Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
El desafío de la Sunat al cumplir 18 años de edad.
Las instituciones tienen, como las personas, hitos en su vida como la ‘mayoría de edad legal’, un momento en el que ya pasaron por altas y bajas. Es el caso de la Sunat, que el próximo lunes cumple 18 años de creada.
Antes, la recaudación la realizaba el MEF a través de la Dirección General de Contribuciones (DGC). Pero el colapso tributario del primer gobierno de Alan García llevó a la necesidad de un cambio institucional en la recolección de impuestos.
En medio de la hiperinflación, la tributación cayó a 4.5% del PBI. Cuando se recauda tan poco, el Estado quiebra por no poder proveer los servicios básicos a los que está obligado: la educación, salud, seguridad y justicia dejan de operar.
La Sunat se creó en el contexto de la reforma económica de inicios de los noventa, cuando casi nadie pagaba impuestos. Manuel Estela, un funcionario del BCR al que le encargaron esa reforma, me lo explicó una mañana de 1990, en su oficina de la DGC que quedaba al lado del ex MEF en la Av. Abancay, del modo más crudo: entre las personas que en el último año habían –todo junto– viajado al extranjero con la familia; comprado un vehículo; transado un inmueble; y poseían un yate, menos del 10% había presentado declaración tributaria.
Era obvio que algo andaba mal. La reforma que lideró Estela fue estupenda y ejemplar en la región, logrando un vuelco sustantivo que incluyó la creación de la Sunat el 21 de setiembre de 1991, cuando también se inauguró el local actual de la Av. Garcilaso de la Vega y se develó, en el hall de ingreso, un cuadro de Alejandro Alayza sobre San Judas Tadeo, quien dejó su despacho de recaudador de impuestos para seguir a Jesús.
La Sunat alcanzó gran prestigio en los años siguientes por su alta eficiencia. Tanto que, a fines de los noventa, cuando Estela ya había salido, Vladimiro Montesinos la capturó para pervertirla y volverla instrumento de chantaje a los enemigos políticos del fujimontesinismo, incluyendo el ‘RUC sensible’.
Una década después, las cosas han cambiado, sin duda, pero la institución aún no recupera el prestigio del inicio, en parte por campañas en su contra como esa tan absurda de ‘la maldita Sunat’, por lo que se propone un relanzamiento del único modo en que esto es posible: reforzando la lucha contra la evasión, elevando la percepción de riesgo de no pagar impuestos, y aplicando la ley a todos por igual.
Es un esfuerzo que debe ser apoyado por todos para permitir, por ejemplo, que alguien con poder sea puesto en la cárcel por no pagar impuestos, lo que constituye un robo a toda la sociedad, especialmente a los más pobres.
LA REPUBLICA
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
El desafío de la Sunat al cumplir 18 años de edad.
Las instituciones tienen, como las personas, hitos en su vida como la ‘mayoría de edad legal’, un momento en el que ya pasaron por altas y bajas. Es el caso de la Sunat, que el próximo lunes cumple 18 años de creada.
Antes, la recaudación la realizaba el MEF a través de la Dirección General de Contribuciones (DGC). Pero el colapso tributario del primer gobierno de Alan García llevó a la necesidad de un cambio institucional en la recolección de impuestos.
En medio de la hiperinflación, la tributación cayó a 4.5% del PBI. Cuando se recauda tan poco, el Estado quiebra por no poder proveer los servicios básicos a los que está obligado: la educación, salud, seguridad y justicia dejan de operar.
La Sunat se creó en el contexto de la reforma económica de inicios de los noventa, cuando casi nadie pagaba impuestos. Manuel Estela, un funcionario del BCR al que le encargaron esa reforma, me lo explicó una mañana de 1990, en su oficina de la DGC que quedaba al lado del ex MEF en la Av. Abancay, del modo más crudo: entre las personas que en el último año habían –todo junto– viajado al extranjero con la familia; comprado un vehículo; transado un inmueble; y poseían un yate, menos del 10% había presentado declaración tributaria.
Era obvio que algo andaba mal. La reforma que lideró Estela fue estupenda y ejemplar en la región, logrando un vuelco sustantivo que incluyó la creación de la Sunat el 21 de setiembre de 1991, cuando también se inauguró el local actual de la Av. Garcilaso de la Vega y se develó, en el hall de ingreso, un cuadro de Alejandro Alayza sobre San Judas Tadeo, quien dejó su despacho de recaudador de impuestos para seguir a Jesús.
La Sunat alcanzó gran prestigio en los años siguientes por su alta eficiencia. Tanto que, a fines de los noventa, cuando Estela ya había salido, Vladimiro Montesinos la capturó para pervertirla y volverla instrumento de chantaje a los enemigos políticos del fujimontesinismo, incluyendo el ‘RUC sensible’.
Una década después, las cosas han cambiado, sin duda, pero la institución aún no recupera el prestigio del inicio, en parte por campañas en su contra como esa tan absurda de ‘la maldita Sunat’, por lo que se propone un relanzamiento del único modo en que esto es posible: reforzando la lucha contra la evasión, elevando la percepción de riesgo de no pagar impuestos, y aplicando la ley a todos por igual.
Es un esfuerzo que debe ser apoyado por todos para permitir, por ejemplo, que alguien con poder sea puesto en la cárcel por no pagar impuestos, lo que constituye un robo a toda la sociedad, especialmente a los más pobres.
LA REPUBLICA




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