11.9.09

11-S, 12-S

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


Para ganar una guerra se requiere tener conciencia de que ésta ha empezado y quién es el enemigo. Preocupa constatar que en el octavo aniversario del más devastador ataque terrorista de la historia, no se entienda aún que los radicales islámicos han iniciado una ofensiva contra cualquiera que discrepe con sus creencias.
El ataque a las Torres Gemelas forma parte de la primera guerra global y el campo de batalla ha incluido también España, Rusia, Gran Bretaña, India, Israel, Arabia Saudita, Egipto y varios otros países. Los terroristas han estado muy ocupados en los últimos ocho años.

El ex premier británico Tony Blair es uno de los pocos líderes mundiales con visión en este campo, pero su prédica frente a lo que algunos ya llaman “islamofascismo” ha caído en saco roto. Buena parte de la opinión pública occidental ha terminado haciendo suya, quizá sin percatarse, la cosmovisión radical islámica según la cual Europa y Estados Unidos son la fuente de todas las penurias musulmanas. Esa es justamente la clase de argumento que ha hecho tan popular a Al Qaeda, Hizbolá y Hamás en el Medio Oriente.


Por doquier, analistas “políticamente correctos” quieren vendernos la idea de que el problema no nos atañe. Se equivocan. En este sangriento mundo pos S-11, es necesario entender que todos estamos en peligro. El terrorismo islámico –que ahora tenemos rondando el vecindario, gracias a Hugo Chávez– es muy ducho para decapitar occidentales, pero Occidente se muestra hasta ahora incapaz de decapitar ideológicamente a su rival.

Dicho sea de paso, Bush se fue tranquilo a su casa pese a que Afganistán e Irak no han sido un picnic en lo que a daños colaterales respecta. Empero, ni al más acérrimo adversario del ex mandatario estadounidense se le ha ocurrido decir que debería ser juzgado por comandar una “guerra sucia”. Mucho menos se verá a un solo oficial o soldado yanqui judicializado por “violación sistemática de los DD HH”. No habrá CVR allá.

En Estados Unidos tienen muy en claro quién desató la guerra (y que no existe guerra “limpia”, esa es típica huachafería caviar). Aquí, en cambio, el ex presidente que erradicó el terrorismo está en la cárcel. Y cerca de un millar de soldados y policías son perseguidos judicialmente, no solo por la guerra ganada sino también por la que hoy se libra en el VRAE. Tenemos mala memoria –¿alguien se acordará que mañana es el 12-S, diecisiete años desde la captura de Guzmán?; probablemente pase sin pena ni gloria. Y, además, somos malagradecidos.

LA RAZON

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