18.1.09

Un político muy zorro

A pesar de la presencia y alta intención de voto (55%) de Castañeda en la pregunta de CPI sobre por quién votaría para las elecciones municipales del próximo año, ya se pueden ver algunas tendencias, como que la fujimorista Luisa María Cuculiza tendría una buena chance (sin hacer nada ya registra el 10%) y la sorpresa de que el árbitro y alcalde samborjino Tejada ocupa el tercer lugar por encima de caras más conocidas como Carlos Bruce, mientras que Salvador Heresi le escolta.

Claro que aquí mucho dependería de que el Congreso permita que los legisladores puedan candidatear, algo que en mi opinión es absolutamente legítimo, dado que al final es el electorado quien premiará o no estas pretensiones. Para el fujimorismo sería un gol de media cancha obtener la alcaldía de Lima en vísperas de las elecciones del 2011 y apuntalar así a Keiko, algo que podría marcar el curso, tal como el independiente Belmont lo señaló para el independiente Fujimori en 1990. Además, es muy previsible que los números del fujimorismo se incrementen sustantivamente después que se condene con muchos años de prisión a su líder por excesos en la lucha antiterrorista, algo que muchos peruanos sentirán como muy injusto.

- Cierro el domingo con algo ajeno a la política actual, para que vean qué tipos tan listos hemos tenido en Palacio.

No es una novedad decir que Manuel Prado fue un político muy hábil. A pesar de pertenecer a la entonces familia más rica del país y ser hijo de un mandatario acusado de traición, fue dos veces presidente: una con ayuda de Benavides y otra por ser muy astuto y convencer a Haya de que lo apoye a cambio de la inmediata legalización del aprismo. Asimismo, consiguió nada menos que el Papa le anule su primer matrimonio, con hijos, para casarse de nuevo. Les voy a contar una linda anécdota que recientemente me narró un veterano testigo para que vean lo zorro que era Prado.

Como se sabe, el segundo pradismo (1956-62) enfrentó una seria crisis económica y Prado hizo una gran jugada al llamar a su principal crítico Pedro Beltrán para que le solucione las cosas. Me dicen que Prado manda llamar a Beltrán para ofrecerle el puesto y éste se aparece con un sobre, diciéndole: Señor Presidente, estoy dispuesto a aceptar el cargo, pero aquí le presentó algunas condiciones. Prado cogió callado el sobre, lo metió a un cajón y ordenó al ujier que haga pasar a la prensa, que el señor Beltrán ya era el nuevo premier. Tras esto, abandonó raudo la habitación y dejó solo y confundido ante la prensa a un flamante primer ministro Beltrán, a quien rápidamente tomó el juramento.

Meses después, Beltrán y Prado tuvieron una fuerte discusión en el gabinete. En un momento, Beltrán le recordó a Prado que lo que trataban figuraba como una de las condiciones que le exigió en una carta al asumir el cargo y que él mismo aceptó.

¿Aceptar?, le contestó un pendejísimo Prado. Usted mismo vio cómo guardé ese sobre en un cajón sin leerlo. En ningún momento le he dicho que he aceptado ninguna precondición suya para el premierato. Puede si quiere ir a buscar el sobre, que está aún allí cerrado en el tercer cajón de la derecha. ¡Plop!

Aldo Mariátegui

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