15.9.09

Por ké kae Keiko

Por Mirko Lauer

Seis puntos de caída en la intención de voto para el 2011 en Lima no es una tragedia, y en la teoría Keiko Fujimori todavía se puede recuperar. Pero este tempranísimo hipo de la opinión pública borra su imagen de puntera incuestionable, y apunta hacia algunas debilidades del fujimorismo y de su candidata en la competencia.

Un factor de creciente importancia a medida que se acercan las elecciones es la proximidad del fujimorismo al gobierno. Al no haber todavía precandidato presidencial aprista, las pobres cifras del gobierno se le están pegando a Fujimori, en una suerte de ósmosis tóxica. Sin el Apra en la cancha, el fujimorismo es el oficialismo.

Se supone que este problema se arreglará apenas aparezca el candidato de Alfonso Ugarte o apenas Fujimori pase a la oposición, dos cosas que podrían suceder en el mismo momento. Sin embargo el manejo de la imagen de cercanía al gobierno no está exclusivamente en manos de la candidata: Palacio tiene cosas que decir sobre ese tema.

Otro factor en la pérdida de seis puntos es la candidata misma. Todo este tiempo bajo los reflectores ha puesto en evidencia los límites de la persona como protagonista en las grandes ligas. Ahora que los juicios al padre han pasado a un segundo plano, la hija no ha podido asumir un papel diferenciado de aquella publicidad .

Con lo cual la imagen se ha ido perfilando como la de una congresista más, lo cual trae una fuerte dosis de ósmosis tóxica adicional. Además una congresista sin lustre alguno, y opacada en todo momento por miembros de su propia bancada. Estos le centran la pelota frente al arco siempre que pueden, pero hasta aquí el balance es cero goles.

Lo que le da un giro adicional a la caída es que solo frente a Ollanta Humala la candidata podría ganar en segunda vuelta. Señal de que el electorado de Fujimori en Lima hoy es concentrado, pero inestable y aislado. En cambio los tres que le ganarían (Castañeda, Toledo, Flores) parecen bastante intercambiables y complementarios.

Un aspecto interesante en la composición de los votos de la candidata es hacia dónde migrarían estos en caso de no presentarse ella. Un cuarto de sus votos para Lourdes Flores y casi un tercio para Ollanta Humala. En cambio no recibiría un solo voto de Flores y un 10% de los votos de Humala. Amores no correspondidos, evidentemente.

La encuesta PUCP-IOP sugiere que estamos pasando por un reacomodo del electorado limeño en dirección de los estilos de centro-derecha. Aunque hasta el momento solo Luis Castañeda y el grupo “no precisa” han recogido los puntos perdidos de la candidata. El famoso rostro nuevo de todas las elecciones todavía no aparece en la vitrina.

LA REPUBLICA

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