12.8.09

Democracia Farinelli

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


Los recogehuesos de la progresía se han anotado una victoria después del revés que sufrieron en Bagua cuando se demostró que la “masacre” de “cientos” de nativos solo existía en su imaginación. Una fiscal de esas adoctrinadas por Justicia Viva ha denunciado a dos jefes policiales que intervinieron en el desalojo de los revoltosos en la Curva del Diablo. Y junto con los dos generales PNP ha incluido a dos coroneles, cuatro comandantes, tres mayores, cuatro capitanes y un teniente. A todos los acusa de homicidio calificado y lesiones graves. El mundo al revés. En vez de denunciar a los asesinos de 24 policías, se persigue a la policía que defendió como pudo el Estado de Derecho.
De modo que a los 200 militares procesados por combatir el terrorismo en el VRAE (más los 600 enjuiciados por vencer a SL en los noventa) se suman ahora los policías que trataron de preservar el orden público. Así da una nueva vuelta de tuerca la campaña para mellar la moral de los uniformados. El mensaje es claro: si cumples con tu deber constitucional serás considerado un “genocida”. Mejor te quedas de brazos cruzados en tu cuartel. O entrega tus armas, como los policías en Bagua, y déjate asesinar. Morirás en medio de torturas, es cierto, pero eso es preferible a la muerte lenta de un juicio y a la cárcel que te espera por “violar DD HH”. Porque la pelota está en nuestra cancha. Porque la democracia solo es buena si mandamos nosotros. Y nosotros, por si no te has dado cuenta aún, somos los que mandamos.


Y sí, es verdad, ellos son los que mandan. Los juntacadáveres de las ONG, que vía la CVR impusieron como número cabalístico los 69,280 “desaparecidos” y pobre de quien se atreva a dudar de esa sacrosanta cifra. Los mismos que con financiamiento de la embajada estadounidense (¡si serán candelejones estos gringos!) han lavado el cerebro a toda una generación de fiscales y jueces. Los autoproclamados voceros de la “sociedad civil” que sin elección de ninguna especie y a través de su argolla mediática, han puesto de rodillas a los gobiernos elegidos por el voto, haciéndoles creer que ejercer la autoridad es una anomalía.

Y les ha bastado apenas nueve años –desde que se treparon al poder con Paniagua– para completar su perversa tarea. Dijimos hace unos días aquí que tenemos una democracia boba. Hoy vamos a rectificamos. Boba no es, nos quedamos cortos. Tenemos una democracia castrada. Una democracia sin cojones, que canta con la voz aguda de un Farinelli la partitura “políticamente correcta” preparada por los caviares.


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la razon

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