15.8.09

Insulza y Chávez

En la edición de hoy publicamos la primera parte –de dos– de la entrevista realizada al destacado político venezolano Oswaldo Álvarez Paz, quien –pese a ya no pertenecer al COPEI– continúa ideológicamente dentro de los cartabones de la doctrina demócrata cristiana. Álvarez fue presidente de la Cámara de Diputados de Venezuela en el segundo lustro de los años setenta; presidió la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso en la década de los ochenta; posteriormente salió elegido gobernador del Estado de Zulia y hoy se enfrenta al totalitarismo chavista. Esta semana aprovechamos la breve visita de Oswaldo Álvarez al Perú para conversar sobre temas relacionados a la lucha del pueblo venezolano en pos de la defensa de sus libertades políticas y económicas, las que son agredidas sistemáticamente por la llamada “revolución bolivariana”, que –como Álvarez puntualiza– “no es otra cosa que un comunismo a la cubana”. Entre los aspectos reveladores que este político explicó a EXPRESO está su afirmación que el “expansionismo de Hugo Chávez es un peligro para América Latina”. También se refirió al perfil psicológico de Chávez, quien fue descrito de la siguiente manera: “Es una persona que tiene delirios de grandeza, que aspira a ser líder continental y llevar su ideología a todos los países donde pueda. (...) Chávez no es un demócrata, es un hombre de probada tradición golpista, es un militar de temperamento subversivo, tiene vocación totalitaria y encima está ideologizado, todo lo cual lo convierte en un elemento perturbador y sumamente peligroso”.

De otro lado, frente a situaciones delicadas como la injerencia chavista en Honduras –o el armamentismo que viene impulsando Chávez en los diez años y medio de su gobierno, gastando hasta el momento US$ 6,000 millones en compras bélicas (cifra similar a la de Chile en ese mismo período); o la protección de la Caracas chavista a los líderes de las FARC y la venta de armas venezolanas (de fabricación sueca) a esta guerrilla terrorista; o el financiamiento a los partidos subversivos de Latinoamérica–, Álvarez lanza una legítima y razonada crítica a la OEA, a la que denomina “club de presidentes” y sobre la que pide una reorganización urgente.

Asimismo, calificó al secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, de ser “un politiquero de quinta categoría, ya que en su afán de reelegirse, después de que fracasó en su intento de ser candidato a la presidencia de Chile, nos está llevando por un juego diabólico de querer conservar una posición en la OEA en medio de sus complacencias frente a Venezuela”. Y agregó que “el secretario general de la OEA no le merece el más mínimo respeto” porque fue quien “impulsó una posición radical para condenar a las instituciones democráticas de Honduras que sólo se defendían de la intromisión chavista”.

Pero volviendo a Chávez, y en otro ángulo de la entrevista, Álvarez vierte serias denuncias sobre las conexiones del narcotráfico en Venezuela, país donde los cárteles de la droga encuentran terreno fértil para amasar fortunas y lavar dinero sucio. Y ni qué se diga del incremento de la delincuencia callejera que en los casi 11 años de gobierno chavista ha generado 150,000 muertes, según estadísticas oficiales. Lo cual, en palabras del propio entrevistado, es como si la guerra de Iraq o Afganistán hubiera caído sobre Venezuela. “Por todo ello –enfatiza Álvarez–, Hugo Chávez tendrá que responder”.

EXPRESO

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