El Sr. Diego García Sayán me envió ayer una muy simpática y sicosomática carta (¡se preocupa muy generosamente de mi hígado y de mis supuestos problemas personales!) donde afirma que él, siendo ministro de Justicia de Paniagua, no relajó el régimen carcelario de Abimael Guzmán y que todo eso fue obra de Montesinos con las vergonzosas tortitas de chocolate, los discos de Sinatra, el "acuerdo de paz", amén de un ablandamiento general en las prisiones, etc., por lo que él encontró un desmanejo que ordenó.
No niego lo que dice de Montesinos y concuerdo con sus apreciaciones al respecto, pero fue un hecho público que bajo la gestión -durante el paniaguato- de García Sayán en Justicia se expidió el Decreto Supremo 003-2001-JUS ("Establecen disposiciones sobre el derecho de defensa y el régimen de los internos en establecimientos carcelarios", firmado por Paniagua y García Sayán), mediante el cual se establecieron nuevas reglas carcelarias sobre visitas, abogados y circulación por patios, pasadizos y celdas que también favorecieron a los presos por terrorismo, dado que afectaba (en su artículo cuarto) al draconiano Decreto Supremo 005-97-JUS del fujimorismo ("Aprueban el reglamento del régimen de vida y progresividad del tratamiento para internos procesados y/o sentenciados por delitos de terrorismo y/o traición a la patria"), que comprendía a Guzmán (una hora de visita semanal, una hora de patio diaria, etc.). Gran parte de lo anterior fue detallado por el congresista Mulder en el diario Ojo (04/07/03).
Y ese mismo día (04/07/03), el propio García Sayán reconoció en varios medios que efectivamente se habían dictado algunas normas sobre acceso periódico de abogados y régimen de visitas para estos caballeros. Todo lo que Toledo terminaría de formalizar posteriormente con un reglamento.
La propia ONG Aprodeh -¡muy lejana a mí por cierto!- recordó tiempo después lo arriba mencionado en un comunicado publicado en julio del 2004, en cuyo primer párrafo se leía:
"El desempeño de Diego García Sayán como ministro de Justicia durante el Gobierno de Valentín Paniagua se avocó a la voluntad de armonizar y adecuar el régimen carcelario de acuerdo con los estándares internacionales. Sin embargo, este logro ha sido objeto de suspicacias y de pretextos para conspirar toda una campaña en su contra relacionada con supuestas libertades para terroristas". ¡Esto es textual!
De lo que trascendió en aquellos años, se supo que a Abimael Guzmán en particular se le permitió tener tv y más prensa, se le ampliaron las horas de salida al patio, se le dio un mayor acceso a los abogados, se incrementaron las frecuencias de visitas, más horas de luz, etc. ¿Esto no es pasar de un régimen duro a uno más blando?
Se aducirá que el régimen penal impuesto era cruel, que había que ali-nearlo con estándares internacionales, que había presión externa, que era menester ordenarlo, pero tengo todo el derecho a discrepar de todo eso y a pensar y escribir que a Guzmán se le debió aplicar el rigurosísimo régimen penal que soportaron siete jerarcas nazis (Hess, Speer, Donitz, Raeder, Von Schirach, Funk y Von Neurath) en la berlinesa prisión de Spandau. A estos criminales de guerra se les prohibió hablar entre ellos, sólo recibían una visita de 15 minutos cada dos meses, tenían derecho a escribir una carta al mes y los diarios y los aparatos de radio les estaban prohibidos. Después se les aflojó un poco las condiciones, pero creo que Guzmán se merece un trato similar.
Si el señor García Sayán refuta todo lo anterior, no tendré el menor problema en darle la razón y rectificarme.
CORREO
No niego lo que dice de Montesinos y concuerdo con sus apreciaciones al respecto, pero fue un hecho público que bajo la gestión -durante el paniaguato- de García Sayán en Justicia se expidió el Decreto Supremo 003-2001-JUS ("Establecen disposiciones sobre el derecho de defensa y el régimen de los internos en establecimientos carcelarios", firmado por Paniagua y García Sayán), mediante el cual se establecieron nuevas reglas carcelarias sobre visitas, abogados y circulación por patios, pasadizos y celdas que también favorecieron a los presos por terrorismo, dado que afectaba (en su artículo cuarto) al draconiano Decreto Supremo 005-97-JUS del fujimorismo ("Aprueban el reglamento del régimen de vida y progresividad del tratamiento para internos procesados y/o sentenciados por delitos de terrorismo y/o traición a la patria"), que comprendía a Guzmán (una hora de visita semanal, una hora de patio diaria, etc.). Gran parte de lo anterior fue detallado por el congresista Mulder en el diario Ojo (04/07/03).
Y ese mismo día (04/07/03), el propio García Sayán reconoció en varios medios que efectivamente se habían dictado algunas normas sobre acceso periódico de abogados y régimen de visitas para estos caballeros. Todo lo que Toledo terminaría de formalizar posteriormente con un reglamento.
La propia ONG Aprodeh -¡muy lejana a mí por cierto!- recordó tiempo después lo arriba mencionado en un comunicado publicado en julio del 2004, en cuyo primer párrafo se leía:
"El desempeño de Diego García Sayán como ministro de Justicia durante el Gobierno de Valentín Paniagua se avocó a la voluntad de armonizar y adecuar el régimen carcelario de acuerdo con los estándares internacionales. Sin embargo, este logro ha sido objeto de suspicacias y de pretextos para conspirar toda una campaña en su contra relacionada con supuestas libertades para terroristas". ¡Esto es textual!
De lo que trascendió en aquellos años, se supo que a Abimael Guzmán en particular se le permitió tener tv y más prensa, se le ampliaron las horas de salida al patio, se le dio un mayor acceso a los abogados, se incrementaron las frecuencias de visitas, más horas de luz, etc. ¿Esto no es pasar de un régimen duro a uno más blando?
Se aducirá que el régimen penal impuesto era cruel, que había que ali-nearlo con estándares internacionales, que había presión externa, que era menester ordenarlo, pero tengo todo el derecho a discrepar de todo eso y a pensar y escribir que a Guzmán se le debió aplicar el rigurosísimo régimen penal que soportaron siete jerarcas nazis (Hess, Speer, Donitz, Raeder, Von Schirach, Funk y Von Neurath) en la berlinesa prisión de Spandau. A estos criminales de guerra se les prohibió hablar entre ellos, sólo recibían una visita de 15 minutos cada dos meses, tenían derecho a escribir una carta al mes y los diarios y los aparatos de radio les estaban prohibidos. Después se les aflojó un poco las condiciones, pero creo que Guzmán se merece un trato similar.
Si el señor García Sayán refuta todo lo anterior, no tendré el menor problema en darle la razón y rectificarme.
CORREO




2 comentarios:
seria tambien interesante asi como leer la respuesta a dgs, lo q dgs realmente escribio, osea la carta, para poderse formar una opinion completa y objetiva y no solo tener a mano una de las dos caras de la medalla.
seria tambien interesante asi como leer la respuesta a dgs, lo q dgs realmente escribio, osea la carta, para poderse formar una opinion completa y objetiva y no solo tener a mano una de las dos caras de la medalla.
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