabajadores de Globovisión; el ataque a doce periodistas de la cadena de diarios Carriles durante una manifestación producida el último jueves; y el todavía proyecto de ley –que está esperando un momento menos ‘rochoso’ para concretarse– sobre ‘delitos mediáticos’, todo un himno a la mordaza a la prensa independiente.
La grave amenaza de Chávez a la libertad de los venezolanos la deben resolver ellos mismos, pero eso no impide contribuir desde el exterior, en la medida de las posibilidades, a pararla. La declaración de Chapultepec sobre la defensa de las libertades de expresión y prensa, por ejemplo, ha quedado pintada en la pared con lo que sucede en Venezuela, y por intentos similares en Bolivia, Ecuador, Nicaragua o Argentina.
Una manera de ayudar a dicho esfuerzo fundamental es dar a conocer, sistemáticamente, las atrocidades de esa autocracia e instar a los políticos peruanos a pronunciarse sobre el problema, tanto del gobierno como de la oposición.
En principio, por un espíritu de solidaridad pero, también, porque –lamentablemente, el intento de recortar libertades básicas como la de expresión– es un mal peligrosamente extendido en la región. Ya no se puede seguir siendo tan comprensivo con este troglodita.
LA REPUBLICA




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