11.8.09

Menos de lo poco que se esperaba

Por: Isaac Mekler*

El primer ministro Javier Velásquez nos ha ofrecido una presentación decepcionante, menos que la nada. No ha tocado ni por asomo los más graves problemas nacionales. Ha despreciado la política social al no reconocer el pésimo estado en que se encuentra la salud pública que permite, por ejemplo, que cientos mueran de frío en el sur. También ignoró la gravedad de la crisis económica que genera despidos masivos y empobrece a miles de agricultores y confeccionistas.

Los programas alimentarios como el Vaso de Leche, el desayuno escolar y los comedores populares no han tenido una sola propuesta de mejora. La desnutrición crónica no disminuye, a pesar de que el presidente de la República, el jefe de la PCM y demás ministros digan lo contrario. Las encuestas del INEI muestran que el acceso al agua potable y el alfabetismo se mantienen en niveles dramáticos e inamovibles. En estos tres años de gobierno aprista, según el INEI, el déficit calórico otra vez ha aumentado. Sin embargo, el tema no fue mencionado. ¿En qué país viven? ¿De qué país próspero están hablando?

La educación, la salud y la seguridad social son elementos esenciales en la calidad de vida; la mejora en estos campos no es consecuencia natural de un crecimiento económico con alta concentración de la riqueza, como promueve este gobierno. En ninguno de estos tres temas el primer ministro ha entrado a entender las causas de la horrenda situación que los genera. Aquí se requiere una acción pública, fuerte y coherente. Cuando un país protege a estos sectores se pone una coraza frente a cualquier crisis que se presente. Pero en la situación en que están actualmente y que, según Velásquez, seguirán estando, al menor resfrío les dará pulmonía. En el país solo se hacen ricos los más ricos. Ya se ha demostrado que el famoso chorreo no resuelve el problema de los más pobres, a los que no les llega nada.

En el tema anticorrupción, el primer ministro solo ha propuesto; planteó, pero no dio ninguna acción concreta. Le ha pasado la pelota al Acuerdo Nacional para que sea esa instancia la que dé una fórmula que combata la corrupción. ¿Desde cuándo son tomadas en serio las propuestas de ese foro? Un ejemplo son los presupuestos de la educación, que hasta ahora no se respetan. Esta propuesta demuestra que no quieren hacerse cargo del tema. No hay ninguna voluntad por luchar contra la corrupción de este gobierno.

Mientras tanto, las denuncias de copamiento aprista abundan. Ser aprista no significa ser vetado, pero el proceso de ingreso a la administración pública debe ser transparente. Las denuncias del cambio en la última lista de ceses colectivos y los problemas que tienen los gerentes de Servir para asumir sus cargos son denuncias que deben ser investigadas, pues es táctica del aprismo copar el Estado y dejar ese pasivo al próximo gobierno.

(*) Congresista Partido Nacionalista Peruano

EL COMERCIO

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