11.9.09

Los peruanos y la honestidad

Si un pueblo no cree en sí mismo, está perdido. Es triste y decepcionante que el 73% de los limeños considere que los peruanos somos poco o nada honestos. ¿Cómo avanzar si no confiamos en el vecino? ¿Cómo invertir si temes que, alrededor, todos están al acecho? ¿Por qué creer que en mayoría no somos honestos?

La percepción de deshonestidad se filtra de arriba y nace de las décadas de creciente deterioro en el Estado. No importa qué sondeo de opinión se utilice; siempre es abrumador el porcentaje que considera que entre políticos, policías y jueces existe un altísimo nivel de corrupción. Si tenemos tan mala impresión de aquellos que elegimos para liderarnos, o de quienes deberían resguardarnos, o de aquellos que están a cargo de juzgarnos, entonces el que no tengamos confianza en nosotros mismos no nos debería sorprender tanto.

Creo, por ello, que para recuperar nuestros valores morales es fundamental empezar por nuestra clase dirigente, dado que el 78% considera que las personas se corrompen cuando ingresan a la política. Difícil encontrar otro segmento de la población que esté tan desprestigiado.

El primer paso para mejorar la relación con el electorado debe ser predicar con el ejemplo. El escepticismo hacia los políticos solo puede aumentar aún más si Ollanta Humala habla de pactos éticos contra el narcotráfico, mientras su bancada en el Congreso protege a una parlamentaria a la cual diariamente se le encuentra evidencia de vínculos con la producción de droga.

Incluso hoy tenemos confesiones públicas de la congresista Obregón defendiendo las pozas de maceración, así como alentando a la violencia contra la Policía en un perturbador rol subversivo y agitador. Es claro que con ejemplos de esa naturaleza no se logrará revertir el creciente rechazo de los ciudadanos hacia todos los parlamentarios, sino todo lo contrario.

Por otro lado, si bien tanto el Poder Judicial como la Policía salen muy mal parados en lo que respecta a corrupción en la encuesta que publicamos, hay una nota positiva con el aumento de los que creen que la administración de justicia está mejorando. Posiblemente, esto sea reflejo de una postura más activa del nuevo presidente de la Suprema, lo cual da una luz de esperanza de que si los gobernantes cambian de actitud es posible revertir nuestra propia desconfianza.


PERU 21

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