CAMBIEMOS EL MAPA DE CONFLICTOS EN EL PERÚ
Por: Ricardo Morel*
La situación en el Perú está realmente complicada. La tensión y los conflictos crecen a medida que nos alejamos de los meses de lluvia en la sierra y nos acercamos a los dos años electorales que se avecinan. Según el reporte de la Defensoría del Pueblo, a junio del 2009 existen 273 conflictos sociales y casi la mitad (47%) son socioambientales relacionados con el sector minero, petrolero o energético.
Es fácil criticar, pero siempre debemos presentar una protesta con propuesta, así que ¿cuál sería una propuesta de solución a este problema?
Una alternativa es crear en las organizaciones relacionadas a estos temas, públicas y privadas, un equipo de gestión de conflictos de alto nivel.
En las empresas debe ser un equipo completamente independiente al de Relaciones Comunitarias.
En el Estado debería pasar por fortalecer y potenciar al actual equipo de la Oficina de Prevención de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros, dándole rango de ministerio o al menos de dirección y que sea este el que alimente de información a todos los ministerios, convirtiéndose en un equipo único de gestión de conflictos.
Tanto en el sector privado como en el público, el equipo debe ser compuesto por expertos interdisciplinarios: sociólogo, antropólogo, comunicador, abogado, economista y administrador. Este equipo debería reportar a la alta dirección de las instituciones (para tener el peso y respaldo debidos) y trabajar de manera planificada, comenzando por elaborar un inventario de conflictos, para el que podrían usarse los mismos parámetros que trabaja la Defensoría del Pueblo, que es el referente en el Perú para este tema: conflictos activos, conflictos latentes, conflictos resueltos
Este inventario nos puede permitir plantear estrategias individuales para cada conflicto, que tengan como objetivo llevar a la categoría de resuelto cada uno de los conflictos identificados, actuar de manera proactiva, definir un responsable por conflicto, asignarle un presupuesto, medir su avance periódicamente (sugiero quincenalmente) y reportarlo a la misma defensoría, para que esta reciba una versión de una de las partes, lo que le permitiría mejorar la calidad de su información.
Trabajando de esta manera no tendremos que esperar que estallen las crisis para recién darnos cuenta de que hay problemas. La energía que lleva un conflicto no puede ni debe ser frenada, pero sí canalizada y ese es el trabajo que deben efectuar estos equipos de gestión de conflictos.
Los tiempos cambian y lo que fue bueno hace unos pocos años, no necesariamente es lo correcto ahora. La compleja situación social actual y la que se aproxima con las elecciones del 2010 y 2011 amerita que repensemos y replanteemos nuestras estrategias, y adaptemos nuestras organizaciones a este nuevo contexto.
(*) Instituto de Desarrollo Social
EL COMERCIO
Por: Ricardo Morel*
La situación en el Perú está realmente complicada. La tensión y los conflictos crecen a medida que nos alejamos de los meses de lluvia en la sierra y nos acercamos a los dos años electorales que se avecinan. Según el reporte de la Defensoría del Pueblo, a junio del 2009 existen 273 conflictos sociales y casi la mitad (47%) son socioambientales relacionados con el sector minero, petrolero o energético.
Es fácil criticar, pero siempre debemos presentar una protesta con propuesta, así que ¿cuál sería una propuesta de solución a este problema?
Una alternativa es crear en las organizaciones relacionadas a estos temas, públicas y privadas, un equipo de gestión de conflictos de alto nivel.
En las empresas debe ser un equipo completamente independiente al de Relaciones Comunitarias.
En el Estado debería pasar por fortalecer y potenciar al actual equipo de la Oficina de Prevención de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros, dándole rango de ministerio o al menos de dirección y que sea este el que alimente de información a todos los ministerios, convirtiéndose en un equipo único de gestión de conflictos.
Tanto en el sector privado como en el público, el equipo debe ser compuesto por expertos interdisciplinarios: sociólogo, antropólogo, comunicador, abogado, economista y administrador. Este equipo debería reportar a la alta dirección de las instituciones (para tener el peso y respaldo debidos) y trabajar de manera planificada, comenzando por elaborar un inventario de conflictos, para el que podrían usarse los mismos parámetros que trabaja la Defensoría del Pueblo, que es el referente en el Perú para este tema: conflictos activos, conflictos latentes, conflictos resueltos
Este inventario nos puede permitir plantear estrategias individuales para cada conflicto, que tengan como objetivo llevar a la categoría de resuelto cada uno de los conflictos identificados, actuar de manera proactiva, definir un responsable por conflicto, asignarle un presupuesto, medir su avance periódicamente (sugiero quincenalmente) y reportarlo a la misma defensoría, para que esta reciba una versión de una de las partes, lo que le permitiría mejorar la calidad de su información.
Trabajando de esta manera no tendremos que esperar que estallen las crisis para recién darnos cuenta de que hay problemas. La energía que lleva un conflicto no puede ni debe ser frenada, pero sí canalizada y ese es el trabajo que deben efectuar estos equipos de gestión de conflictos.
Los tiempos cambian y lo que fue bueno hace unos pocos años, no necesariamente es lo correcto ahora. La compleja situación social actual y la que se aproxima con las elecciones del 2010 y 2011 amerita que repensemos y replanteemos nuestras estrategias, y adaptemos nuestras organizaciones a este nuevo contexto.
(*) Instituto de Desarrollo Social
EL COMERCIO




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